miércoles, 30 de diciembre de 2009

El año que corrí Valtiendas


En 2009 se ha cumplido el décimo aniversario desde que diera mis primeras zancadas como corredor popular por los madriles. Aunque abandoné esta actividad durante casi dos años y se produjeron lesiones que me tuvieron algún tiempo en el dique seco, puedo decir que en esta larga andadura (o, más bien, corredura) ya he participado en casi todas las carreras que me atraen de las que en la comunidad madrileña se celebran. Muchas me gustan y disfruto con ellas edición tras edición, pero llevo un tiempo sintiendo la necesidad de introducir cambios, de combinarlas con otras nuevas o alternarlas con algunas otras que coincidan en las mismas fechas.

En este sentido y siempre dentro del ámbito correril, el año que ahora termina se ha caracterizado por la puesta en marcha del programa de reestructuración que he venido denominando “Un país en la mochila”. Este proyecto, impulsado fundamentalmente a partir del mes de mayo, ha tenido su origen en la necesidad de cambio, en el deseo de descubrir nuevas competiciones y en la inquietud por conocer a la carrera diferentes rincones de nuestro país.

Hecha esta pequeña introducción, ya puedo comenzar el repaso al moribundo 2009. Vamos por partes, o más propiamente dicho por cuatrimestres.

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De enero a abril


Los primeros cuatro meses del año suelen ser el tiempo más difícil para innovar. Las temperaturas frías, el tiempo por lo general poco apacible y la escasa posibilidad de disponer de días de vacaciones, dificultan el participar en competiciones alejadas de mi lugar de residencia. En este periodo de 2009 debuté en dos carreras: i) el Trofeo Paris, disputado sobre un manto blanco que cubría todo el Parque Lineal del Manzanares, y ii) el Medio Maratón Coslada, carrera exigente y que a pesar de ir ya por su vigésimo primera edición, había pasado desapercibido para mí durante estos años.

Además revisité por cuarta vez el Medio Maratón Ciudad de Getafe en un día de perros, por tercera vez el de Fuencarral El Pardo y por quinta vez y de rebote el remodelado a mejor Medio Maratón Madrid. También volví con nostalgia a participar en el Medio Maratón Ciudad Universitaria diez años después de mi debut, pudiendo comprobar que hay cosas que para bien o para mal no cambian. El primer cuatrimestre concluyó como ya es tradicional el último domingo de abril con la primera gran cita del año: el MAPOMA. En la edición de este año, tras unos pequeños retoques en su recorrido, se me hizo más llevadero y pude completarlo sin pasar ningún momento de debilidad.

La única mala noticia de este primera parte del ejercicio fue el no poder asistir al Maratón de Barcelona. Inscrito y con los billetes del AVE comprados, un constipado que luego derivaría en bronquitis me dejó en casa. ¡Seguro que otra vez será!

Por cierto, no quiero olvidarme de la Cow Parade Race, mi primera pequeña chalaura sin dorsal que consistió en unir coriendo los lugares donde se ubicaban las vacas-estatua que formaban la exposición celebrada en Madrid allá por los meses de enero y febrero.



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De mayo a agosto

Sin duda alguna fue el mejor periodo del año. Comencé volviendo a Jadraque, una carrera que me tiene atrapado todavía no sé si por el sitio, por la gente, por los dulces (¡esas tortas de chicharrones!) o por todo junto. Este año el trazado abandonó la carretera de Bujalaro en favor de la de Membrillera, a mi modo de ver más llevadera.


Disfrutando de las buenas temperaturas madrileñas participé en la Liberty Seguros que va camino de convertirse en una “sansil mayera”, y en los moviditos, accidentados pero finalmente agradables 10 Kms de Torrejón de Ardoz (incluidos en el Circuito Mapoma). Con el calor ya apretando de lo lindo hice de comadrona en el nacimiento del Medio Maratón Ciudad de Leganés y asistí por segundo año consecutivo a los 10 Kms de Orgullo, que cada vez es para estarlo menos (orgulloso, digo).

Las otras cinco pruebas a las que acudí hasta finales de agosto pusieron el listón altísimo. Mi estreno en el Medio Maratón de El Burgo de Osma tenía el objetivo de hacérmelo pasar bien y de servirme de preparación para el Maratón de Valtiendas. Cumplió a la perfección. Disputada bajo un calor asfixiante, implicó a toda la bella localidad soriana y unió el encanto paisajístico con el arquitectónico-histórico. Del Trofeo de San Lorenzo, un clásico veraniego, creo que apenas me queda ya nada por decir que no haya comentado anteriormente en este blog. A mi modo de ver es una de las mejores carreras que se disputan en la capital: bien organizada y con gran ambiente, su trazado recorre los principales monumentos y construcciones del centro histórico madrileño.

Y llegó el plato fuerte. Así, sin hacer ruido, sin preparación específica, sin haber corrido nunca de noche a la luz de luna por caminos de tierra y carreteras secundarias (o terciarias). El Maratón nocturno (por parejas) de Valtiendas se convirtió en el máximo exponente del proyecto “Un país en la mochila”. Comida en Aranda de Duero, excursión de sobremesa por los pueblos de la zona y por la tarde-noche a correr… Todavía al recodarlo después de más de cuatro meses se me erizan los pelillos. Fue una experiencia inolvidable que no soy capaz de explicar con palabras. Los caminos de tierra, la interminable llanura, la puesta de sol, el viento y la lluvia torrencial, los voluntarios de los avituallamientos, la noche cerrada iluminada por los tenues frontales, el silencio, las palabras de ánimo de los participantes que adelantabas o te adelantaban, el compromiso con tu par (en la carrera), los charcos y el barro, los tropezones, el olor a tierra mojada, la última bajada hacia el pueblo, la emoción de cruzar la meta, los lugareños y organizadores esperando con chocolate y bizcochos la llegada de todos los participantes… ¡Ufff, que de recuerdos y sensaciones!

La dura Carrera del Esquileo en la segoviana localidad de Torrecaballeros fue una forma de prolongar el subidón de Valtiendas, y la Carrera Popular Vuelta al Monte de Valdilecha la opción idónea para despedir atléticamente agosto corriendo cerca de casa.


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De septiembre a diciembre


El buen tiempo reinante en los meses de septiembre y octubre me permitió continuar descubriendo carreras alejadas del foro. Recién aterrizado de unos días de vacaciones, la animada y muy exigente Carrera Popular Cuesta del Tirón de San Agustin de Guadalix se convirtió en mi último diez mil del año. El fin de semana siguiente me acerque a Valladolid para participar en su rapidísima media maratón. En mis dos años de ausencia ha aumentado de forma considerable el número de participantes pero sigue siendo una carrera muy agradable de correr, con una buena organización y con un recorrido céntrico y totalmente llano.

Cerré septiembre con un nuevo descubrimiento: la Carrera Cañada Soriana Occidental en Otero de los Herreros. Integrada al igual que la del Esquileo en el Circuito de Carreras Pedestres de la Provincia de Segovia, se trataba de hacer el cabra durante poco más de trece kilómetros por caminos anchos, senderos estrechos, cuestas interminables, dehesas solitarias, laderas pedregosas o secarrales dorados. Después de la experiencia de Torrecaballeros y de lo bien que lo pasé en Otero de los Herreros, he tomado nota de las otras dos pruebas que forman el circuito (Sebulcor y Palazuelos de Eresma) para ver si me es posible correrlas en el 2010.

Ya en octubre, un nuevo medio maratón sin mucha historia, el de Marchamalo, sirvió como última tirada larga previa al Maratón de Castilla La Mancha. De los tres de este año, fue en el que más sufrí. Teniendo en cuenta su perfil llevadero, supongo que la razón hay que buscarla en su escasa animación y encanto (salvo en el tránsito por Miguelturra) y en el día tirando a caluroso tras una semana en la que el cuerpo se había acostumbrado a unas temperaturas bastante más bajas.

Desde entonces, con los objetivos planteados a principio de año conseguidos sobradamente y bastante tocado por el cansancio físico y, sobre todo, mental, me dejé llevar por la inercia en los entrenamientos y en las competiciones completando cuatro medios maratones más: Villaverde, Moratalaz, Valencia y Guadalajara. De ellos, sólo el de Valencia constituyó una novedad en mi curriculum. Con gran participación, mejor ambiente y buena temperatura, fue una excusa estupenda para pasar un muy agradable fin de semana familiar en la ciudad del Turia.


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Conclusión

Superando al pasado, el 2009 se ha convertido en mi mejor año en número de carreras y en kilómetros recorridos en competición. 26 carreras, 16 competiciones fuera de la capital del reino, 13 debuts, 14 medios maratones, 3 maratones, 5 diez miles, 4 carreras sobre otras distancias, 519.343 metros… En cuanto a las marcas, tiempos y demás zarandajas similares, lo siento pero no van conmigo.


Mis objetivos para el año que entra no son otros que poder acercarme a las cifras de este, seguir impulsando el plan “un país en la mochila” y, si es posible, avanzar en el proceso de internacionalización con la puesta en marcha de un nuevo y más ambicioso proyecto que llamaré “madrileño por el mundo”. Si todo esto no fuera viable, me basta simplemente con poder seguir corriendo.

Una última reflexión final: me da que estoy mutando desde corredor popular a coleccionista de carreras.

¡Feliz 2010!

Nota: Las fotos son en, este orden, de Valencia, Ávila, Ciutadella y Ávila otra vez


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sábado, 19 de diciembre de 2009

Corren vientos siberianoguadalajareños

Comenzó con la nieve en el Paris. Continuó con la ciclogénesis explosiva de Getafe. La lluvia primaveral del MAPOMA fue el precedente de la gran tormenta de verano en Valtiendas. La canícula convirtió Torrecaballeros en poco menos que un horno crematorio. Con todo esto, el 2009 no podía despedirse de otra forma que con un frío y un viento siberianos en la Media de Guadalajara para completar el abanico de fenómenos meteorológicos.

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Después de las dos experiencias vividas en ediciones anteriores (2006 y 2007), ya sabía yo que la X Media Maratón de Guadalajara nos iba a recibir con una temperatura cercana a los 0º C. Sin embargo esta vez apareció un invitado sorpresa: el viento, dicen los entendidos que siberiano, que sopló gélido y con fuerza durante toda la mañana. Cuando tocaba sufrirlo de frente era como un chuchilla que cortaba la cara y las manos (era lo único que me quedaba al descubierto) e incluso dificultaba la respiración. Para ser justos también hay que decir que cuando soplaba a favor facilitaba notoriamente la marcha.

También sabía que el recorrido no había sufrido ninguna modificación, así es que tocaba dar dos vueltas a un circuito que en lo físico es una continua lucha con los numerosos y pronunciados desniveles de la capital de provincia, y que en lo que psicológico es mucho más llevadero cuando transita por la zona cuasicéntrica de Guadalajara que cuando, en su último tercio, lo hace por zonas muy abiertas de reciente construcción, con amplias y desangeladas avenidas.

Sin embargo, tras mi ausencia del año pasado, encontré varios cambios positivos con respecto a lo que viví en la edición del 2007. El primero el de la organización. A pesar de que sigue dando la impresión de que la carrera está puesta en pie con pocos medios económicos, el esfuerzo del Club de Atletismo de la Esperanza y de sus colaboradores permiten disfrutar de un buen cuidado evento atlético. Este año no tuve que estar esperando una larga fila a la intemperie para recoger el dorsal como ocurrió hace dos años. Además el recorrido estaba mejor señalizado, los cortes de tráfico fueron menos problemáticos (o los conductores más educados), los avituallamientos en carrera estuvieron bien surtidos y recibí la clasificación en mi correo electrónico a las pocas horas de la finalización de la carrera.

Especial mención a todos los voluntarios por su amabilidad y, sobre todo, por aguantar estoicamente el frio y el viento reinantes. El único “pero” a solventar de cara al futuro fue que los últimos clasificados se quedaran sin agua al llegar a meta.

El segundo cambio a mejor fue el de la animación. Si en mis dos anteriores participaciones la presencia en las calles se redujo a unos cuantos transeúntes en busca del pan y del diario dominical, a cuatro o cinco pingüinos y a una pareja de osos, esta vez noté un mayor número de espectadores en el tramo que recorría la parte más céntrica de la población y, sobre todo, en la línea de meta ubicada en la pista del polideportivo. Mi agradecimiento y admiración a todos ellos porque hay tener muchas ganas para estar aplaudiendo y alentando a unos pocos cientos de chiflados que nos dio por correr en una mañana en lo que lo más razonable parecería quedarse en casa bien calentito.

También fue palpable el incremento en el número de participantes. El Medio Maratón de Guadalajara es, salvo error, la única prueba sobre la distancia que se disputa entre principios de noviembre y finales de enero en la Comunidad de Madrid y alrededores. Casi tres meses separan las medias de Moratalaz y de Getafe, por lo que la de Guadalajara se convierte en una ocasión pintiparada que cada vez más seguidores de los 21.097 metros tienen marcada en el calendario. Esperemos que siga creciendo pero de forma razonable y limitada.

Por mi parte la de Guadalajara fue la decimocuarta y última media maratón de este año. Al principio salí con calma, pero acabé esforzándome más de lo previsto finalizando unos segundos por debajo de los ciento tres minutos. Teniendo en cuenta el declive en mi estado de forma en los últimos dos meses y que arrastro un constipado que me tiene convertido en una fábrica-almacén de mucosidades, puedo darme por satisfecho.

En resumen, medio maratón artesanal, exigente e idóneo para poner la guinda al año atlético. ¡Ah, se me olvidaba! Dentro de unos días los participantes recibirán en su buzón una felicitación navideña junto con una foto en papel de su llegada a meta. Un bonito y ya clásico detalle de la organización.

Saludos prenavideños.


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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Esos días fríos y nublados de otoño


Me gusta correr a primera hora de la tarde (o de la mañana, aunque menos) de esos días fríos y nublados de finales de otoño. Prácticamente solo en el parque, bien abrigado, con las húmedas hojas caídas de los arboles cubriendo parcialmente el camino y la música susurrando en mis oídos a través de los auriculares. Lástima que el trabajo apenas me permita disfrutar de estos momentos especiales en días festivos o fines de semana.

¡A veces la felicidad cuesta tan poco!

Nota: La foto está tomada en el Parque de El Capricho (Madrid) ayer a media la mañana.

Saludos

sábado, 5 de diciembre de 2009

Faquin Mister: Tu entrenador personal


Porque cada corredor es diferente.
Porque cada corazón es único.
Porque siete días son una semana.

Asín-es, la firma turolense líder mundial en fabricación de material deportivo, y Potato Electronics, Co Ltd., un gigante en la producción de aparatos tecnológicos, han unido sus fuerzas para crear el nuevo Faquin Mister, el primer personal trainer electrónico con bigote.

Imagínate un entrador personal que no deja de tocarte las narices en ningún momento, que se descojona de tus objetivos atléticos, que versiona por soleares tus canciones favoritas y que hace comentarios jocosos acerca de tu forma de correr o de tu físico. Esto es lo que te ofrece el sistema Faquin Mister, un equipo de dispositivos compuesto por un podómetro, un pedómetro, un contador aproximado de pulsaciones (CAP), un portal web especializado (www.faquinmister.es) , un reproductor musical, unos ojos, una nariz, una boca y un bigote. Todos estos elementos se integran y sincronizan para ofrecerte un asesoramiento nada serio ni riguroso durante tus esforzadas sesiones de entrenamiento.

Faquin Mister analiza tus datos personales para elaborar planes de entrenamiento a medida en función de tu estado de forma y metas concretas, dándote información en tiempo real. ¿Demasiadas pulsaciones? Descuida, porque Faquin Mister te avisará para que bajes un poco el ritmo “Tu, atontao, ¡Qué te va a estallar la patata!”. ¿Vas excesivamente despacio? Tranquilo porque Faquin Mister te pedirá que aceleres “¿Hemos venido a correr o a tocarnos los huevos?” ¿No sabes que distancia has recorrido? No te preocupes porque Faquin Mister te indicará con precisión dónde estás y cuánto te queda “Debemos estar a tomar por culo. Échate por esa linde que si no vamos a hacer más kilómetros que las maletas del calvo de la Fórmula 1”. ¿Tus objetivos son muy ambiciosos? Faquin Mister te devolverá a la cruda realidad “Pero tú lo flipas ¿Pero quién te has creído que eres, el Gebresali ese?” ¿No te decides por la ruta a seguir? No te rompas la cabeza, Faquin Mister te sugerirá la mejor opción "Como vuelvas a ir por donde los puñeteros charcos me hago un chubasquero con tu escroto" .

Faquin Mister memoriza todos los datos y detalles del entrenamiento que luego puedes descargar a tu ordenador, así como analizar y compartir con otros corredores a través del portal web www.faquinmister.es “¿Eran 70 pulsaciones y 10 kilómetros o 70 kilómetros y 10 pulsaciones? Ya te dije que volvieras más rápido, que se me iban a olvidar las cosas ¡Si es que tanto dato…!”

Faquin Mister amenizará tus entrenamientos y te motivará con impactantes versiones por soleares de tus canciones favoritas “Güiarde champions mai fren, anwillquip onfaiting till dent, güiarde champions, güiarde champions…” Y si lo deseas Faquin Mister romperá el hielo con esa rubia siempre maqueada, de cuerpo moldeado por horas de aerobic embutido en unas mallas piratas que te cruzas a menudo corriendo por el parque (“¡Ese culito, que no pase hambre!”), o te espantará al pesado del vecino que, en mejor forma que tu, siempre se hace el encontradizo, habla por los codos y te lleva con la lengua fuera (“Coño López, ¡Estas hecho un toro! ¿Sabes que mientras tú haces tus controlados, tu mujer se “descontrola” con el conserje de la urbanización?”).

Faquin Mister incorpora tecnología de vanguardia aplicada al deporte, con un diseño compacto, simpático y resistente que no pasa desapercibido ¡Para que presumas mientras entrenas! Fabricado en una aleación de caucho y plástico de 15 quilates, es ligero, flexible y aerodinámico. Es compatible con todos los modelos de zapatillas de la marca Asín-es (ver nota 1)

Faquin Mister ha sido premiado con la Cruz de Oro al Desmérito, el mayor galardón otorgado por la IUGA (International Unusefull Gadget Asociation)

Y ahora, como oferta de lanzamiento y sólo hasta el final de año, por la compra del Faquin Mister recibirás gratis unas zapatillas Asín-es Moises Kitch + y las versiones por soleares de “El tamborilero”, “El camino que lleva a Belén”, “La Virgen se está peinando” y “Campana sobre campana”.

Estas Navidades, Faquin Mister es tu regalo ¡Compralo ya!



Nota 1: Según ha conocido este redactor, el Faquin Mister ya puede ser liberado en algunas tiendas de chinos (como si fuera un móvil) de forma que puedas utilizarlo en zapatillas de cualquier marca.

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sábado, 28 de noviembre de 2009

Nunca has visto nada igual ¿o si?

Después de un par de carreras en la capital del reino, tocaba retomar de nuevo la serie de “Un país en la mochila”. Aprovechando la excusa de un fin de semana largo en Valencia para correr su medio maratón o la del medio maratón para pasar un fin de semana largo en Valencia, depende de si se me pregunta a mi o a mi santa, añadí otra ciudad a la lista de las ya “corridas”. Os dejo con mi visión de la XIX Media Maratón de Valencia.

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La decimonovena edición del medio maratón valenciano tuvo como epicentro la reformada y amplia zona del puerto. Las instalaciones que sirvieron en su día para la celebración de la Copa América y que en estos dos últimos años han sido utilizadas como boxes de las distintas escuderías en el Gran Premio de Valencia de Fórmula 1, albergaron la feria del corredor. También allí estuvieron ubicadas las líneas de salida y meta y por sus inmediaciones discurrieron los aproximadamente tres mil últimos metros de la carrera, compartiendo en algunos tramos el asfalto por el que hace unos meses rodaron los monoplazas de Alonso y compañía.

Casi tan veloces como éstos últimos fueron los africanos que coparon los primeros lugares de la clasificación general. Destacaron los dos primeros hombres, los keniatas Mutai y Kipsang, que consiguieron bajar holgadamente de la barrera de la hora con 59:30 y 59:33 respectivamente. La marca del ganador supuso mejorar el record de la prueba en más de dos minutos y colocarla como el undécimo medio maratón más rápido del mundo y el segundo de España, sólo superado por el de Granollers. Sin duda contribuyeron a la consecución de este formidable registro el perfil de la carrera, las condiciones meteorológicas y el ambiente.

El recorrido fue completamente llano, sin ninguna cuesta, aunque a ojímetro y sin datos de la altimetría, me atrevería a asegurar que desde la zona del puerto al centro histórico se subía de forma continua pero prácticamente inapreciable para las piernas.

Meteorológicamente hablando, la mañana fue casi idónea para la práctica del atletismo y más teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos. La temperatura estuvo por encima de los veinte grados y el cielo, que comenzó nublado, acabo totalmente despejado y adornado con un sol radiante. Sólo el viento desagradable que nos visitó en contadas ocasiones a lo largo de la prueba y la humedad derivada fundamentalmente de la ubicación costera de la ciudad y, en menor medida, de lo nublado que amaneció el día, incomodaron un tanto a los que allí corrimos.

El ambiente fue fabuloso. Destacaron la salida, la meta y el paso por la Plaza del Ayuntamiento, abarrotadas de gente aplaudiendo, animando y tirando fotos. Sólo recuerdo haber visto tanto público en el MAPOMA, pues ni siquiera una carrera con más participación como es el Medio Maratón de Madrid llega a convocar al número de espectadores que se dieron cita en la ciudad del Turia. En el resto del recorrido, si bien no llegó a los niveles de las zonas mencionadas, si que hubo bastante gente apostada en las aceras de todas las calles por las que transcurrió la competición.

Además del benévolo perfil, el buen tiempo y la gran animación, los “populares del montón” agradecimos otros dos aspectos de la carrera. El primero que discurriera por amplias calles y avenidas. A pesar de ser más de 5.300 participantes, en todo momento se pudo correr a gusto y sin apreturas. Sólo se produjo un estrechamiento al paso por el casco antiguo de la ciudad pero a esas alturas (kilómetros 12 y 13) el “pelotón” ya iba lo suficientemente estirado para que no se produjeran aglomeraciones.

El segundo que, turísticamente hablando, la carrera tuviera gran atractivo: el tramo que transcurrió por la remodelada zona portuaria sobre el asfalto que hace apenas dos meses acogió el Gran Premio de F1, el ir y venir junto a la antigua ribera del Turia donde se levantan ahora imponentes las nuevas y modernas construcciones que conforman la llamada Ciudad de las Artes y las Ciencias, y el poco más de kilometro y pico que cruzó el centro histórico de la ciudad, hicieron disfrutar a los que olvidados de la marca final degustamos otros aspectos más mundanos del noble arte del correr.

La organización estuvo a cargo de la S.D. Correcaminos y, aunque siempre hay alguna cosa a mejorar, fue casi perfecta. Más aún cuando estamos hablando de una carrera con un gran número de participantes (6.000 inscitos) y celebrada en una de las principales ciudades de nuestro país. Feria del corredor, camiseta técnica de las buenas, entrega rápida del dorsal y del chip, aparcamientos habilitados al efecto, tiempos totales y netos, avituallamientos bien surtidos y lo suficientemente largos para poder tomar la botella sin agobios, el tráfico rodado perfectamente controlado…¡y bolsita de mandarinas "ricas, ricas" al acabar! ¡Qué más se puede pedir!

Siendo un poco tiquis miquis y por sacar algún defecto, mencionar que cuando acudí a primera hora de la tarde del sábado a la Feria de Corredor, ya sólo tenían camisetas de la talla S (small). Que conste que a mi plin pues tengo una montón de ellas y encima me regalaron la inscripción (¡gracias Bichobolas!), pero entiendo que a alguien que pagara 15 eur y no pudiera disponer de una camiseta de su tamaño le sentara como una patada en la espinilla.

La nota triste de la fenomenal mañana, fue la persona que yacía sin vida en la acera cerca de los kilómetros 8 y 18. Uno no es el pelirrojo de la serie CSI (de la que por cierto y aunque suene raro, no he visto ningún capítulo), pero por la ubicación del cuerpo y las hojas verdes arrancadas del árbol que estaban a su alrededor, tenía toda la pinta de que se había arrojado desde el edificio de viviendas que se levantaba justo al lado. Cuando pasé por primera vez por allí, sólo había un policía y un par de transeúntes y el cadáver estaba tapado con una gabardina, así es que creo que debió ocurrir muy poco antes de que los primeros clasificados de la carrera transitaran por el lugar. A la vuelta, dos coches de policía ocultaban al finado (o finada, creo que era mujer) de la vista de los corredores. Supongo que es una cosa “habitual”, pero a mí me dejó el cuerpo un poco revuelto.

Volviendo a la carrera y en lo que a mí se refiere, me lo tome con tranquilidad. Mi idea era estar alrededor de 5 min/km y en meta clavé un tiempo neto de 1:45:00, con unas cuantas paradas más o menos largas para tirar las fotillos que adornan esta crónica. Al principio me costó coger el ritmo y, aunque luego me fui entonando, la verdad es que me tuve que esforzar un pelín más de la cuenta. Estoy mentalmente saturado de tanta carrera y bastante cansado físicamente, estado que vengo arrastrando desde mi participación en el Maratón de Ciudad Real. Este último mes del año voy a tomármelo con más calma para intentar empezar el 2010 con ánimos renovados.

Conclusión: No sé si tanto como para afirmar que “No has visto nada igual” como anunciaba el cartel de la carrera, pero el XIX Medio Maratón de Valencia fue una gran carrera: muy bien organizada, con perfil para obtener una buena marca y con gran animación y ambiente. Y si además eres foráneo y aprovechas el viaje para visitar los nuevos atractivos de la ciudad mejor que mejor.

Saludos y hasta la próxima.



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domingo, 15 de noviembre de 2009

Sénfimer, pukinuki, gratis

Tras el particular Hat Trick de los últimos tres fines de semana (Maratón de Castilla La Mancha y medios maratones de Villaverde y Moratalaz), éste tocaba descansar de “competición” que no de correr.

El último empujón me ha hecho igualar la cifra de maratones del año pasado (3) y superar el de medias maratones (12) y el número de kilómetros disputados en carreras. Teniendo en cuenta que el 2008 había sido hasta el momento el ejercicio más productivo en mi "laureada y exitosa" trayectoria de corredor popular mediocre, el 2009 se encumbrará en apenas cuarenta y tantos días como mi “annus fabulosis” particular.

En lo negativo, el esfuerzo me ha dejado unas molestias musculares que, según el momento, se concentran en el pubis o se extienden por la cara interna del muslo. Su intensidad es también variable y aunque la semana anterior perdí dos días de entrenamiento, no ha llegado a ser tan importante como para plantearme un periodo prolongado de descanso.

Con el trabajo hecho y si el dolorcillo no va a más y los virus me respetan, en el próximo mes y medio me gustaría cerrar el año con un par más de medios maratones y alguna carrera más cortita (un diez mil, una San Silvestre o lo que se tercie, si se tercia). De momento el domingo que viene tengo previsto estrenarme en el Medio Maratón de Valencia para el que gracias a la generosidad de Bichobolas (forero de http://www.elatleta.com/), la inscripción me ha salido sénfimer, la inscripción me ha salido pukinuki, la inscripción me ha salido gratis ¡Let the river run…! (Chorus).

Pues ya está. Saludos.

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martes, 10 de noviembre de 2009

Si la crisis te persigue...afróntala

Va de clásicas. Si el domingo anterior fue la XXVI Media Maratón de Villaverde, éste tocaba la XXXIII Media Maratón de Moratalaz. Bajo el lema acuñado para esta edición de “Si la crisis te persigue…sal corriendo”, casi mil corredores nos dimos cita en la salida ubicada en la C/ Fuente Carrantona. Setecientos cincuenta y tres participantes decidimos completar los 21.097 metros (o casi), mientras que doscientos veintidós optaron por la alternativa más llevadera y también contemplada por la organización de recorrer 12 km. Previamente también se celebró la X Carrera Mini sobre una distancia de 3.000 metros.

Por si a estas alturas hay alguien que no conozca esta carrera, decir que consiste en dar dos vueltas (los que elijan la media maratón), o una (los que se inclinen por los 12 km), a un circuito de perfil exigente, con numerosas subidas y bajadas y que transita por las calles del madrileño barrio de Moratalaz cercanas a su Polideportivo Municipal, donde está ubicada la línea de meta.

La organización corrió a cargo de la Asociación Atlética Moratalaz y, aunque gracias a la labor de los voluntarios se salió del paso, fue manifiestamente mejorable en algunos puntos. El primer aspecto a revisar fue la entrega de los dorsales. Se dispuso una hilera de cinco o seis mesas, atendida cada una por uno o dos voluntarios con un taco de dorsales y los chips correspondientes. Al no existir ningún cartel indicativo, todos nos tuvimos que amontonar encima de los puestos para intuir en cuál de ellos estaba el dorsal que nos había sido asignado. El resultado fue un desorden y, en consecuencia, una mayor espera en un trámite que después de tantas ediciones debería ser rutinario y rápido. ¿Tan difícil es señalizar con un cartelito de que número de dorsal a que numero de dorsal se entrega en cada puesto?

Según han comentado los propios afectados en algunos de los foros que sobre esto del correr existen en la red, otro error de bulto fue el que los últimos clasificados del medio maratón no dispusieran de agua en alguno de los avituallamientos (concretamente se hace referencia al ubicado en el km. 15). Esto es aún más chocante cuando, debido al “fresquito” reinante, fuimos muchos los que dejamos pasar más de un puesto sin coger ninguna botella. En este sentido es justo reconocer que la organización había habilitado un nuevo avituallamiento alrededor del km 19, aunque desconozco si sus existencias alcanzaron a los más rezagados.

El tercer aspecto mejorable es el cuidado de las formas. Oscar del Barrio y Roberto Álvarez, primero y segundo clasificados de la categoría masculina, entraron en meta junto con algunos de los atletas que habían elegido la distancia de los doce kilómetros y a los que habían doblado. Pues bien, la organización no se dio cuenta de este hecho y, lejos de poner la cinta de meta y anunciar sus nombres por megafonía, los confundieron con participantes de la carrera corta y les instaron a abandonar con celeridad la zona de meta para no molestar al resto de los que llegaban. ¡De coña!

El tema de la distancia es ya tan clásico como la carrera en sí. Es “vox populi” que el Medio Maratón de Moratalaz no ha medido nunca los 21.097 metros que se le suponen a un medio maratón, ni siquiera ahora que se estima debe rondar los 20.600 metros o 20.500 metros. Yo no digo que se homologue, pero ¿No se puede volver a medir y sacar los metros faltantes llevando más allá un giro, yendo por una calle y no por otra o dando dos vueltas a la pista de atletismo en vez de una?

En resumen, creo que todos estos errores son más de “forma” que de “fondo” y que serían fácilmente subsanables por la organización sin implicar un mayor coste ni un gran sobreesfuerzo. La imagen y calidad de la prueba mejoraría mucho con un pelín más de cuidado.

Aparte de lo mencionado hasta aquí, creo que esta prueba tiene otra desventaja con respecto a otras carreras de barrio que se celebran en la capital: la prácticamente nula animación y la imperceptible implicación vecinal. Parece un poco chocante cuando estamos hablando de uno de los eventos atléticos con más tradición en la Comunidad de Madrid (treinta y tres ediciones ya), pero así es. Salvo los amables y esforzados voluntarios y algunos allegados de los corredores, a lo largo del recorrido no hubo nadie más. Bueno, miento. Destacó una señora que durante un buen rato interpeló a un policía intentando convencerle de que nuestro sitio estaba en la Casa de Campo y no en el asfalto “moratalaceño”. Carreras de similar perfil a ésta como puedan ser la Melonera (Arganzuela), la Urbana de Carabanchel o la Media Maratón de Villaverde, ganan por goleada en apoyo vecinal y animación.

Pero no todo es negativo. Además de ser barata, la Media Maratón de Moratalaz tiene un factor muy favorable que creo que deriva de su historia y, sobre todo, de la decisión de quienes la organizan de no otorgar premios económicos a los ganadores: su carácter POPULAR. A ver si soy capaz de explicarme bien y en no muchas palabras. La ausencia de gratificaciones dinerarias provoca la no participación de corredores “semiprofesionales” que suelen asistir a estos eventos con el objetivo de conseguir una ayuda económica que les permita ganarse la vida o completar sus ingresos (ojo, que no estoy criticando para nada su comportamiento). Queda entonces el campo despejado para que la victoria se dispute entre los “verdaderos populares”, entre aquellos atletas que corren por el placer de correr, entre corredores de gran valía que una carrera tras otra se clasifican entre los diez primeros pero casi siempre detrás de los que anteriormente he denominado “semiprofesionales”. Ahora, aquí también tengo que dar un pequeño palito a la organización. Muy bien está que no den premios económicos, pero hombre, de ahí a no entregar ni un pequeño trofeo al ganador ¡Podían estirarse un poquillo no!

Conclusión: Una clásica madrileña que no vive sus mejores momentos pero a la que siempre agrada asistir. Señores organizadores, si la crisis les persigue no salgan corriendo, afróntenla. Tendrán ustedes todo nuestro apoyo, agradecimiento y comprensión.

En lo que a mi persona respecta, la del domingo fue mi cuarta participación en la prueba, rompiendo una ausencia que ya duraba dos ediciones debido a enfermedades varias. Y este año también estuve en un tris de perdérmela pues unos dolores en la zona del pubis surgidos tras el entrenamiento del martes, me tuvieron parado el resto de la semana. Al final pude estar en la salida y alcanzar la meta, completando mi décimo segundo medio maratón del año y estableciendo una nueva plusmarca personal en lo que se refiere participaciones en carreras sobre esta distancia durante un año. Veremos si en el mes y medio que resta para finiquitar el 2009 puedo mejorarla aún más. Os iré contando.

Saludos cordiales.


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Nota: Las dos primeras fotos han sido extraídas de la página web de elatleta.com y han sido "posteadas" por Oscarairtel. Sin embargo no creo que él fuera el autor, más que nada porque estaba "ocupado" ganando la carrera. En cualquier caso le agradezco la publicación de las fotos y aprovecho para felicitarle por su cuarta victoria consecutiva en la carrera.

Edito (11/11/09): Al césar lo que es del césar y a Esther lo que es de Esther. Las fotos a las que hacía referencia en la nota anterior fueron tomadas por ella. Dicho queda.

Edito de nuevo (13/11/09): Capítulo de curiosidades y coincidencias. Viendo la clasificación final me doy cuenta que corrí con el dorsal 524 y acabe en la posición 524 ¡Ya es coña!

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jueves, 5 de noviembre de 2009

A Villaverde por (calle) unanimidad

Normalmente después de un maratón suelo parar completamente entre cinco o seis días. Sin embargo esta vez, dado que me sentía muy recuperado, decidí probar a salir a correr con sólo dos días de descanso. Las sensaciones fueron buenas, así es que esa misma noche, reunido conmigo mismo y tras arduas deliberaciones, tome la resolución POR UNANIMIDAD de inscribirme en el XXVI Medio Maratón de Villaverde.

Participar en esta carrera suponía la vuelta al asfalto capitalino madrileño, abandonado desde finales de julio cuando corrí el Trofeo de San Lorenzo. Han sido más de tres meses, ocho carreras y 173.384 metros de competición los que han tenido que transcurrir para poner un final provisional a lo que he venido en llamar la primera temporada de “Un país en la mochila” y volver al foro. ¡Y qué mejor que una de mis medias favoritas para este feliz reencuentro!

Comenzaré diciendo que esta nueva edición ha mantenido todos los factores positivos de las anteriores. Para no ponerme pesado y repetir de nuevo lo que hace ahora un año expresé en la crónica que en este mismo blog hice de la prueba (aquí), resumiré señalando que se trata de una carrera muy popular, con ambiente de barrio, puesta en marcha año tras año con el esfuerzo de los organizadores y voluntarios y sin grandes apoyos de marcas comerciales.

La única y muy importante variación incluida este año ha sido la modificación del recorrido, que ha consistido fundamentalmente en alargar el tramo que transcurría por los márgenes del rio Manzanares y eliminar los kilómetros que transitaban por el desangelado Polígono Industrial Marconi. El comienzo sigue siendo el mismo: descenso inicial POR C/ UNANIMIDAD y callejeo variado para arriba y para abajo para acabar llegando hasta la orilla del rio. Aquí, en vez de girar dirección San Martín de Valdeiglesias (a la derecha) como se hacía hasta el año pasado, se toma la dirección contraria pasando junto la Caja Mágica y llegando a penetrar durante unos cientos de metros en el Parque Lineal del Manzanares. Desde allí se vuelve otra vez por el margen del rio hasta alcanzar Los Rosales.


¿Qué implicaciones tiene este cambio? Como he mencionado con anterioridad, la primera consecuencia es la supresión de la parte tediosa aunque prácticamente llana que recorría el Polígono Industrial Marconi. La rivera del Manzanares es un entorno más acogedor y agradable pero, al igual que sucedía con el polígono, carece de cualquier tipo de animación. El terreno presenta numerosos y pequeños toboganes, y alterna las zonas de tierra con las de cemento y, en el caso de algunos puentes, con las de adoquinado. El principal inconveniente es su estrechez que en determinados momentos provocó pequeñas aglomeraciones transitorias de participantes. Pero acostúmbrense señores, porque o mucho me equivoco o cuando la rivera del río sea transitable desde la Casa de Campo hasta más allá de Villaverde nos vamos a "jartar" de que muchas carreras populares transcurran por estos parajes.

Además de esta importante variación, también ha habido otra de menor de relevancia que ha afectado a la parte final de la carrera. La hasta ahora larga y continua subida POR C/ UNANIMIDAD que desembocaba en la línea de meta situada en el Auditorio de El Espinillo, ha sido fraccionada añadiéndose un callejeo intermedio cuyo único sentido parece ser el sacar unos metros para completar la distancia homologada. Esta modificación no es tan acertada como la primera, pues “marear la perdiz” en las inmediaciones de la meta no es más que alargar la agonía final.

Total, que vuelto a reunir conmigo mismo al término de la carrera y tras llevarse a cabo el acalorado debate y las pertinentes votaciones, se han aprobado POR UNANIMIDAD los siguientes puntos:

1º. Que el Medio Maratón de Villaverde sigue siendo una de mis carreras preferidas y más apreciadas sobre la distancia.
2º. Que los cambios llevados a cabo en el recorrido han supuesto en líneas generales una mejora considerable de la carrera.
3º. Que si la autoridad y el tiempo lo permiten, el año que viene volveré estar en la salida de la vigesimoséptima edición del Medio Maratón de Villaverde.
4º. Que la eliminación del “recuerdo-troFEO” en metacrilato debería ser una de las prioridades de los organizadores para el año que viene.

¡Se levanta la sesión!




En anteriores capítulos:

XXV Medio Maratón de Villaverde: Avenida a la felicidad


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domingo, 1 de noviembre de 2009

De los sufridos quijotes y los animados churriegos

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, hace unos días que maratoneó un zumbado de los de rostro afilado, piernas largas, cuerpo flaco y trazas de poco corredor…”

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I. Que trata de los prolegómenos del XIV Internacional Quixote Maratón (o Maratón Popular de Castilla La Mancha)

La mañana amaneció, a priori, idónea para el noble arte del correr. La temperatura era muy suave para la época del año en la que nos encontramos (alrededor de 15º), el sol brillaba pero sin calentar en exceso y no corría ni gota de aire. Nada comparado con los otros dos maratones que he disputado en lo que va de año, el Mapoma en abril y el de Valtiendas en agosto, en los que me cayó bastante agua. Ya es casualidad que para dos días que llueve al año en este nuestro país coincidan con mis participaciones en la distancia filipeica ¡He estado pensando en anunciarme para ser sacado en procesión en las zonas más secas!

Alrededor del polideportivo Rey Juan Carlos (¡Viva España, viva el Rey!), lugar de inicio y final de la prueba, nos íbamos juntando los corredores que íbamos a ser de la partida. Las informaciones hablaban de más de 500 atletas inscritos, pero calculando a ojímetro yo creo que no llegábamos ni a 400 los que nos pusimos en la línea de salida. Lo que si pude deducir por las diferentes indumentarias de los clubs era que había corredores venidos de diversos puntos de la geografía española. Mi sagacidad fue aun más allá y, viendo a varias personas hablando en idiomas diferentes del español y con unas pintas de guiris que no te cuento, también concluí que había participantes oriundos de allende nuestras fronteras. La organización confirmó mis observaciones: había representadas 31 provincias españolas y 9 países. ¿Qué que es lo que atrae a tanta gente de fuera de Ciudad Real a correr este maratón? Ni puñetera idea, pero puede ser un buen tema para una tesis doctoral. Ahí dejo la idea.

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II. De cómo era el recorrido y de la benevolencia del perfil

La prueba se disputó sobre un recorrido cuya longitud fue homologada por la Real Federación Española de Atletismo (RFEA para los amigos) y que, como es habitual en estos casos, media 42.195 metros. Eso a pesar de que el locutor-animador-espiquer se empeñara en repetir una y otra vez que la carrera constaba de 42.197 metros.

Para completar la distancia era necesario dar dos vueltas a un circuito de 21.097 metros que recorría Ciudad Real y la localidad aledaña de Miguelturra. De perfil muy llano, apenas si había algún desnivel de pequeña importancia que lejos de endurecer la carrera, la hacía un poquitín más amena. Sin entrar en detalle y a grandes rasgos, el circuito podría describirse de la siguiente forma:

-. Diez mil primeros metros que transcurrían por las calles capitalinas. Dado que no es muy grande, en este primer tramo prácticamente se iba de un extremo a otro de la ciudad. Entre los kilómetros cuatro y seis se transitaba por el centro histórico, cerca de sus escasos incentivos monumentales o artísticos (La Puerta de Toledo, San Pedro o el Quijote Azteca). El resto eran zonas de nueva construcción y/o prácticamente deshabitadas como el Campus Universitario, el Quijote Arena o un pequeño polígono industrial.

-. Nueve mil metros de los que los tres mil primeros servían como enlace entre Ciudad Real y Miguelturra por una zona de chalets con algún ligero desnivel, los tres mil siguientes callejeaban por la llana tierra de los miguelturreños y los tres últimos devolvían a los participantes a la entrada de la ciudad capitalina a través del arcén de la carretera.

-. Completaban el circuito los dos últimos kilómetros, trazados por una amplia calle sin viviendas, prácticamente recta, que rodeaba el casco urbano y que, tras un par de giros, desembocaba en la entrada del polideportivo.


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III. Donde se hace referencia a los ánimos y generosidad de los miguelturreños frente a la pasividad de los ciudadrealinos

Transcurridos los doce primeros kilómetros de la carrera, por mi cabeza pasaba un pensamiento repetitivo que amenazaba con convertirse en un negativo y machacante leit motiv: “¡Que aburrimiento! ¡Si lo sé me traigo un libro!”. Efectivamente, si partimos de que yo no tenía el incentivo de hacer una buena marca y le sumamos el escaso o nulo atractivo monumental de Ciudad Real, el que el trazado discurriera en gran parte por zonas nuevas sin presencia de viviendas y que en la primera vuelta no había nadie (pero nadie) animando o simplemente presenciando el paso de los corredores, tenemos como resultado un primer tramo de maratón más aburrido que un documental de dos horas sobre la migración de la almeja en los cálidos mares del sur.

Sin embargo todo cambió con la llegada a Miguelturra. El pueblo se volcó con la carrera. Los churriegos salieron a las puertas de sus casas a aplaudir y animar en familia, a golpear las tapas de sartenes y ollas con cucharas a modo de improvisados platillos, a llenar las calles de alegría y bullicio. Destacar los “puestos de avituallamiento” improvisados por los vecinos (al menos seis) en los que sobre mesas plegables dispuestas para la ocasión se ofrecían todo tipo de bebidas (cervezas, coca cola, agua, …), comida (cortezas de cerdo, naranjas, plátanos…) y grandes y hondas sartenes con sabrosas migas. También era de agradecer el que, al transitar junto al consistorio, por una megafonía cuya situación no fui capaz de ubicar en los dos pasos que por allí hicimos, anunciaban tu dorsal, tu nombre y tu lugar de procedencia mientras los presentes arrancaban a aplaudir.

Si bien es cierto que durante la segunda vuelta al circuito, en la zona céntrica de Ciudad Real sí que hubo ya una cierta animación, no cabe ninguna duda que Miguelturra derrotó por K.O. a la capital de provincia en lo que a ambiente, trato al corredor y entusiasmo se refiere. Muchas gracias a los miguelturreños o churriegos que, desde mi punto de vista, fueron lo mejor y lo que más recordaré de este maratón.


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IV. De la corrección y eficiencia de los organizadores en sus quehaceres encomendados

La organización del XIV Maratón Popular de Castilla la Mancha (Quixote Maratón) corrió a cargo de la Asociación para el Desarrollo de la Actividad Deportiva (ADAD), la Junta de Comunidades, la Diputación Provincial y los Ayuntamientos de Ciudad Real y Miguelturra, y merece calificarse como muy buena y eficiente.

El dorsal se pudo retirar el día previo a la prueba en las dependencias del Ayuntamiento capitalino o la misma mañana de la carrera en el propio polideportivo. En ambos casos se entregaron sin ninguna espera y acompañados de una botella de vino de Valdepeñas, una camiseta técnica y una bolsa de deporte muy amplia y útil. A los llegados a meta se les hizo obsequió además de abundante bebida y comida (agua, bebida isotónica, fruta, bollos…) y un peazo medalla conmemorativa con la jeta de Don Quijote.

Los puntos kilométricos estuvieron correctamente señalizados y el cronometraje se hizo mediante el sistema de chip, facilitándose el tiempo de paso por el medio maratón y la marca final (bruta y neta) empleada en completar la prueba.

Los numerosos voluntarios prestaron servicios de apoyo a los corredores a lo largo de todo el recorrido, atendieron a la perfección los diferentes puestos de avituallamiento y de esponjas existentes cada cinco mil metros, colocaron las vallas y conos que delimitaron el circuito y dieron apoyo a los policías locales y nacionales. Estos últimos consiguieron compaginar el curso de corredores y de vehículos, velando siempre por la seguridad de los participantes.

Para arropar la celebración del evento, también se llevó a cabo la IX Carrera Escolar que contó con una gran participación de niños de 51 colegios, y el V Concurso Fotográfico sobre el maratón que incitó la presencia de muchos fotógrafos aficionados a lo largo del recorrido.

Y todo esto ¿Cuánto decís que me costó? Pues quince eurillosde nada.

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V. Que trata de los avatares y sufrimientos que le sucedieron a Arganzboy por tierras castellanomanchegas

Coincidíamos Cabesc (forero de elatleta.com) y yo minutos antes del inicio de la carrera, en que teniendo en cuenta el favorable perfil de la carrera y el buen día que había amanecido, no teníamos excusa para no disfrutar del maratón y conseguir nuestros objetivos. Creo que en cierto modo estábamos equivocados.

Mi idea era acabar entre las 3h 50min y las 4h 00min. El primer medio maratón, quitando el aburrimiento y que me notaba las piernas un pelín pesadas, fue bastante bien. Los 1:54:46 me daban un pequeño colchón para encarar la segunda parte de la carrera con tranquilidad. Pero como (casi) todos los maratones tienen sus dificultades, el del Quixote no iba a ser una excepción, y esta vez comenzaron a asomar aproximadamente a falta de once o doce kilómetros para la meta. La mañana inicialmente casi perfecta, se había tornado en calurosa (al sol, los termómetros marcaban los 28º), y por más que bebía, sentía una sed continua y la garganta seca. Alrededor del km 34, empecé a tener mal cuerpo. Mi estómago estaba casi lleno de líquido, yo seguía teniendo sed y las nauseas estaban a punto de parecer.

A partir del segundo paso por Miguelturra decidí disminuir la ingesta de agua y bebida isotónica, sustituyéndola por frecuentes enjuagues de boca y refrescantes friegas por cara, cabeza y cuello con la esponja mojada. Los últimos cuatro kilómetros fueron un auténtico suplicio, una lucha continua contra las ganas de dejar de correr y acabar la prueba andando. El mal de muchos fue mi consuelo de tonto: a pesar de ir muy tocado, el seguir trotando me permitió adelantar a un buen número de corredores que iban incluso peor que yo o que habían caído en la tentación de tomar el tren de San Fernando.

Crucé la meta exhausto en 3:52:02 y tuve que sentarme un buen rato a recuperarme. El mal cuerpo continuó durante la vuelta al hotel y la ducha. Una hora y media después volví a ser persona cuando, cediendo al empuje de las nauseas, me vi en la obligación de vomitar gran parte del líquido almacenado.

Sin embargo y a pesar de lo mal que acabé, la mejor noticia fue que al día siguiente estaba muy recuperado y prácticamente sin molestias musculares. Tanto es así que el miércoles ya estaba de vuelta a los entrenamientos. Misterios insondables del mundo del corredor popular.

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VI. Donde se concluye en pocas palabras poniendo fin a esta crónica

En resumen, que con buenas condiciones meteorológicas, el favorable perfil del Internacional Quixote Maratón lo hace una buena prueba para intentar asaltar la marca personal de cada cual. Eso sí, que nadie busque en él una carrera animada (salvo los pasos por dominios churriegos) o que transcurra por lugares atractivos por su belleza o historia.

Agradecimientos: a mi mujer por aguantar otro fin de semana con carrera, a los miguelturreños por sus ánimos, y a mi hijo por su recibida tan calurosa, concretamente con 39,5º de temperatura corporal que nos hicieron salir para urgencias pediátricas tan pronto retornamos a Madrid. ¡Cosas de infantes!

Nota: Excepto dos fotos, el resto de las que ilustran esta crónica han sido extraídas de www.maratonianos.com y del album Picassa de Allopezh.

Fin

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Seis villaverdes

Esta mañana he completado mi sexta participación en el Medio Maratón de Villaverde. Como aún tardaré unos días en publicar la crónica (tengo pendiente la del Quixote Maratón), os dejo una foto como anticipo.

Saludos

viernes, 23 de octubre de 2009

Salir en los papeles

Ya lo decía mi madre: “Como sigas con estas chorradas un día vas a salir en los periódicos”. Pues lo conseguí. Como podéis comprobar aparezco en segundo plano en una fotografía publicada el pasado doce de octubre en EL DIA DE GUADALAJARA. La instantánea fue tomada durante la celebración de la XI Media Maratón de Marchamalo. En ella, el verdadero protagonista es Sideuvol, el corredor de blanco que empuja el carrito. Yo sólo soy un secundario que llegando desde atrás se cuela de refilón y por los pelos en la imagen. Aún así me ha hecho ilusión.

Que conste que esto es sólo el principio. ¡De aquí a la portada del Time no hay más que un paso!

Nota: Mi agradecimiento a Sideuvol por hacerme llegar la imagen.
Nota 2: La foto, según indica la propia publicación, es obra de Alba González.

Saludos

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lunes, 19 de octubre de 2009

Sin camisetas no hay paraiso

Parodiando el título de la exitosa serie de la televisión de la que, dicho sea de paso, no he visto ningún capítulo, en esto del correr lo de “Sin camisetas no hay paraíso” es una máxima como la copa de un pino.

Rara es la carrera en la que no endilgan una camisola que por lo general suele cumplir tres condiciones básicas, a saber: 1) Dicen ser de tejido …¿técnico? Si por “técnico” entendemos que no transpiran un pimiento, que sudas aun más que con las clásicas de algodón, y que huelen que apestan al ratito de ponértelas, efectivamente hay que reconocer que son técnicas, muy técnicas, 2) Son de colores chillones, predominando el verde y el naranja en sus tonalidades más cantosas y fosforescentes y 3) Rara vez son de tu talla. Da igual que seas alto o bajo, gordo o delgado, rubio o moreno, ancho de hombros o enjuto… la camiseta te quedará ancha, estrecha, larga o corta pero casi nunca bien.

Posiblemente porque las camisetas obtenidas como premio por finalizar las carreras no son de mi agrado o quizá porque soy un “fashion victim” de estas prendas que cubren mi tronco en las sesiones correriles, a las antes mencionadas he de sumar las que adquiero de motu propio cada vez que salgo de compras a unos grandes almacenes o a uno de los cada vez más abundantes factories.


¿Que a qué viene todo esto? Muy sencillo, os lo voy a explicar. Este fin de semana, teniendo en cuenta la (creo) bajada definitiva de las temperaturas y que un servidor es tirando a friolero, he decidido realizar el cambio de temporada en mi armario guardando las prendas de verano y sacando las de otoño e invierno. Pues bien, al recoger las camisetas de correr que uso cuando el clima es benigno, me ha dado por ponerme a contarlas y ¿sabéis cuantas me han salido? ¡58 camisetas! Ni diez, ni veinte, ni treinta ¡58!¡Y eso sólo contando las llamadas técnicas y dejando las de algodón a un lado!

Esto no es más que la constatación de que en mi armario se ha instalado un bipartidismo extremista. La mitad está ocupado por los trajes, camisas y corbatas que uso en mis largas horas laborales y la otra mitad por ropa deportiva con la que me travisto por las tardes-noches y los fines de semana para hacer de atleta popular trastornado. Sólo queda un pequeño rincón, un reducto mínimo entre los dos partidos mayoritarios reservado a un par de vaqueros y unos pocos jerseys que uso para mi escasa vida social.

Y os reiréis, pero el ser propietario de tantas camisetas es estresante ¡No os podéis hacer una idea de lo que es elegir con que camiseta participar en la carrera del domingo! Los sábados por la noche me los paso delante del espejo probándome posibles equipaciones, buscando la mejor combinación de colores y formas entre camiseta, pantalones y calcetines, considerando si para la media maratón será mejor la de tirantes u otra más cerradita y ajustada que me rozará menos…¡un sin vivir os lo juro, un sin vivir!


Lo dicho, que si es cierto eso de que “Sin camisetas no hay paraíso” yo puedo estar tranquilísimo, pues con todas las que tengo debo tener reservado un peazo sitio a la derecha de Dios Padre.

Saludos


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lunes, 12 de octubre de 2009

Tirando de "vida interior"

Quemando ya los últimos cartuchos de la primera temporada de “Un país en la mochila”, hoy tocaba visitar la provincia de Guadalajara para participar en el XI Medio Maratón de Marchamalo. A apenas sesenta kilómetros de Madrid y con el buen tiempo que todavía nos acompaña, se presentaba como una forma ideal de probar el estado de forma de cara al próximo Maratón Popular de Castilla la Mancha a disputar dentro de apenas quince días. Esta ha sido mi visión de la carrera.
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El Medio Maratón de Marchamalo puede incluirse dentro de la categoría de “carreras sin encanto”. A lo mejor es que vengo con el listón muy alto por lo gratamente que me han sorprendido las carreras veraniegas celebradas en localidades pequeñas, pero es que la de hoy ha carecido, a mi modo de ver, de cualquier atractivo.

La carrera consistía a grandes rasgos en dar dos vueltas a un pequeño circuito (algo más de dos kilómetros) por la localidad de Marchamalo, tomar carretera y manta dirección Cabanillas del Campo, recorrer en un pa’ca pa’lla otra vez pa’ca y otra vez pa’lla las calles sin personalidad, vacías e iguales de la urbanización de chalets aneja al pueblo, volver de nuevo dirección Marchamalo por la misma carretera que habíamos venido y dar un último garbeo por las vías del pueblo antes de cruzar la línea de meta.

Teniendo en cuenta que Marchamalo es un pueblo sin centro histórico propiamente dicho, que Cabanillas, aun teniéndolo (o eso parecía atisbarse en lontananza, donde se dibujaba la silueta de una erguida iglesia) no lo mostró, que la animación fue prácticamente nula salvo en un par de puntos señalados, que debido al bajo número de participantes lo normal era correr casi toda la prueba en tierra de nadie y que el paisaje alternaba la tierra yerma, sin vegetación, con las obras de urbanización que durante aproximadamente dos kilómetros a la ida y dos a la vuelta se extendían en el acceso a Cabanillas, os podéis hacer a la idea de lo mentalmente dura que se hacía la media. Hubo que tirar de radio o MP3, de la "vida interior" que todo corredor de fondo cultiva regularmente o de entretenimientos varios (en mi caso, subirme durante un buen tramo a la continua línea azul que indicaba el camino) para hacer más llevadero el paso de los kilómetros.


A pesar de este inicio de crónica un tanto negativo, he de decir que el resto de los factores que han rodeado la carrera pueden considerarse como favorables. Así, esta media maratón tiene un perfil muy llano, sin ningún desnivel de relevancia ni por su pendiente ni su longitud. Este hecho, que si bien la hace más aburrida bajo mi punto de vista, también la convierte en una buena plaza para intentar asaltar la marca personal en la distancia. El único inconveniente para este fin es que, debido a lo desprotegido del trazado, es fácil que el viento pueda hacer su aparición en el tramo de carretera que une las dos localidades (como ha ocurrido hoy entre los kilómetros quince y dieciocho).

La organización ha estado muy bien. El dorsal se ha recogido en el local del Ayuntamiento marchamalero sin esperas relevantes. Los numerosos cruces han estado siempre vigilados por voluntarios y por policías que han regulado el tráfico sin ninguna incidencia. A pesar de la ausencia de chip, las clasificaciones y los tiempos oficiales se han facilitado por distintos medios rápidamente. Los obsequios a los participantes han sido abundantes: una bandolera, una camiseta de tejido “técnico”, dos tarritos de miel de la zona, yogures, fruta, lata de refresco, bebida isotónica y ….¡una cajita de bizcochos borrachos que estaban para chuparse los dedos!

Por cierto, no quiero olvidarme de comentar una circunstancia que pone bien a las claras la gravedad de la crisis económica que vivimos y que tira por tierra la teoría de los brotes verdes de la Ministra de Economía Elena Salgado. Me refiero a la actitud de esos corredores que, en ausencia de bolsas, se las han ingeniado para con cualquier material que tenían a su alcance, elaborar habilidosamente un recipiente en el que hacer acopio de las bebidas, refrescos, yogures o frutas que se ofrecían en meta. Espero que esa falta de solidaridad con los participantes que aún quedaban por llegar esté justificada por cubrir la extrema necesidad que pasan sus familias.

En lo estrictamente deportivo decir que el ganador en hombres ha sido James Moiben con 1:08:49, mientras en féminas se ha impuesto Rosa María Teresi con 1:21:25. Yo he conseguido bajar por primera vez este año de los noventa y ocho minutos y he alcanzado con esta las sesenta participaciones en la distancia.

En conclusión, carrera bien organizada, interesante para quien quiera intentar conseguir una buena marca y sin apenas atractivo para aquellos que quieran disfrutar del ambiente, del paisaje o del entorno correril.

¡Hasta la próxima!

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jueves, 8 de octubre de 2009

Retando a Gebre: una paradoja

Supongamos que reto a Gebreselassie (Gebre para los amigos) a correr un maratón. Dado que él es el recordman actual de la distancia y yo un mero aficionado, le propongo que para igualar un poco las fuerzas me deje una ventaja de cien metros. Él, que es un tío muy majete, acepta mi petición rápidamente y sin ninguna objeción. ¿Por quién apostaríais? ¿Tendría yo alguna posibilidad de ganar la carrera? Creo que sólo mi colega Zenón confiaría ciegamente en mí.

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Ya estamos preparados. Gebre está en la línea de salida y yo estoy cien metros por delante. Suena el disparo. El etíope de la eterna sonrisa alcanza en sólo unos segundos el punto en que yo empecé la carrera, pero naturalmente ya no estoy allí porque, aunque más lentamente, también he avanzado. Su siguiente objetivo es llegar al nuevo punto en que me encuentro. Sin desanimarse pues aún queda mucha carrera, sigue corriendo. Sin embargo, cuando alcanza ese nueva referencia mi menda ya no está pues también he continuado corriendo.

Por más que el menudo Gebre logre llegar una y otra vez al lugar en el que yo me encontrara anteriormente, nunca me alcanzará (aunque se acerque mucho, muchísimo, muchisísimo). De esta forma, me bastaría con no pararme en toda la carrera para salir triunfante y derrotar al gran Gebre en su distancia.

Esta no es más que una de las famosas paradojas formuladas por el filósofo del siglo I A.C. Zenón de Elea. Con ellas intentó demostrar la inexistencia del movimiento. Volveré sobre él en futuras entradas.

Saludos paradójicos.

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