viernes, 23 de diciembre de 2011

XXVIII Medio Maratón Rockero de Villaverde

Llegando a meta. Extraída de http://www.forofosdelrunning.com/
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El domingo pasado participé en el XXVIII Medio Maratón Rockero de Villaverde que, o mucho me equivoco, o servirá para poner el broche de oro al año atlético 2011. Aunque poco me queda por contar de esta carrera que no haya hecho ya en ocasiones anteriores (es la octava vez que la completo), voy a dejar por aquí una pequeña referencia para que puedan leerla generaciones futuras.

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No soy imparcial cuando se trata de hablar de Villaverde. Es una prueba a la que tengo un gran cariño y en la que me gusta participar siempre que puedo. Sin embargo no creo que nadie pueda decir que exagero si afirmo que en las últimas ediciones la carrera y todo lo que la rodea va de bien en mejor.


Soy de la opinión de que el cambio en el recorrido acometido hace un par de años ha sido crucial. Este medio maratón ha ganado mucho atractivo desde que buena parte de su trazado discurre a la vera del río Manzanares. Cierto es que en determinados momentos, debido a lo estrecho de algunas zonas, pueden formarse ciertos apelotonamientos incómodos, pero la verdad es que lo bucólico del paraje compensa con creces. Y más en un día soleado y frío como fue el del domingo.

También son muy agradables los hectómetros que atraviesan el Parque de la Dehesa de Boal a la sombra de los pinos (como cantaba la Del Monte), y tiene mucho encanto el callejeo que se lleva a cabo por las estrechas rúas del antiguo Villaverde, tanto a la salida del parque anteriormente mencionado como antes de encarar la subida a la Gran Vía.

Además la organización es cada vez más cuidada. Entrega de dorsales y chips perfectamente ordenada, distancia bien medida, alfombrilla lectora de chips en salida y meta, recorrido correctamente señalizado, avituallamientos muy bien atendidos, generosa bolsa del corredor a los llegados, precio asequible, carreras para lo más pequeños y sorteos de material deportivo son factores que hablan muy bien a favor de todos aquellos que pusieron en pie este evento, tanto organizadores como voluntarios.

Otro aspecto a resaltar es el ambiente popular y acogedor que tiene la prueba. Creo que esto se consigue gracias a la buena mezcla entre el esfuerzo de los organizadores, la predisposición de los participantes que allí nos damos cita y el cariño que muchos habitantes del barrio muestran por el medio maratón. Como muestra del carácter de esta carrera basta con citar los nombres de los ganadores en categoría masculina y femenina, Roberto Álvarez y Yolanda García.

Este año el medio maratón contó con una animación extra que vino de la mano de ViniloFM. La música rockera y alguna moto Harley sirvieron para ambientar la salida y la meta ubicadas en el Auditorio de El Espinillo, así como buena parte del recorrido.

En resumen, que a pesar de los tiempos convulsos que vivimos, el Medio Maratón de Villaverde sigue mejorando año a año, innovando y tomando nota de sus posibles deficiencias para solventarlas en la edición siguiente. Un esfuerzo que se nota y se aprecia y al que respondimos un buen número de corredores (casi mil), máxime teniendo en cuenta la coincidencia en el mismo día con otras pruebas de gran tirón.

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A nivel personal, el XXVIII Medio Maratón de Villaverde resultó ser un magnífico bálsamo para mi reciente depresión atleticopopular, pues recuperé sensaciones que hacía un par de meses que no tenía. Como conozco la carrera de sobra, decidí salir un pelín rápido para coger una buena posición en el grupo y no verme atrapado en las estrecheces del tramo del Parque Lineal del Manzanares. Al llegar allí me sentí cómodo con el ritmo elegido, así es que opté por seguir hasta donde aguantara. Mi sorpresa fue que pude hasta el final.

La verdad es que me lo pase muy bien y volví a disfrutar como no lo había hecho desde hace un tiempo. Es cierto que sigo arrastrando ciertas molestias físicas. Me preocupan las del gluteo y las de la espalda, aunque seguramente las primeras tengan su origen en las segundas. Pero me demostré que estoy bien de forma y que mi agotamiento es más de coco que físico. Creo que el parón que voy a tener durante las próximas semanas en lo que a carreras con dorsal se refiere, me va a venir de perlas.

Por cierto, acabé en un tiempo neto de 1:33:19 y ocupe el puesto 164 de los 913 llegados a meta. Podía haber hecho mejor marca, pero el arrodillarme al paso frente la Polideportivo Municipal “Señor” Raúl González y recorrer unos cincuenta metros postrado de hinojos al grito de "¡Raúl selección!", lo impidió.

Y nada más por el momento. ¡Que os sean leves estas fiestas y sed felices!

Nota: En el previo de la carrera volví a encontrarme con Yonhey, que iba a hacer doblete después de participar en el Cross de Patones el día anterior. ¿Hay alguna carrera en la que no participe este hombre? ;-)

viernes, 9 de diciembre de 2011

El Camí de Cavalls


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I. El Camí de Cavalls

Menorca está surcada por numerosos caminos rurales entre los que destaca por su belleza e importancia el conocido como Camí de Cavalls, un antiguo sendero de casi doscientos kilómetros de longitud que bordea el perímetro de la isla. Su origen es incierto. Entre los lugareños está muy extendida la hipótesis de que algunos tramos ya existían en el s. XIV. Su razón de ser original estaría relacionada con un sistema de defensa ideado por los catalanes, según el cual el rey Jaime II otorgaba tierras a aquellos que pudieran mantener un caballo y disponer de armas. Los colonos estarían obligados a cambio a realizar labores de vigilancia de la costa recorriendo a caballo este sendero y a defender la isla en caso de que se produjera una ataque enemigo.

Otra hipótesis es que el camino fuera trazado por los franceses durante una de sus estancias en la isla de Menorca aproximadamente cuatro siglos después. Sea uno u otro el verdadero origen, lo que si es cierto es que la documentación más antigua que sobre él se ha encontrado data del "Libro de Acuerdos de 1731 a 1736" en el que ya se hacía referencia a un camino que circunvalaba la isla. En una orden del gobernador Richard Kane a los alcaldes de la ínsula se puede leer los siguiente: "El viejo Camino Real que pasa alrededor de la Isla en la Costa de la Marina se debe señalar anualmente en el mes de marzo con ramas verdes a poca distancia unas de otras; y tanto dichas barreras como el señalar será a cargo de los sujetos que habitan en el territorio por donde pasa el camino. Y sí el dicho Camino Real en alguna parte se halla muy distante del mar y que pudiese caber más cerca se le debe mudar tan confinante al mar como sea posible de pasar a caballo".

Unas décadas más tarde, en 1758, fue el gobernador francés Conde de Lannion quien ordenó su mantenimiento y ampliación. De 1780 data el primer mapa conocido de Menorca, realizado por el cartógrafo Louis Stoki d’Arc de la Rochette, en el que aparece representado su trazado. Apenas un par de años después, el gobernador español Conde de Cifuentes afirmaba: “los caminos llamados de cavallos esten abiertos y de todo libres y compuestos de poderse libremente transitar…”. Y así fue pasando el tiempo.

Hasta hace aproximadamente medio siglo, los payeses que explotaban los predios tenían la obligación de mantener el camino libre de vegetación y de señalar su trazado mediante piedras blanqueadas dispuestas estratégicamente. Desde entonces el trazado había sido abandonado a su suerte y, en muchos tramos, la maleza se había encargado de hacerlo desaparecer.

En los últimos años le reivindicación popular y el trabajo de recuperación realizado han revitalizado el Camí de Cavalls, convirtiéndolo en un camino público que da la vuelta a toda la isla menorquina y que está incluido entre las rutas de Gran Recorrido europeas (identificado como GR223)

Tiene una longitud de 185 kilómetros y está dividido en 20 etapas o tramos. Aunque su máxima altura sea sólo de 125 metros, el desnivel acumulado en todo el camino alcanza los 4.000 metros. Al tratarse de un recorrido circular se puede comenzar en cualquier punto, pero el km 0 está situado en el Puerto de Maó desde donde arranca la primera etapa. El Camí de Cavalls está señalizado con estacas cuadradas cada 50 o 100 metros (esto no ocurre en los tramos urbanos) y paneles informativos en el inicio de las etapas.

El Cami de Cavalls permite a quien lo recorra obtener una magnifica lectura de la isla, de su gran variedad paisajística y morfológica, de sus calas y playas y de la remota presencia del hombre, todo ello enmarcado siempre por el mar Mediterráneo.


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II. Mi Camí de Cavalls

Descubrí Menorca hace más de una década. Desde entonces he intentado viajar allí todos los años para pasar unos días y desconectar del mundanal ruido.

Desde la primera vez que la visité tuve referencias del Camí de Cavalls, pero entre que en aquel entonces no me generaba ningún interés especial y que encontrar información referente a él era muy complicado, estuve mucho tiempo sin prestarle atención.

En 2010, leyendo una guía para turistas mientras disfrutábamos de unas jornadas de descanso en la isla, volví a tener noticias del olvidado Camí de Cavalls. Por lo que leía, gracias a una iniciativa ciudadana había sido recuperado y lo habían señalizado para hacer más fácil su tránsito. Se me vino entonces una idea a la cabeza ¿Por qué no hacerlo corriendo? Evidentemente completarlo del tirón era algo impensable para mí, pero si podría hacer etapas sueltas cada vez que viajara allí. Así en 2010 hice la primera y este año (2011) he sumado tres más.

La intención es seguir viajando allí y continuar corriendo el resto de los tramos. Tener un nexo de unión que sirva para engarzar y dar una estructura a estas pequeñas aventuras, será el objetivo principal de esta entrada.

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III. Las veinte etapas o itinerarios

Tramo 1. Maó - Es Grau (10.000 metros)
Tramo 2. Es Grau - Favàritx (8.600 metros)
Tramo 3. Favàritx - Arenal d'en Castell  (13.600 metros)
Tramo 4. Arenal d'en Castell - Cala Tirant (10.800 metros)
Tramo 6. Binimel-là - Els Alocs (8.900 metros)
Tramo 7. Els Alocs - Algaiarens (9.700 metros)
Tramo 8. Algaiarens - Cala Morell (5.400 metros)
Tramo 9. Cala Morell - Punta Nati (7.000 metros)
Tramo 13. Cala en Turqueta - Cala Galdana (6.400 metros)
Tramo 14. Cala Galdana - Sant Tomás (10.800 metros)
Tramo 15. Sant Tomás - Son Bou (6.400 metros)
Tramo 16. Son Bou - Cala en Porter (8.000 metros)
Tramo 17. Cala en Porter - Binissafúller (11.800 metros)
Tramo 18. Binissafúller - Punta Prima (8.100 metros)
Tramo 19. Punta Prima - Cala de Sant Esteve (7.300 metros)
Tramo 20. Cala de Sant Esteve - Maó (6.000 metros)


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III. Documentación e información de interés


Gracias a la revitalización llevada a cabo en los últimos tiempos, en la actualidad es posible encontrar bastante más información del Camí de Cavalls de la que podía obtenerse hace solo unos años.

- Guía Camí de Cavalls. 20 itinerarios para descubrir Menorca. En papel. Editada por la Fundació Destí Menorca, puede adquirirse en cualquier oficina de turismo de la isla o a través de internet.
- El Camí de Cavalls (.cat). Amplia información acerca de la historia, los tramos y los lugares de interés del Camí de Cavalls.
- El blog de Ser13gio. Completó todo el Camí de Cavalls en modalidad “non stop” con asistencia. Uan aventura espectacular y muy bien documentada.
- Trailmenorca. Prueba de trail que tiene su primera edición programada para el 2012 y presenta una pinta estupenda. En ella se da a elegir la posibilidad de completar distintas distancias y diferentes recorridos, pero siempre dentro del trazado delimitado por el Camí de Cavalls.

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Nota: Esta entrada estará en permanente actualización, por lo que sus contenidos podrán variar a lo largo del tiempo.

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martes, 6 de diciembre de 2011

I Carrera de Montaña "Cerro Marmota"

Uno de los cruces del arroyo Tejada (by Arganzboy)
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Llevaba rondándome hace tiempo la idea de inscribirme en el II Maratón Internacional Ciudad de Castellón. Sería mi tercer maratón del año y un broche de oro para este magnífico año en lo que al correr se refiere. Sin embargo, debido a que en los últimos dos meses mis sensaciones y mis piernas no son las de antes, fui posponiendo la decisión una y otra vez. Después del XXVII Medio Maratón de Córdoba seguía con las dudas. Como la fecha límite de inscripción para ir a echar los higadillos en Castellón era el 5 de diciembre quedaba una última prueba que me ayudaría a tomar la decisión final: la I Carrera de Montaña “Cerro Marmota”.

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1. Datos generales de la Marmota

La Carrera de Montaña “Cerro Marmota” nació por iniciativa del Club Atletismo Colmenar Viejo, el Servicio Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Colmenar Viejo y la Asociación Pablo Ugarte contra el cáncer infantil, a la que se destinó íntegramente todo lo recaudado con las cuotas de inscripción.

Lo primero que conviene dejar claro para que nadie se lleve a error es que, a pesar del nombre, no se trataba de una prueba de montaña sino simplemente de correr por la naturaleza. Había que completar un circuito de veinticinco kilómetros de distancia que discurrían casi en su totalidad por pistas, sendas y vías pecuarias sin ninguna dificultad técnica. El trazado, con salida y meta en el Polideportivo Municipal Lorenzo Rico de Colmenar Viejo, era colindante con el Parque Natural de la Cuenca Alta del Manzanares y atravesaba el Cerro Marmota y el Mirador de Valdeganar. El desnivel positivo de la prueba se aproximó a los 400 metros.

Como alternativa a la carrera, se organizó de forma paralela una marcha senderista en la que se daba a los participantes la opción de elegir entre once o veinticinco kilómetros. Una vez concluidas ambas pruebas, la Asociación Pablo Ugarte ofreció una patatada a todos los inscritos.

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2. Diseccionando la Marmota

La I Carrera de Montaña “Cerro Marmota” puede dividirse en tres segmentos claramente diferenciados:

Los diez primeros kilómetros.- Tras dar una vuelta al polideportivo, atravesar un par de calles y rodear un parque próximo, proceso en el que se invierten aproximadamente unos dos mil metros, se entra en un camino de tierra con una pendiente claramente descendente que se va suavizando de forma paulatina y que llega a su término cerca del punto kilométrico seis. Desde allí y hasta completar los primeros diez mil metros, el terreno es prácticamente llano.

Este primer tramo es el más favorable, cómodo y posiblemente bonito de toda la carrera. El terreno es de tierra dura, uniforme y apenas presenta alguna piedra suelta. Los más llamativo y divertido son los cuatro o cinco cruces que han de hacerse del Arroyo Tejada. Caben dos posibilidades para afrontar esta dificultad acuática. La primera es, ya que el agua apenas llega a los tobillos, atravesarlo a las bravas. La segunda pasa por aprovechar los adoquines ubicados en todos los cruces para salvar el cauce sin tener que chapotear en el agua. Esta segunda opción es más lenta pues hay que aguardar las pequeñas filas de participantes que se agolpan para llevar a cabo la operación pero te evita llevar los "pinrrelillos" mojados durante le resto de la carrera. El elegir una u otra depende de las preferencias y prisas de cada uno. Yo, que soy muy "mirao" para estas cosas, elegí perder un poco de tiempo a cambio de mantener los pies secos.

Del kilómetro diez al dieciséis.- Justo pasado el segundo avituallamiento y una vez cruzado por última vez el Arroyo Tejada, se entra en una fase más “pestosilla” y exigente cuya tarjeta de presentación es una cuesta corta (calculo de no más de cien metros) con una elevado desnivel.

Desde ahí y durante casi cuatro kilómetros, el perfil pica de forma suave pero continuada hacia arriba. El ancho camino de la primera parte deja paso a otro más estrecho y más irregular que en algunas zonas presenta grandes cantidades acumuladas de arena suelta. A esas alturas de carrera se coincide con bastantes senderistas, lo que unido a lo angosto de la vía hace que haya que ir zigzagueando para esquivar a los caminantes.

Alrededor del punto kilométrico 13,500 se inicia un descenso pronunciado aunque sin ninguna dificultad técnica. Son unos dos mil quinientos metros en los que hay que prestar un poco de atención a donde se pisa y en el que los cuadriceps crujen un poquito.

En mitad de la bajada, allá por el kilómetro quince, está ubicado el tercer avituallamiento. Además de poder beber agua en vasos de plástico como en los otros tres puestos que se suceden equidistantes a lo largo del recorrido, en este también existe la posibilidad de echar algo sólido al organismo (concretamente el menú estaba compuesto de plátano y barrita de cereales).

Los últimos nueve mil metros.- Sin duda alguna son los más exigentes, dureza que se acentúa al estar situados al final de la carrera. Lo peor tiene lugar entre los kilómetros dieciséis y veinte y medio. Una subida larga, continuada y muy inclinada, que un primer tramo se desarrolla por un terreno plagado de piedras sueltas de considerable tamaño (mejor buscar los laterales de la vía) y que luego se prolonga por un camino más ancho y con muy buen firme, pone a cada uno en su sitio y hace atisbar las sensaciones y el sufrimiento que se viven en una carrera de montaña.

Mil metros de descanso sirven para recuperar el aliento y relajar un poco las piernas antes de reanudar el ascenso, esta vez más llevadero y por asfalto, que no terminará hasta entrar en el Polideportivo Lorenzo Rico y alcanzar la línea de meta.

Foto cortesía de http://www.forofosdelrunning.com/
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3. Los criadores de la Marmota y los visitantes

La organización del acontecimiento fue muy correcta, más aun si se tiene en cuenta que era la primera edición, y el destino de lo recaudado muy loable.

Las inscripciones, agotadas un día antes de cerrarse el plazo, pudieron hacerse fácilmente por internet. Se dio la posibilidad de retirar el dorsal, la tarjeta chip y la camiseta técnica de regalo la tarde del sábado o la propia mañana del domingo antes del inicio de la prueba. Los que optaron por hacerlo en la jornada dominical tuvieron que aguardar alrededor de quince minutos (en hora punta) en la fila para poder recogerlos.

El cronometraje y el control de paso por cuatro puntos ubicados a lo largo de los veinticinco kilómetros, se realizó mediante el sistema de tarjeta chip. Como uno aprende se sus errores, al ver la tarjetita y el trozo de goma elástica a ella unido, enseguida me vino a la cabeza mi sonrojante "novatada chipera" acaecida en el XXI Cross de la Pedriza y me la coloqué sin dudarlo en mi muñeca izquierda. A la vista de donde ubicaron el transpondedor (alias chip) algunos de los participantes, concluí que mi novatada no fue nada original.

Hubo cuatro puestos de avituallamiento que se ubicaron aproximadamente cada cinco mil metros. En todo ellos se ofreció agua en vaso y en el tercero también existió la posibilidad de degustar un trozo de plátano o de barrita de cereales. Aunque sin duda alguna fue suficiente, creo que sería buena idea de cara a ediciones futuras contemplar la posibilidad de que en los dos últimos (o al menos en el penúltimo) se pudiera contar con bebida isotónica.

El itinerario estuvo bien señalizado y en el pequeño tramo sobre asfalto el tráfico rodado estuvo perfectamente controlado por la policía. En meta, refresco y botella de agua, posibilidad de ducharse, sorteo de jamones y "patatada" final para el que aguantara allí hasta las 14:00h.

En cuanto a los “visitantes” la participación fue considerable. Unos 1.125 participantes disfrutamos de una fresca y soleada mañana invernal, repartiéndonos entre la marcha larga (500), la corta (125) y la carrera propiamente dicha (500). En categoría masculina el vencedor fue Jesús de la Morena, mientras que en féminas la victoria fue para Nerea Martínez.

Dejar aquí constancia de la mala educación de algunos de los participantes que con su comportamiento perjudican la imagen de todos. Durante la carrera encontré tres envases de geles deportivos tirados en el suelo. Señores, esto no es el casco urbano de una ciudad donde con periodicidad los servicios de limpieza barren y limpian las calles. Esto es la N-A-T-U-R-A-L-E-Z-A y si nosotros no tenemos cuidado y cumplimos unas mínimas normas de civismo, nos ganaremos a pulso que carreras como esta dejen de celebrarse. He dicho.

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4. En pocas palabras…

La Carrera de Montaña “Cerro de la Marmota” es una buena alternativa para aquellos que quieran a probar a correr fuera del asfalto pero sin enfrentarse a la dureza de una prueba de montaña al uso. Aún así ha de tenerse en cuenta que se trata de una prueba “larga” y de cierta exigencia, por lo que hay que tomársela con las debidas precauciones.

El perfil
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4. El amarmotado

Pues si, resulté estar "amarmotado" por partida doble. Primero porque apuré tanto para inscribirme en la prueba que finalmente se agotó el cupo de plazas disponibles sin que lo hubiera hecho. Gracias a que Dragonkik55 ofreció un dorsal de un compañero suyo que finalmente no pudo correr, pude hacerlo yo usurpando la identidad de un santo varón de iniciales P.D.V.

Por otro lado, al más puro estilo Bill Murray sigo “Atrapado en el tiempo” en el Día de la Marmota. Las sensaciones siguen siendo las mismas que en las últimas carreras. Noto las piernas cansadas, pesadas y como si estuvieran hinchadas. Para más inri, además el glúteo derecho me fue dando pinchazos durante gran parte del recorrrido.

Y eso que me tomé la carrera de forma muy tranquila. Salí a lo que me pidiera el cuerpo, que tenía la idea de que no iba a ser esforzarme más de la cuenta. Los primeros kilómetros resultaron plácidos pues el terreno acompañaba. Sin embargo a partir del kilómetro diez la cosa empezó a torcerse y, a pesar de que solvente bastante bien el tramo más exigente (del dieciséis al veinte y medio), los últimos cinco mil metros se me hicieron interminables física y mentalmente. Solo espero que el aguantar sin arrugarme (del todo) sirva para que mi cuerpo y mi mente sean capaces de asimilar lo jorobado que lo pasé y me hagan más fuerte cuando en otras carreras lleguen momentos complicados y de sufrimiento.

Finalmente cruce la meta en el puesto 184 de los 474 que completamos la prueba con un tiempo neto por mi reloj de 2:10:15. Si a esto uno que en la segunda parte de la carrera adelanté a bastantes participantes y creo que únicamente fui sobrepasado por dos o tres corredores, llego a la conclusión de que si bien las sensaciones no son buenas los resultados no están tan mal (para lo que soy yo).

En resumen, que retomando el principio de la entrada, decir que la prueba definitiva no fue satisfactoria y que finalmente decidí no acudir al II Maratón Internacional Ciudad de Castellón. A día de hoy y salvo que las cosas cambien, mi idea es que de aquí a final de año solo participaré en el Medio Maratón de Villaverde. Veremos si lo cumplo.

Hasta la próxima. Sed felices.

El recorrido
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viernes, 2 de diciembre de 2011

Camí de Cavalls (10): Punta Nati - Ciutadella

Al comienzo del tramo. Punta Natí al fondo.
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- Longitud: 10.500 metros
- Salida: Punta Nati / Llegada: Ciutadella
- Tiempo estimado recorrido andando con parada en puntos interesantes: 4 horas
- Dificultad: Fácil
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Este tramo del Camí de Cavalls tiene dos partes perfectamente diferenciadas. La primera va desde Punta Nati hasta pasado Pont d’en Gil (aprox. 4.700 metros) y discurre por caminos de tierra y roca desnuda. La segunda se extiende desde Pont d’en Gil hasta Ciutadella (5.800 metros) por carreteras asfaltadas que, bordeando el litoral, atraviesan varios núcleos urbanos.

En este itinerario la piedra tiene un papel principal, aunque en general los caminos por los que se transita son cómodos. El perfil del terreno es bastante llano, solo alterado por los canales excavados en la roca que conducen al mar y por la subida hasta la Punta de sa Falconera.

El inicio de la etapa se sitúa a unos cien metros tierra adentro de donde se levanta el faro de Punta Nati, al parecer construido a raíz del hundimiento del barco de vapor francés General Chanzy. Se cuenta que en esta zona ya se habían producido históricamente varios naufragios debido a los fuertes vientos y a las corrientes marinas, hasta que el 9 de febrero de 1910 ocurrió el acontecimiento más grave e importante: el barco francés General Chanzy que había partido de Marsella camino de Argel con 87 tripulantes y 70 pasajeros a bordo, se partió en dos frente a la costa menorquina hundiéndose acto seguido. Solo uno de sus pasajeros, Marcel Baudez, pudo sobrevivir y dar aviso del accidente. Esta tragedia parece que fue el impulso definitivo para la construcción del faro, que fue inaugurado en septiembre de 1913.

Junto al faro pueden admirarse dos construcciones defensivas levantadas durante el periodo de la Guerra Civil que presentan un buen estado de conservación.

Defensas de la Guerra Civil

En la primera parte de este itinerario, el Camí de Cavalls atraviesa la conocida como Menorca Seca. A la derecha del caminante queda siempre el mar mediterráneo, al que se percibe desde una perspectiva que hace adivinar los altos acantilados existentes en esta zona. A la izquierda se puede observar el paisaje de mosaico, en el que las fincas se delimitan y separan unas de otras mediante largas “paredes secas”, que reciben este nombre por estar construidas por piedras que se sujetan unas contra otras sin ningún tipo de argamasa.

En estas propiedades que forman el mosaico es muy común la cría de ganado y la existencia de barracas y puentes, dos construcciones diferentes destinadas ambas a servir de albergue temporal a las reses. Las barracas tienen planta circular y se forman con la superposición de volúmenes de diámetro decreciente que se cubren mediante un falso techo y que pueden tener una altura de hasta diez metros. El puente es más sencillo y menos vistoso. Es un recinto de planta rectangular, con paredes hechas de piedra seca y con una cubierta de losas planas que se acostumbran a impermeabilizar con una capa de tierra.

Barraca menorquina
Todo esto se puede observar muy de cerca pues en el periplo se atraviesan varias fincas (acordaos siempre de volver a cerrar las barreras), se pasa al menos junto a una barraca y, en la época del año en la que yo lo hice (septiembre), es fácil cruzarse con varios rebaños de ovejas que se retiran temerosas protegiendo a sus crías cuando pasas a su lado.

La ausencia de vegetación, en contraposición con gran parte de la isla, es prácticamente total. Desde el camino puede uno dar una vuelta de 360” grados sobre si mismo escrutando el horizonte y no será capaz de ver un árbol. Si quizás algún matorral aislado nacido junto a una pared que le proteja del viento. Lo que si se encuentra en este trayecto y en gran número es el alcaparro (Capparis spinosa). Es curioso ver como sobre el marrón de la tierra, el blanco de las rocas calcáreas y el color tostado de las hierbas secas (recuérdese que realicé este tramo a principios de septiembre), las hojas verde intenso del alcaparro y sus delicadas y bellas flores blancas salpican el paisaje.

Vista desde Punta Sa Falconera
La subida a Punta Sa Falconera (km 3,800 aprox.) es lo más exigente del recorrido. El terreno se pone cuesta arriba y las piedras van creciendo en número y tamaño hasta hacer en algunos puntos desaparecer la senda de tierra. No es muy larga pero su relieve accidentado resulta un tanto incómodo para la marcha. Desde allí las vistas son espectaculares, pudiéndose apreciar los cortantes y desnudos acantilados que delimitan esta parte del litoral menorquín. Esta elevación supone una ligera variación en la vegetación, donde además de los alcaparros también surgen pequeños rodales de acebuches. En sentido hacia Ciutadella, el descenso desde Punta Sa Falconera tiene su dificultad para hacerlo corriendo, pero prestando atención a no tropezarse es muy divertido.

Al finalizar la bajada se abandona la parte solitaria del recorrido y a lo lejos empiezan a vislumbrarse algunos núcleos urbanos. Aún así todavía quedan 1,5 kilómetros de disfrute por la naturaleza antes de alcanzar la Cala des Corbetar, punto a partir del cual la etapa se desarrollará ya por asfalto.

Corderitos asustados
En Cala des Corbetar merece la pena parar unos segundos para apreciar una relevante construcción de importancia histórica y un curioso y espectacular “accidente” paisajístico. La primera, ubicada tierra adentro sobre una ladera es la atalaya conocida como Torre del Ram. Es una de las torres cilíndricas levantadas entre los siglos XVI y XVII cuya función era la de vigilar y defender de la isla de las incursiones tanto piratas como militares de la época. Este conjunto de torres estaban ubicadas de forma que existiera una buena visibilidad entre ellas, comunicándose a través de señales de fuego. De forma troncocónica, sus muros son muy gruesos y en su interior se podía instalar una pequeña guarnición para afrontar un hipotético ataque del indeseado invasor.

El “accidente” paisajístico, mas llamativo e impresionante que la Torre del Ram, es el Pont d’en Gil. Se trata de un puente de roca natural modelado por la erosión marítima, en cuyas inmediaciones se localiza la cueva de Sa Cigonya de 300 metros de longitud y 12 metros de profundidad, muy popular entre los aficionados al submarinismo.

Pont d'en Gil
Desde Cala des Corbetar la etapa discurre durante poco más de cinco mil metros por carreteras asfaltadas que se adentran en los núcleos urbanos de Calespiques y Cala en Blanes hasta alcanzar el puerto de Ciutadella. Recomiendo seguir el itinerario marcado y no buscar siempre las zonas colindantes con la zona costera. Yo lo intenté y me encontré con varios tramos que si bien transcurrían paralelos al mar, recorridos unos hectómetros no tenían salida. Esto me supuso completar unos cuantos miles de metros más de los inicialmente previstos.

La llegada a Ciutadella es muy bella, sobre todo si se hace al atardecer como fue mi caso. Disfrutar primero de la vista de la catedral en todo lo alto coronando la ciudad y después bajar hacía el puerto poniendo fin a la etapa es una verdadera gozada.

Ciutadella

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- Fecha de realización: 07.09.2011
- Tiempo empleado: 1:32:26
- Como dije anteriormente, la distancia que finalmente debí recorrer fue bastante superior a los 10,5 kilómetros que en principio tiene este itinerario. El empeñarme en intentar seguir corriendo junto al mar en las zonas urbanizadas provocó que tuviera que volver sobre mis pasos en más de una ocasión.

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martes, 29 de noviembre de 2011

XXVII Medio Maratón de Córdoba

En contraluz pasado el kilómetro trece (by My Saint)
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Soy de la opinión que la vida es un conjunto de pequeñas cosas. Y el fin de semana pasado estuvo lleno de ellas. Comenzó con una inesperada puesta de sol que contemplamos desde el tren a nuestra salida de Madrid. Un sol rojo teñía el cielo azul oscuro, casi morado, dando lugar a una estampa bellísima. No fue una impresión de “moñeza” personal, pues gran parte de los pasajeros se agolparon contra las ventanillas desenfundando su “esmaaaaarfons” (a ver si me compro uno) tomando una y mil fotos.

Ya en Córdoba todo fue redondo. La meteorología acompañó, con unos días soleados y unas temperaturas muy suaves para las fechas en las que nos encontramos. De la parte turística monumental que voy a contar. Perderse en el bosque de columnas y arcos de la mezquita y admirar su increíble mihrab, detenerse unos minutos en el Patio de los Naranjos, pasear por las calles de la judería, visitar alguna tetería, asomar la cabeza para vislumbrar los patios de las casas, disfrutar el colorido de los jardines del Alcazar de los Reyes Cristianos, cruzar el Guadalquivir por el puente romano (¡no me gusta nada como lo han restaurado!), el bullicio de la Plaza de la Corredera en contraposición al silencio de la Plaza de los Capuchinos donde reside el Cristo de los Faroles, …Todo esto no tiene precio.

¡Y que contar de la gastronomía! A mi con el salmorejo cordobés y las berenjenas (fritas o rebozadas con reducción de vino dulce) me tienen ganado. También estaba de muerte el pisto y tenían buena pinta las tortillas de patata “gigantes”, que me volví sin probar. Otra vez será.

Pero bueno, voy a secarme los lagrimones que se me están escapando y a centrarme en el medio maratón que este blog creo que iba de eso.

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El XXVII Medio Maratón de Córdoba tuvo su prólogo el sábado. En el P.M.D. Vistalegre se instaló una pequeña feria del corredor en la que se ubicaron varios expositores relacionados con el deporte, la salud y las acciones solidarias. Allí se pudo retirar la bolsa del corredor que contenía, además del chip y el dorsal personalizado, dos camisetas (una técnica y otra de algodón) y una medalla fácilmente integrable en el rincón kitsch de cada casa junto a la muñeca flamenca y el cenicero en forma de concha, recuerdo de aquel verano en Benidorm. También se celebró en este mismo escenario una cena de la pasta a la que estaban invitados los participantes y un acompañante por cada uno de ellos. Personalmente, yo cambié la pasta por unos tomates en rodajas con ventresca de bonito bien regaditos de aceite y una pimentada con pescaito frito en un taberna moderna cercana a nuestro hotel. En cualquier caso se agradece el detalle de la organización.

El principal inconveniente y que supongo hizo que algunos posibles participantes finalmente no se animaran a participar en este medio maratón, es que no existió la posibilidad de retirar el dorsal y el chip la misma mañana del domingo. A los residentes en Córdoba esto no les causó mucho perjuicio, pero a los que veníamos de fuera pudo resultarnos un verdadero incordio. Desde mi punto de vista es este un aspecto que la organización debería tratar de solucionar en ediciones venideras.

Esta foto no es de este año, pero para el caso... (no recuerdo de donde la he sacado)
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El domingo el centro neurálgico se trasladó al I.D.M. Fontanar, ubicado a unos quinientos metros del polideportivo donde el día antes se había celebrado la feria del corredor. Junto a sus instalaciones se encontraba la línea de salida y en su pista de atletismo la meta y los distintos puestos donde a los llegados se les entregó una botella de bebida isotónica, un bocadillo, una pieza de fruta y una botellita de agua. Se habilitó también un amplio guardarropa que funcionó de forma eficiente y rápida. Además por megafonía se dieron instrucciones de forma precisa, sin la verborrea que es tan común en muchos speakers, que ayudaron al buen desarrollo de la actividad previa a la salida.

Colocado ya en la zona de salida, más hacía la parte trasera que hacia la delantera, a mi se me antojó que éramos muchísimos. Minutos antes se había anunciado que el número de inscritos había alcanzado los 3.600 (llegados 3.128), record de la prueba. Será porque en los últimos meses no había participado en ninguna carrera tan multitudinaria, pero me dio cierto agobio y pensé que los primeros kilómetros iba a ser muy difícil correr. Mis temores resultaron infundados, pues el medio maratón transitó desde el principio por calles lo suficientemente anchas para absorber a todos los corredores que componíamos el pelotón multicolor.

La longitud del recorrido estaba homologada y su perfil era bastante asequible. No era llano del todo, pero sus desniveles eran bastante llevaderos. A bote pronto, las cuestas arriba más importantes creo que se situaban del kilómetro doce al trece (la más larga) y en la salida de un túnel alrededor del kilómetro ocho (la de mayor pendiente). Si a esto unimos que las condiciones meteorológicas fueron inmejorables, con sol, temperatura fresquita y ausencia de viento, tengo la sensación de que a nadie que buscará hacer una buena marca le quedó alguna excusa medianamente decente para no haberla conseguido.

Desde mi punto de vista de “corredor-turista” el trazado de la prueba me resultó un tanto impersonal para una ciudad con tanto encanto como la cordobesa. Salvo aproximadamente del kilómetro tres al seis en el que se cruza por dos veces el río Guadalquivir y se tiene una bella vista del río y de la mezquita, la carrera avanza por calles anchas y avenidas modernas y amplias que bordean casi siempre el centro urbano de la ciudad. Entiendo que seguramente es la mejor forma de canalizar al elevado número de corredores y de conseguir una altimetría más favorable a los intereses del corredor, pero personalmente eché de menos algo más de identificación con la ciudad: en la mayoría de los tramos, si me dicen que estaba en Las Rozas o en Leganés me lo hubiera creído.

Obviamente es impensable y físicamente imposible que se atravesara la judería, pero si me hubiera gustado que se visitara alguna avenida o vía más céntrica. Además esto posiblemente permitiría a los familiares y acompañantes poder seguir la carrera en distintos lugares de paso. En cualquier caso esto es solo un punto de vista.

La animación fue muy notable. A lo largo de casi todo el circuito un gran número de cordobeses se echaron a la calle para alentarnos y aplaudir a nuestro paso. También rallaron a gran altura la organización y los voluntarios. Los avituallamientos, sobre todo los dos primeros, estuvieron muy bien distribuidos (largos y a ambos lados) lo que permitió que no hubiera aglomeraciones ni tropezones. El tráfico rodado estuvo perfectamente controlado en todo momento y no ví ningún coche que invadiera el espacio reservado para los participantes. También fue buena idea para evitar aglomeraciones en la llegada el colocar la meta en la recta de entrada a la pista de atletismo, aprovechando la parte restante para ir andando hacia los puestos de entrega de refrescos y bocadillos situados en la recta opuesta.

En resumen, el XXVII Medio Maratón de Córdoba resultó ser una carrera muy bien organizada, con un trazado asequible pero no muy atractivo desde el pinto de vista monumental, con un gran ambiente de corredores llegados de provincias limítrofes y del resto de España, con unas condiciones meteorológicas inmejorables para la práctica del noble deporte del correr y una excusa inmejorable para disfrutar de un fin de semana espléndido en una muy bella ciudad.

El recorrido
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En lo personal sigo en cuesta abajo. El caso es que estoy entrenando de forma similar al resto del año (algún día menos), pero los tiempos en carrera y las sensaciones han empeorado. Como he dicho en otras ocasiones, no me preocupa siempre que sea una cosa temporal. Habrá que ver como evoluciono. De momento en Córdoba conseguí volver a bajar de los cien minutos echando el resto en los últimos kilómetros. Al final 1:39:03 por mi reloj. Para mi mochila un nuevo medio maratón y una nueva provincia.

Nos vemos en la próxima. Sed felices.

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Planeta Running

El blog del mes ¡ahí es ná!
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Aviso: voy con otra entrada de tono ególatra. La culpa la tienen los de Planeta Running y más concretamente su redactor jefe Daniel Sanabria, quien me propuso la posibilidad de hacer una reseña del blog en la revista. A mi me hizo más ilusión que al heredero un capítulo nuevo de Bob Esponja y acepté la invitación antes de que se arrepintieran. El resultado lo tenéis en el número de este mes (43) de la revista y en la imagen que ilustra esta entrada.

Si sois antiguos seguidores ya sabréis que hace mucho tiempo hice mi primera aparición en un medio de comunicación escrito.Fue de refilón en una foto tomada durante la disputa del ahora desaparecido medio maratón de Marchamalo y publicada en “El día de Guadalajara”. Se me veía poco, pero ya apuntaba maneras.

Ahora salgo de cuerpo entero y vestido de romano acompañando unas líneas que hablan sobre este blog y algunas de sus “intimidades”. Es este un nuevo paso en el camino trazado para llegar a convertirme en un personaje mediático que supere en popularidad a belenesestebanes, paquirrines o anasrosas. ¡Mi carrera a la fama está lanzada! De hecho hace apenas quince días contactaron conmigo de una famosa revista para que fuera el protagonista de la portada y de un amplio reportaje interior. Finalmente las conversaciones no fructificaron y tuvieron que recurrir a Terelu. El resto de la historia es pública y sabida ¡Ellos se lo pierden!

Fuera coñas, quiero agradecer a la revista Planeta Running y en especial a Daniel Sanabria el detalle que han tenido al dedicar un espacio de su publicación a este blog. Muchas gracias.

¡Sed felices!
Fdo:Argz

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viernes, 18 de noviembre de 2011

XXXV Medio Maratón de Moratalaz

Imagen previa a la salida (Cortesía de la A.A.Moratalaz)
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El domingo pasado participé en el XXXV Medio Maratón de Moratalaz. Si mis cálculos no son erróneos, es la sexta vez que completo esta carrera. No me voy a enrollar mucho porque tendría repetir casi palabra por palabra lo que ya dije en las crónicas de los dos últimos años y no quiero aburrir al personal.

Empezaré con la que debería ser la conclusión: el medio maratón de Moratalaz es como es y quien no logre aceptarlo así mejor que no vaya.

Como es tradición la distancia que se recorrío en la prueba no alcanzó los 21.097 metros que se supone debe tener un medio maratón. Los coches invadieron en reiteradas ocasiones el circuito con el peligro que esto conlleva para los participantes. Los más jóvenes hubieron de pagar también (3€) por participar en la carrera mini. La salida se retrasó unos cuantos minutos sobre el horario previsto inicialmente. La señalización del circuito fue un tanto deficiente, por lo que si tenías la intención de disputarla y no la habías corrido nunca hubiera sido muy recomendable empollarse muy bien el recorrido para no equivocarse. Los puñeteros recortadores hieron la carrera imposible, al menos la primera vuelta al circuito, si tu deseo era seguir el trazado correctamente.

Pero no todo fue negativo, ni mucho menos. El ambiente popular que se respira en esta carrera es una gozada y la ilusión que pusieron los voluntarios, la mayoría (sino todos) jóvenes y adolescentes pertenecientes a la Asociación Atlética Moratalaz, fue envidiable y digna de admiración. Estos dos aspectos compensaron las carencias o aspectos mejorables indicados en el párrafo anterior. La pregunta que creo debemos hacernos corredores y organizadores es ¿hasta cuando?.

Lo dicho. O se acepta como es o quien busque otra cosa tiene el riesgo de acabar desilusionado.

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Para mí fue un medio maratón especial pues, como ya sabréis los que pasáis por aquí, esta fue mi carrera número cien sobre la distancia. En principio la idea era celebrarlo estrenando el recién nacido medio maratón conquense, pero como los dorsales se acabaron antes de que yo me inscribiera, acabé de rebote en Moratalaz.

Como viene siendo norma en el último mes y medio, las piernas no van como lo hacían tiempo atrás. Asumida la limitación, me marqué un ritmo más o menos cómodo con la intención de rondar (por abajo) los cien minutos. Al final paré el reloj en 1:38:42 y ocupé el puesto quinientos de los mil ciento sesenta que llegaron a meta. Objetivo cumplido con dolor de piernas incluido.

Y poco más. En esta celebración centenaria me hubiera gustado entrar en meta de la mano del heredero pero a él y a la madre que lo parió, a la postre mi querida y adorada compañera sentimental, se les pegaron las sabanas. Que le vamos a hacer, cuando alcance la doscientos será. O no, porque cuando llegue a esas alturas (si llego), el heredero ya se afeitará, llevará los pantalones caídos a la altura de las corvas y pasará de ir a ver como su padre hace el tontochorra una mañana de domingo. Ley de vida.

Nota: Felicitar a Óscar del Barrio tanto por su quinta victoria en esta prueba como por su comportamiento, al interceder de forma desinteresada ante la organización para que se reconociera el puesto “justo” de los atletas perjudicados por una confusión acaecida en el transcurso de la carrera.

Sed felices.
Fdo: Argz.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Cien medios maratones

Ilustración obra del heredero. Cedida sin cobro de derechos.

Hoy he culminado un viaje que me ha conducido desde la Ciudad Universitaria madrileña al barrio de Moratalaz (también perteneciente a la capital de España). Un trayecto a primera vista corto pero que a mí me ha llevado doce años y ocho meses y para el que han sido necesarios cien medios maratones.

Todavía recuerdo con cariño aquellas primeras veces cuando la tarde antes de la carrera me “concentraba” en casa, cuando acabar un medio maratón era todo una odisea y cuando a lo largo del año no acumulaba más de cinco o seis. Ahora mi cuerpo y mi mente se han curtido y, no digo que los haga como churros, pero si con más facilidad y frecuencia.

Si alguien me hubiera dicho al finalizar aquel XIX Medio Maratón de Ciudad Universitaria en el lejano marzo de 1999 que iba a llegar a acumular cien carreras sobre la distancia, no lo hubiera creído.

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Ante la proximidad de este logro personal, esta última semana he dejado volar mi imaginación (lo que ahora viene a ser “hacerse pajas mentales”), y he pensado en lo que sucedería cuando cruzara la línea de meta en la pista de atletismo de Moratalaz. De esta forma creí que…

…mi nombre sonaría por megafonía y todo el público me dedicaría una cerrada ovación.
…iba a tener un lugar en el podium junto a los ganadores y que me iban a entregar un trofeo en recompensa por mi centenario.
…me iban a subir en un descapotable y que me darían una vuelta por el circuito de la carrera mientras los vecinos de la zona se asomarían a mi paso dando vítores y lanzando pétalos de flores, confeti y serpentinas.
Rajoy leería unas palabras en mi honor y que Rubalcaba me preguntaría por mi entrenamiento oculto.
… su majestá el rey anunciaría lleno de orgullo y satisfacción que me otorgaba el título de Marqués de Arganzboy
…en ese programa “rosa chabacano” saldría la novia recauchutada que nunca tuve afirmando que no es lo mismo "llegar a cien medias corridas que llegar a cien corridas a medias".
…mis vecinos, reunidos en junta general extraordinaria, me nombrarían presidente de la comunidad de forma vitalicia y que pondrían en la fachada una placa de esas que rezan “En este casa vivió…”
…se acuñarían monedas con mi jeta y que mi perfil quedaría inmortalizado en un sello de edición limitada.
…sería objeto de una beatificación express y que a partir de hoy todos los trece de noviembre sería San Arganzboy.
…”Il Cavaliere” me invitaría a su próximo “Bunga Bunga
…que mi foto ocuparía todas las marquesinas y vallas publicitarias anunciando toda clase de productos.
…pondrían mi nombre a una de esas calles abandonadas de zonas urbanizadas en las que los edificios han quedado a medio construir debido al estallido de la burbuja inmobiliaria.
…que me llamarían para hacer cameos en las series más exitosas y que sería la nueva chica Almodóvar en la próxima película del directo manchego.
…que Odriozola se acordaría de mí con la rapidez de un galgo y me harían un homenaje al estilo del que la Federación Española de Furbol ha llevado a cabo con Casillas, Xavi, Zubizarreta y Raúl.
…que se abriría el cielo y de él bajarían Freddie Mercury y Emil Zatopek vestidos con traje, camisa, corbata y zapatos blancos, y que mientras el primero entonaría “a capella” el “We’re The Champions” el segundo me entregaría unas botas militares con unas pequeñas alas.

No os lo vais a creer pero ninguna de estas cosas se ha cumplido. Aún asi no pierdo la esperanza. A lo mejor suceden cuando llegue a los doscientos medios maratones. De momento, y si todo va bien, en dos semanas y en Córdoba caerá el ciento uno.

Posdata: En mi centenario he compartido carrera con unos de los amigos (o "conocido y basta", como diría él) con el que también corrí el primero. Bruce, en el doscientos también ¿hace?

Punto y final: Siento lo egolotra de la entrada, pero como dijo Michel cuando consiguió aquel "Hat Trick" ante Corea del Sur en el Mundial de Italia (1990): "¡Me lo merezco!" ;-)

¡Sed felices que esto son dos días!

Fdo: Argz

domingo, 6 de noviembre de 2011

II Medio Maratón El Norte de Castilla-Ciudad de Palencia

Extraída de http://www.elnortedecastilla.es/
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1. Introducción poética

"Como fermentada en barrica, al abrigo de la noble madera en una bodega que labra día a día su prestigio, la Media Maratón El Norte de Castilla-Ciudad de Palencia va ganando cuerpo. Y crianza. No es ya un vino joven, y su etiqueta empieza a ser apreciada. La prueba, que organiza el periódico y el Patronato Municipal de Deportes, (…), va cogiendo poso. Comienza a agradar al paladar de los corredores, pues cada vez son más los que quieren dar sorbos. El año pasado fueron 900 los inscritos, y este año ese número ha crecido hasta los 1.160, con 990 atletas tomando la salida de la prueba y 964 cruzando la línea de llegada. Un éxito de participación, sin duda, que irá a más en futuras ediciones, cuando la crianza de paso a la reserva." (extraído de la edición digital de El Norte de Castilla)

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2. Los mimbres

Ayer me pegué un viaje express a Palencia con P para tomar parte en el II Medio Maratón El Norte de Castilla Ciudad de Palencia ¡Casi ná! ¡Ya de decir el nombre completo acaba uno un poco fatigado!

Como se menciona en la introducción, la sensación que tuve es que a pesar de ser solo la segunda edición, parece tratarse de una prueba que va a consolidarse rápidamente en el calendario castellano-leones o que al menos cuenta con los mimbres para ello. ¿Cuales son esos mimbres?

2.1. La organización.- Cuentan con un equipo muy potente formado por el principal medio de comunicación escrito de la comunidad autónoma (El Norte de Castilla) y por un organismo público (el Patronato Municipal de Deportes de Palencia). Esta conjunción supongo que es la deseada por todos aquellos organizadores de carreras que se precien, pues asegura obtener de las autoridades competentes los permisos necesarios para su celebración, se da una amplia difusión y repercusión mediática a la prueba y se atrae a patrocinadores ¿Alguien da más? Es esta una base inmejorable a partir de la cual construir un medio maratón sólido y de calidad. Seguramente de la faceta organizativa se deriven el resto de los aspectos referidos a continuación.

2.2. El recorrido.- Con salida y llegada en el Complejo Deportivo Municipal Eras de Santa Marina, junto al río Carrión, consiste en dar dos vueltas a un circuito urbano. El trazado comienza paralelo a la orilla del río para, un poco más tarde introducirse en la zona peatonal del casco histórico de Palencia con P donde transita junto a los principales y más bellos edificios y monumentos de la ciudad. Tras recorrer en toda su extensión la bulliciosa y comercial C/ Mayor, la Avda. de Valladolid conduce a la parte más solitaria y triste de la carrera. Son alrededor de dos mil metros que atraviesan una amplia zona urbanizada pero sin apenas edificios construidos, supongo que como consecuencia de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Desde allí se vuelve junto al margen del Carrión, remontando su cauce hasta alcanzar el polideportivo.

El perfil del circuito puede engañar a priori. A pesar de no presentar ninguna cuesta de gran pendiente, no es nada llano. Continuamente se salvan pequeños desniveles, casi inapreciables pero que van castigando las piernas.

Es muy de agradecer tanto a la organización del medio maratón como a la población palentina que un sábado por la tarde se permita que una carrera pueda tener lugar por el casco histórico de la urbe y que se corten al tráfico algunas de las principales arterias ¡Ojalá se extendiera esta práctica por el resto del territorio nacional!

2.3. Los participantes.- Según cifras de la organización este año había 1.160 inscritos (29% más que en la primera edición) de los que 990 tomaron la salida y 964 llegaron a meta. Como suele ser común en ciudades de este tamaño y a tenor de las equipaciones que vestían muchos participantes, se puede deducir que muchos de ellos acudieron de provincias (Valladolid, Burgos, Soria, Zamora, León,…) y pueblos cercanos a Palencia con P.

De cara a ediciones venideras seria conveniente tener en cuenta que un incremento del número de inscritos puede provocar aglomeraciones y retenciones en alguna de las calles, sobre todo en el primer giro como ya ocurrió ayer. También deberían tenerse en cuenta los problemas para aparcar en las calles próximas a la zona de salida y llegada.

Lo peor de la participación fue el elevado número de “recortadores”. Al estar el trazado lleno de curvas, un alto porcentaje de los participantes (yo diría que más del 90%) se dedico a subirse por las aceras en cada uno de los giros. Esto no es más que una pequeña muestra de la falta de educación que existe en nuestro país. Puedo entender, aunque no compartir, que alguien que esté disputando la prueba en los primeros puestos recorte para intentar hacerse con la victoria o para ocupar un puesto de privilegio. Pero el resto ¿para que coño recortan? Os juro que por más que le doy vueltas no logro entenderlo ¿Será para mejorar su marca engañándose así mismos? No creo, pues el de ayer no era un medio maratón para conseguir un buen registro ¿Será para ganar posiciones en la clasificación final? Tampoco me parece que sea la razón, pues veo poca diferencia entre quedar le 523 que el 535. Como os digo no se que puede llevar a la gente a ahorrarse unos metros en cada esquina ¡No logro entenderlo!

Y lo más lacerante es que estos tramposos "recortadores" son un peligro para los que cumplimos con el recorrido correcto: al ir a su puñetera bola has de tener cuidado para que no te arrollen en su trazada. Cuando tomas una curva es mejor que lo hagas por el exterior porque si lo haces por el interior no tienen ningún reparo en cerrarte y cruzarse por delante de ti para encaramarse en la acera. Inaudito os lo juro, ¡Inaudito!

Mención especial para el corredor/recortador que me precedía al llegar a la última rotonda ajardinada a falta de unos 2.500 metros para la meta. Ni corto ni perezoso el hombre tiró recto atravesando por mitad de la zona de hierba para alcanzar con ventaja el lado opuesto de la rotonda. ¡Lo nunca visto!

2.4. El ambiente externo.- Muy posiblemente como combinación de los anteriores factores, la animación a lo largo de la carrera fue fantástica. La zona de meta (que servía de salida, paso intermedio y llegada) estaba abarrotada de gente aplaudiendo y dando palabras de ánimo. También por toda la parte céntrica, los palentinos que estaban de compras o simplemente paseando o tomando unas cañas, contribuyeron a hacer más cálido este medio maratón.

No oí a mi paso ninguna palabra de queja o de enfado, ni vi ninguna cara de desaprobación porque sus calles fueran tomadas por un millar de tipos raros corriendo. Ni siquiera sonó ningún claxon (o yo al menos no lo escuché) en la importante retención de vehículos que se formo en la Avenida de Valladolid. Palencia con P dio una ejemplar muestra de tolerancia y generosidad. Muchas gracias.

En resumen, si los aspectos mencionados se siguen cuidando, es posible que el Medio Maratón El Norte de Castilla-Ciudad de Palencia continue creciendo y se consolide como una prueba de referencia en el calendario nacional.

Extraída de http://www.elnortedecastilla.es/
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3. Mi carrera

Lo de ayer fue un poco paliza pues salí de Madrid a las 13:30h, me chupe 250 kilómetros de ida (buena parte de ellos bajo la lluvia), llegué a Palencia con P, corrí y me volví a casa donde llegué alrededor de las 23:15h después de otros 250 kilómetros de conducción nocturna. Lo dicho, una buena palicilla. Menos mal que me quedaba el domingo para descansar.

Este medio maratón lo afrontaba con más relajación que los últimos en los que he participado. Como casi simpre, salí tranquilote y fui acelerando según avanzaba la carrera. Mi impresión personal es que la segunda vuelta la di más rápida que la primera pero las cifras que ofrece la organización en su página web no cuadran con mis sensaciones.


El caso es que hay algo extraño, pues no encaja muy bien que adelantando 123 puestos en el segundo parcial mi ritmo fuera peor que en el primer tramo ¿tan mal iban los demás? No le daré más vueltas porque es lo de menos. Al final paré mi cronometro en 1:39:25 dando casi todo lo que tenía en los últimos tres o cuatro kilómetros.

La conclusión que saco es que mi estado de forma ha bajado desde finales de septiembre, lo cual tampoco me preocupa. Habrá que seguir escuchando al cuerpo y haciéndole caso en lo que vaya pidiendo.

Y nada más. Solo advertir que el de ayer fue mi medio maratón número noventa y nueve. Si todo va bien, el domingo que viene la ciudad de Cuenca será el escenario en el que alcance la centena, algo impensable hace unos años.

Sed felices.

Nota: Plano del recorrido aquí

Edito 07.11.2011: Para Cuenca se han agotado las plazas y no puedo inscribirme. En sustitución correré de nuevo el Medio Maratón de Moratalaz, un clásico madrileño.

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