martes, 30 de diciembre de 2008

Decamarotoniano y pentacontamediomaratoniano


Y en el reloj de antaño como de año en año / cinco minutos más para la cuenta atrás / hacemos el balance de lo bueno y malo / cinco minutos antes de la cuenta atrás. /
Y aunque para las uvas hay algunos nuevos / a los que ya no están echaremos de menos / Y a ver si espabilamos los que estamos vivos/ y en el año que viene nos reímos
(Mecano)


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El año que dejamos atrás posiblemente pasará a la historia como el de la crisis económica y el crash bursátil, trescientos sesenta y seis días que pusieron a prueba los cimientos del capitalismo. Sin embargo y en contraposición, el año en el que los países más desarrollados entraron en la tan temida recesión, ha sido para mí el más prolífico en número de competiciones, que no en buenas marcas, de todos los que llevo como corredor popular. 454.352 metros repartidos entre las 24 pruebas en las que he participado y que han abarcado distancias desde los 7.200m hasta los 42.195m.

La causa principal de esta buena temporada ha sido la ausencia de lesiones. Después de dos años en los que me he visto obligado a parar tres o cuatro meses por diversos problemas físicos, he conseguido enlazar más de quince meses de entrenamientos continuados. Si es cierto que han existido las típicas dolencias temporales y en muchos casos recurrentes que te hacen bajar el nivel de exigencia e incluso parar unos días, pero no han llegado a ser tan importantes como para dejarme en el dique seco un tiempo prolongado. Lo peor ha llegado en último mes y medio del año, donde los virus son han cebado con mi persona haciéndome perder las medias de Moratalaz y Guadalajara y la Carrera de Navidad de Cercedilla.

Como mencionaba al principio de esta intervención, las marcas no ha sido buenas, situándose, salvo raras excepciones, bastante lejos de mis mejores registros. Este aspecto es para mí secundario (por no decir “septenario” u “octonario”), pues hace ya tiempo que corro por el simple placer de correr, sin estar pendiente del cronómetro. Además, durante este año me ha dado el tabardillo de participar en muchas de las carreras cargado con el teléfono móvil o la cámara de fotos, parando cada cierto tiempo para tirar alguna instantánea (la mayoría de las veces con el fin de ilustrar y hacer más ameno este blog en el que escribo), actividad del todo incompatible con la consecución de buenos tiempos.

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MARATONES


Tres pruebas sobre esta distancia adornan mi palmares de este año: el de Madrid, el de Zaragoza y el de Lanzarote. Al MAPOMA posiblemente llegaba muy cerca de la mejor forma del año. Sin embargo, un dolor de pecho durante las jornadas previas e incluso durante la primera mitad de la carrera (seguramente fruto de los puñeteros nervios), dieron al traste con mi intención de rondar las 3h 40min. Finalmente me planté en la línea de salida con el único objetivo de acabarlo, logro que conseguí en un tiempo final unos segundos por debajo de las 3h 55min. Mi sexto MAPOMA siempre quedará en mi recuerdo por conseguir cumplir la promesa que me había hecho tras el nacimiento de mi hijo: volver a correr un maratón y cruzar la meta con el pequeño en mis brazos.

A finales de septiembre viaje hasta mañolandia para participar en la segunda edición de su maratón. Atrás quedaba el esfuerzo de entrenar durante los meses de verano a horas poco apropiadas (alrededor de las cuatro de la tarde) y la prácticamente ausencia total de tiradas largas. Al final, lo llano del recorrido y la buena temperatura reinante el día de la prueba, permitieron que el Maratón de Zaragoza quedara como mi mejor marca sobre la distancia este año con 3h 49m 22s.

Por último, unos días de vacaciones pendientes me vinieron como anillo al dedo para poder viajar a Lanzarote con la familia y participar en su internacional y curioso maratón. En este caso, un virus de última hora unido a otras pequeñas enfermedades todas ellas de origen pueril (los riesgos de que tu hijo vaya a la escuela infantil) que no permitieron una continuidad en los entrenamientos durante todo el mes de noviembre, me dejaron con la única intención de acabar el último gran reto del año. Así fue en poco más de 3h 51min.

La suma de estas tres distancias filipideicas a las que ya tenía acumuladas en mis piernas de años anteriores, me han permitido alcanzar la redonda cifra de diez maratones ¡Ya soy decamaratoniano!

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MEDIOS MARATONES

Entre las once pruebas que he corrido sobre esta distancia, ha habido felices reencuentros (Getafe, Fuencarral o Fuenlabrada), esperados estrenos (Latina, Villalba o Segovia) y continuismo (Madrid o Villaverde). El grueso de ellas, hasta siete, se concentró en los primeros cuatro meses del año y fueron utilizadas como rodajes largos de cara al MAPOMA.

La mejor marca del año en los 21.195m la conseguí en el Medio Maratón de Azuqueca de Henares celebrado a mediados de Junio. Lo llano de su recorrido unido a que el día amaneció nublado y con una temperatura agradable, me permitió parar el reloj en 1:33:50, mi mejor tiempo de los últimos tres años y el tercero de mi curriculum atlético.

Pero si algo he de destacar en el apartado de los medios maratones es que durante este año recién terminado he alcanzado la cincuentena ¡Ya soy pentacontamediomaratoniano! No pensaba a priori que fuera en el 2008 cuando llegara a tan redonda cifra. Sin embargo, la buena racha permitió que el Medio Maratón de Villaverde (celebrado a finales de Octubre) supusiera la consecución de tan redonda y bonita cifra.

La única espinita que me ha quedado este año ha sido la de cambiar asfalto por tierra y estrenarme en un medio maratón de montaña. Esperemos que sea en 2009.

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OTRAS DISTANCIAS

Dentro de esta categoría se engloban cinco diez miles y cinco pruebas sobre diferentes distancias. Este grupo de carreras me han servido para dos cosas. La primera para descubrir competiciones, bien porque hasta ahora no las había corrido (la Pedestre de Usera, la del Orgullo, la de la Integración, la Popular de Guadarrama o la San Silvestre Valmojadeña) o bien porque eran nuevas en el calendario (Cross del Planetario, la Liberty Seguros o la Vuelta a Tetuán).

La segunda causa de mi participación en carreras de distancia inferior a los 21.097 metros ha sido la de disfrutar de aquellas pruebas que conozco desde hace años y a las que intento acudir siempre que puedo. Es el caso de la Urbana de Carabanchel y, sobre todo, del Trofeo de San Lorenzo. Este grupo de carreras es cada vez menor, pues muchas de las que era asiduo han muerto de éxito (Melonera o Akiles) o se han convertido en extremos productos de marketing (CSIC o San Silvestre Vallecana).

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En resumen, muy buen año atlético que deja mi curriculum con cifras redondas en maratones (10) y en medios maratones (50). Espero y deseo que el 2009 sea al menos tan bueno como el ejercicio que cerramos.

Saludos y feliz año 2009

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lunes, 29 de diciembre de 2008

La Valmojadeña, una San Silvestre alternativa


1. Breve introducción

No quería abandonar el año con el mal sabor de boca de perderme el Medio Maratón de Guadalajara y la Carrera de Navidad de Cercedilla, así es que hace unos días me puse a buscar una San Silvestre que sirviera de alternativa a la vallecana. Tenía que coincidir que no fuese el mismo 31 por la mañana pues pertenezco al grupo de curritos pardillos que ese día trabajan, que la distancia fuera próxima a los 10.000 metros (¡Yo por menos no me pongo!) y que se celebrará en Madrid o alrededores. Tras surcar la red di con la respuesta: la II San Silvestre de Valmojado (Toledo).

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2. Apunte cultural y enriquecedor

Nunca antes había estado en Valmojado, ni siquiera había oído hablar de esta población y, si lo había oído, no lo recordaba. Me llamo la atención su nombre. Aplicando la lógica, pensé que el origen de su denominación debía ser el de “valle mojado”. Curioseando comprobé que efectivamente una de las primeras teorías formulada por un tal Jiménez de Gregorio coincidía con mi razonamiento. Según su obra “Diccionario de los pueblos de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII” (peazo de título, si señor), la situación de un antiguo caserío al pie de un valle rico en agua, con arroyos que discurrían en su lecho y fuentes que brotaban en él, unido a la cañada ganadera que pasaba por sus inmediaciones, estarían en el origen de la denominación Valmojado.

Sin embargo parece existir una hipótesis más respaldada según la cual el origen del nombre residiría en la expresión Valle Majada. Lo de que el emplazamiento está ubicado en una hondonada o valle parece claro pero ¿Qué carajo es una majada? Pues se conoce como majada al lugar donde se recogía de noche el ganado y donde podían pernoctar los pastores. En estos refugios, muy comunes en las vías pecuarias, se guardaba el hato – utensilios para el cuidado de los rebaños, comestibles y ropas- , se practicaba el raboteo –cortar el rabo a las ovejas y carneros-, se castraba a los corderos y se cortaban los cuernos a los primales – reses ovejunas o cabrunas con más de un año y menos de dos-. En resumen que el nombre de Valmojado se debería a su emplazamiento en un valle en el que existían majadas

¡Para que luego digáis que no aprendéis nada leyendo este blog! ¡Esto si que es educación para la ciudadanía! Si es que…

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3. La carrera en sí

Volviendo a lo puramente atlético, la mañana no empezó bien. Con una temperatura de 5º centígrados, un vientecillo que agudizaba la sensación de frio y un cielo nublado, tuvimos que esperar alrededor de cincuenta minutos para poder recoger el dorsal, el chip y la camiseta de regalo. La voluntariosa organización se vio desbordada por el incremento en el número de participantes. Según anunciaban por megafonía, pasaron de los ciento veinticinco de la primera edición a los seiscientos treinta de la mañana de ayer. Todo ello provocó un retraso de una hora en la salida de todas las pruebas, espera que fue amenizada con el último trabajo del dúo pop Amaral que sonó constantemente a través de los altavoces instalados en la fachada del consistorio valdemojadeño. ¡Si llega a haber un espia de la SGAE al señor alcalde se le hubiera caido el pelo!

Quitando el mal inicio, el resto del evento transcurrió sin incidencias. El Ayuntamiento de Valmojado y los voluntarios que hicieron posible la carrera demostraron que para disfrutar de una San Silvestre no es necesario pagar cerca de veinte euros euros (fue totalmente gratuita), que se puede dar una buena camiseta técnica sin obligar a todo el mundo a ponérsela para correr la prueba, que no hay que inscribirse tres meses antes de la celebración de la carrera y que no hace falta acompañarse de otros veintisiete mil quinientos corredores para pasarlo bien.

En categoría absoluta, la carrera consistió en dar tres vueltas a un circuito de aproximadamente 2.800 metros para completar una distancia total de unos 8.400 metros. Toda la prueba transcurrió por las calles de la localidad toledana, por vías estrechas y siempre en cuesta, unas veces hacia arriba y otras hacia abajo, que son seña de identidad de Valmojado.


Llamar la atención sobre el ambientazo que rodeo a la carrera. Entre los acompañantes de los corredores y los habitantes del lugar que salían a las puertas de sus casas, no faltó animación en ningún tramo del circuito, destacando el gran número de espectadores apostados en la Plaza del Ayuntamiento y en las cercanías de la línea de meta.

En resumen, San Silvestre alternativa para aquellos que huyen de las carreras masificadas y excesivamente comercializadas, de ambiente rural en las que todo el pueblo se vuelca con el evento, de las que cada vez me gustan más. ¿Me estaré volviendo raro, raro, raro (Papuchi dixit)?

¡Hasta la próxima!

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sábado, 20 de diciembre de 2008

La puñetera cantinela


Dentro de unas horas tendrá lugar uno de los acontecimientos que más odio de entre toda aquella parafernalia que rodea a la Navidad: el Sorteo Extraordinario de la Ídem.

Este aborrecimiento viene de lejos, de cuando yo apenas levantaba unos palmos del suelo. Entre los recuerdos de mi infancia está ese día (ahora sé que siempre es el veintidós de diciembre) cuando en la radio de mi madre, la voz grave y profunda de Luís del Olmo era sustituida por las estridentes y agudas de los niños de San Ildefonso, que no cesaban de repetir la puñetera cantinela: “mil trescientos cuatro, ciento veinticinco mil pesetas; quince mil quinientos cincuenta y seis, ciento veinticinco mil pesetas; treinta y siete mil cien, ciento veinticinco mil pesetas…” Esta retahíla sólo variaba cuando cantaban un premio, momento en el que los niños subían aún más el tono de su voz y el locutor de turno salía de su letargo susurrante: “Se trata de un segundo premio muy repartido” –exclamaba- “Ha sido vendido en las administraciones de Bollullos del Condado, Oropesa del Mar, Algete y Peñaranda de Bracamonte. ¡Enhorabuena a los premiados!”.

Desde aquellos días siento aversión a los niños de San Ildefonso. Lo siento, pero no he podido superarlo. Es más, no sé porque extraña razón de mente infantil, asocié Granja de San Francisco con Granja de San Ildefonso, haciéndome la idea de que aquellos niños vivían recluidos en esta última donde, después de cantar la lotería de Navidad, les obligaban a trabajar todo el año en la producción de miel. Recuerdo que analizaba las etiquetas de los frascos de este producto que compraba mi madre para intentar descubrir si estaba fabricada con el sudor de estos “infantes explotados”. En fin, paranoias de la infancia que, a la vista de la serie de Cálico Electrónico, no he sido el único en tener.

Una vez finalizado el glorioso sorteo, la tortura continuaba en los informativos y programas varios que se sucedían durante el día, suplicio que aumentó con la aparición de las nuevas cadenas de televisión. En ellos aparecían los supuestamente agraciados por algún premio cantando y bañándose en champan, bien en la puerta de la administración de lotería bien en el interior de un bar, alguno de ellos con el décimo en la mano. La periodista siempre se acercaba a ellos y lanzaba la original pregunta que era seguida de la archiconocida respuesta:

Periodista: ¿Y qué va a hacer usted con el dinero?
Chorus: ¡oeoeoeoeoeoe! (saltando abrazados a la espalda del poseedor del décimo agraciado)
Agraciado: Pues tapar algunos agujerillos
Periodista: ¿Y el resto?
Agraciado: ¿El resto….? ¡El resto que esperen!
Chorus: ¡oeoeoeoeoeoeoe! (saltando abrazados e integrando ya entre ellos al entrevistado)

Yo siempre he pensado que esto es una farsa auspiciada por el Estado, que año tras año se trata de una grabación realizada en decorados rancios similares a los de la serie “Cuéntame” en la que actores contratados al efecto nos engañan vilmente. Porque si no… ¿a qué clase de imbécil se le ocurre estar saltando con el décimo premiado en la mano con la pasta que vale en ese momento? De hecho, hace pocos años confirmé mi teoría cuando descubrí que el señor grueso con gafas, peluca y acento gallego que saltaba acalorado al fondo de la imagen era el mismo calvo de Castellón que el año anterior vestía camisa a rayas, brindaba con el hermano que le había regalado el décimo y acto seguido regaba con una botella de sidra a la supuesta lotera de Benicarló (que por cierto, por esas fechas también hizo de madre en el anuncio de un conocido detergente y un pequeño papel en la segunda parte de “Colegialas en celo aprenden inglés a pelo”).


Y no me extraña que el Estado nos tome el pelo, porque realmente somos lo que podría llamarse técnicamente tontos de baba. Tratamos de racionalizar aspectos que son del todo irracionales. Así, hay gente que pasa horas en la cola de la administración de Doña Manolita o que hace sus pedidos a la administración de la Bruixa D’or porque piensa que tiene más posibilidades de que les toque ¡Pero atontaó, no ves que si allí dan premios más veces es lisa y llanamente porque venden más cantidad de lotería! Y qué decir de aquellos que buscan por la geografía española aquel lugar en el que durante el año ha ocurrido una gran desgracia (inundación, terremoto, derrumbe…) para comprar allí su papeleta. Sin comentarios.

En fin que aunque me fastidie sobremanera, me he visto en la obligación de comprar dos décimos. Uno, el que juego con mis amigos, por tradición. El otro, el que juego con la gente del trabajo, por envidia ¿Os imagináis que el número que juegan mis compañeros de curro resultara premiado y yo no hubiera comprado? No quiero ni pensar la cara que se me quedaría.

Hala, suerte a todos y a seguir trabajando.

Se acabó el año atlético 2008. El virus de la semana pasada resultó ser del tipo boomerang, volviendo a mediados de esta para dejarme fuera de la Carrera de la Navidad de Cercedilla. Lo mío con los virus se está convirtiendo en otra puñetera cantinela. En fin, que sólo sea eso.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Virus menudos, ¡menudos virus!


Reza el refranero popular español que "el perro es el mejor amigo del hombre". Pues bien, desde aquí propongo que en la próxima revisión o actualización si la hubiere o hubiese del mencionado recopilatorio de refranes, se introduzca un nuevo dicho agudo y sentencioso que seguro pronto sería de uso común: “El virus es el mejor amigo del niño”.

No, no estoy exagerando. Si algún lector piensa que mi visión de esta realidad es desmesurada es que o no es padre o no convive con infantes. En mi caso no ha sido hasta que he adquirido la categoría de progenitor cuando he comprendido en su plenitud expresiones que hasta entonces me parecían frases hechas o meras formas de hablar. El típico “tener cuarenta de fiebre” o el referido a la gente menuda en su fase de temprana escolarización “tener mocos desde septiembre hasta mayo” (duración del curso escolar), son una realidad más palmaria y empíricamente comprobable que la cuota mensual de la hipoteca.

Concurre además una circunstancia curiosa en la relación niño-virus y es que el egoísmo innato del infante que le lleva a apropiarse de todos los objetos que lo rodean, se transforma en el más loable desprendimiento cuando de virus se trata. En cuanto adquiere uno, le falta tiempo para compartirlo con los más allegados, para socializar su reciente posesión.

Añadir también el agravante de la alta calidad y efectividad de estos virus infantiles. Yo no sé si es porque nuestros adultos cuerpos han olvidado ya la táctica defensiva a emplear ante estos microorganismos tan comunes en tempranas edades o es simplemente que se trata de versiones actualizadas y perfeccionadas tales como el Influenza 5.0 o el respiratorio Sincicial Advanced 7.2. El caso es que, y perdón para los estómagos sensibles, en los últimos tiempos he conseguido segregar unas mucosidades de tal textura y color que serían dignas de entrar a formar parte del Louvre de los mocos.

Toda esta reflexión previa es para decir que llevamos mes y medio que en nuestra pequeña familia no levantamos cabeza. Cuando el que no está enfermo es el niño, lo estoy yo o mi mujer o ambos. El culmen lo hemos alcanzado esta semana cuando hemos coincidido los tres con fiebre durante varios días. Los termómetros, ya tenemos uno por cabeza (o mejor dicho por axila), han tenido un trabajo intenso, y las medicinas de unos y otros han invadido y ocupan todavía gran parte de la encimera de la cocina.

Ni que decir tiene que esta situación ha afectado de forma inmediata y negativa en mi actividad runeril. Baste señalar que de los últimos quince días he salido sólo dos a trotar, que desde principios de noviembre he perdido la regularidad en los entrenamientos y que he dejado de participar en varias de las carreras previstas (medios maratones de Moratalaz y Guadalajara). Las consultas médicas y las farmacias han sustituido al asfalto y a los caminos del parque, la amoxicilina al Aquarius, la otitis a las agujetas, los fonendoscopios al cronómetro, las zapatillas de estar en casa a las deportivas,… Y para más inri ahora llegan tres semanas de compromisos, excesos y curro para aburrir ¡Aggggghhhhhhh!

Mu malita me pinta la cosa en esto del correr hasta el año que viene.

¡Salud!

Nota 1: Espero por lo menos poder participar en la Carrera de la Navidad de Cercedilla en la que estoy inscrito desde hace casi un mes y en la que tengo ganas de debutar

Nota 2: ¡¡¡Aaaaachis!!!!! Perdón

sábado, 6 de diciembre de 2008

El white haired man, los elderly runners y others curiosities lanzaroteñas


Me fui a Londrés a estudiar el ingles / speaking english me hace falta pa’ comer / pedí un cheese burger y me dieron pescao / tengo que estudiar porque estoy medio esfamiaó / Me gusta speaking English porque suena very nice / Si escribes Lady Di te suena Leidi Dai / Todo esto es tan extraño que te puede ocurrir / que escribas Shakespeare y te suene Sekspir / Le dije al camarero / Hey Mr Waiter, I want to eat / I want to eat potatos with tomato and chips
(Emilio Aragón)

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La finish line: el mister de white y long hair

In the last metros me coloqué la t-shirt y recompuse como pude la figura para salir handsome en la esperada photo de llegada. Me llevé a great desilusión when I ví que mi entrada en la finish line coincidía con la entrega de trophies, con lo que los oficial photographers estaban tomando instantaneas del podium obviando a los sufridores que completabamos la Filípides’ distance.

Como desagravio, nada más to cross la finish line, uno de los volunteers me colgó al neck (no sin difficulty pues la enganchó repetidamente en mi left ear) la conmemorative medal. Tras him, de repente, like a fantasmal aparición, surgió de entre la people un mister de barba y pelo long and white recogido en una coleta que se dirigió to me:

- “Felicidades” – me espetó de repente con un acento similar al de Carlos Maurer (el de “El inglés en mil palabras”) while me estrechaba la hand.
- “Gracias” – respondí with surprise
- “Mira –he told me señalando hacia el big cronometro puts junto a la finish line – has tardado menos de four hours en completar el maratón”
- “Pues si”- asentí con una smile sin saber que añadir a tan cierta y obvia afirmation
- “¿De dónde vienes?” – volvió a interrogarme without soltarme aún la hand
- “De Madrid”
- “Gracias por venir” – añadió tomando now mi hand entre las two suyas y soltándola por fin a continuación
- “Gracias a vosotros por organizarlo” –contesté with education poniendo end a nuestra conversation

¿Sorprendidos? Si hubierais run el curious Maratón de Lanzarote no lo estariáis.

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The carrera: options y recorrido

El evento englobó three posibles distances en función del number of vueltas que se dieran al circuito programado: ¼ marathon si se optaba por una unica lap al circuito (288 finishers), ½ maratón si se daban two vueltas (368) y el marathon si se completaban los four giros (207). Las three distances tuvieron su start al mismo time por lo que había que controlar el ritmo inicial y no dejarse llevar por las mayores speeds de aquellos who habían optado por una distance menor. El number of participantes se fue reducing vuelta a vuelta de forma que en las two últimas apenas representaba un 25% de los que iniciaron la prueba.

El trazado es totally llano y transcurrre por el paseo maritimo y el port pesquero de Arrecife. Hay que to have en cuenta el hecho de que al tratarse de un circuit puede minar psicologicamente la resistance de algunos o hacerse pesado for others, pero también tiene la adventage de que si alguien ha ido a verte, you can to recibir sus ánimos en multiples ocasiones sin necesidad de que se desplace. Perhaps el mayor inconveniente sea el wind, pues al ser Lanzarote una island ventosa y al transitar la race pegada al sea, fueron muchos los tramos en los que Eolo se convirtió en un compañero molesto de travel. Tampoco hay que forget los cuatro giros de 180º degrees que hay en each vuelta (sixteen en total si se opta for the maratón) que break el ritmo y castigan las legs según avanza la competition.
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Los runners: age y nacionality

Dos características me llamaron la atention respecto a la people que participó: el elevado number de runners no españoles y la media de age.

La salida de la prueba was similar a una Babel Tower en la que predominban los hijos de la Great Britain, los germanos y los citizens de paises noreuropeos like Bélgica, Holland, Finlandia, Noruega y Denmark. ¡Desde que participe en el Maratón de Berlín I haven’t seen una carrera con tantas nationalities! No es de extrañar entonces que all the documentación relativa a la prueba se facilitará in english y español, que los messages de megafonía se hicieran en los two languages o que los young volunteers que atendían los puestos de avituallamiento vocearan "¡Water! ¡Water!" para referirse al líquido elemento.

Si se tienen en cuenta las cold y objetivas cifras, el ánalisis llevado a cabo por sesudos y reconocidos estadísticos (osea, myself pertrechado de paciencia y una calculator), concluye que en la línea de salida el porcentaje de people con nacionalidad española alcanzó unicamente el 33,2% por un 66,8% de atletas extranjeros. Si se establece una relation between distancia y nacionality, se observa que en el ¼ maratón el number of extranjeros suponía el 60,7%, porcentaje que in the ½ maratón alcanzó el 64,9% y que in the marathon se incrementó until un espectacular 78,2%.

The second aspecto destacable y quizás consecuencia del carácter international del event y de la especie de geriátrico europeo en que se convierten las Canarian Islands en ciertas épocas del year, fue la elevada media de age de los runners. Es imposible to see en cualquier otra carrera celebrada en territorio nacional la proporción de sexagenarios (o incluso septuagenarian) que se concentró en la party atlética conejera. Volviendo al sesudo study estadístico, los corredores de sixty o more years representarón el 11,4% del total, porcentaje que en el caso del maratón subió until el 14,5%. Como diría el famous diestro ubriqueño: “In two words ¡im -presionante!

A tenor de todo lo expuesto queda comprobado empíricamente que en el north of Europe el hábito deportivo es bigger que en Spain en personas de age avanzada. He dicho.

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La organization: distinta y curious

La puesta en pie de toda la parafernalia around de esta prueba, fue llevada a cabo by el Club La Santa en colaboración con el Ayuntamiento de Arrecife y el Excelentisimo Cabildo de Lanzarote. All was done de forma correcta y eficaz, with some aspectos curiosos que remember a las carreras que se celebran allende our fronteras. Entre them pueden citarse the incorrientes avituallamientos y la no runner’s bag.

Existieron three points of avituallamiento a lo largo del circuit situados in the middle y near de los two extremos. Los three fueron atendidos tanto en el sentido de ida como de vuelta, o lo que es lo mismo, in each vuelta existía la posibility de avituallarse in six ocasiones. En los situados más near of the extremos se ofrecia water y esponjas, mientras que en el central se disponía además de energetic geles y ¡tachan!...Coca Cola ¿Sorprendidos de nuevo? Pues esperad a read lo best: all the bebidas were servidas en vasos y en many casos with hielos. Lo swear por Snoopy. Looking el panorama, un servidor tiró de parienta que kindly se acercó a un supermarket próximo y bought varias little bottles de mineral water y Aquarius que me fue suministrando during la race.

El other “european” aspecto de la organitation fue la sustitución de la tradicional y generous spanish runner’s bag (you know: camiseta técnica, barrita energetica, water, refresco, desodorante, número atrasado de revista runeril y similares), por una conmemorative medal y una camiseta de cotton de very good calidad y de diferente colour según la distance completada.

El cronometraje was realizado with chip, con alfombrillas lectoras en la start line y en la finish line y en ambos extremos of the circuit a fin de controlar el paso y desenmascarar a los posibles tramposos. Como pega, mencionar lo narrow de la zona de salida que, a pesar de no tratarse de un high number de participantes, hizo que desde el disparo hasta la salida de the last corredor pasará un buen rato.

Llamar la atención about la seriedad en cuanto al corte al traffic del trazado y el ejemplar comportamiento de los lanzaroteños. El paseo maritimo, securely una de las principales arterias de Arrecife, was cortado totalmente al tráfico from antes del comienzo de la prueba until que acabó the last corredora (a la cual we saw pasar while comiamos in a restaurant), más de five hours después. En ese tiempo I didn’t see no body que se quejara por esta circunstancia. Vamos, igualito, igualito que ocurre in the races que se celebran in this our comunidad madrileña. Ah, y for more inri, la carrera se celebró un saturday y no un sunday que se supone debe existir less traffic y less actividad.

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Yo, me, myself, conmigo

After de correr Madrid y Zaragoza, el cupo of maratones por este year parecía cubierto. Sin embargo, unos few days de vacaciones pendientes y la idea de look for temperaturas more suaves a las de la peninsula, fueron dando forma a la idea de correr en Lanzarote, idea que finally cristalizó con el beneplácito familiar.

El ya cargado año of competitions, la no preparación especifica para su disputa y un november repleto de toses, diarreas y mocos, me hicieron colocarme en la línea de salida with the only pretensión de disfrutar la race y completarla.

El rhythm que mantuve fue constante y cómodo durante los primeros thirty kilometres, doing parciales cada diez kilometros muy próximos pero always por debajo de los fifty five minutos. No recordaba nunca haber llegado a esa altura de una race sobre esta distance y encontrarme as good como me encontraba. Sin embargo, la psicologia empezó a hacer efecto. Mi fucking head empezó a think que no era posible ir so good, que doesn’t exist maratón en el que no se sufra. Three kilómetros tardó en convencerme: en el thirty three empezó la agonía que ya, con best o worst momentos, no abandonaría hasta to cross la meta. A pesar de ello el ritmo no se resintió en demasía y I can completar la prueba unos seconds por encima de las 3 h 51 min.

Y es que es este un ritmo en el que, de acuerdo to my condición física y to my level de exigencia, me encuentro cómodo y no me supone a great effort acumular un buen number de competiciones. Así, las marcas conseguidas en los three maratones que I’ve run en 2008 are dentro de un margen de five minutes.

En definitiva, mi tenth maratón (cuatro más allá de los MAPOMA) ya is in the buchaca.

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Moraleja

Desaparecidos el maratón de Benidorm y el de Huelva, el lanzaroteño es la only alternativa nacional al maratón de Donosti in the last parte of the year. Con un perfil favorable y una organización singular, este maratón can be recommended a todos aquellos que deseen compaginar sport y turismo y gozar de unas temperatures más benevolas a las que en esta época del year ofrece la peninsula.

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Apendice: Useful expresiones

- Por favor, el agua sin hielo: Please, no more water on the rocks
- La madre que parió a Filípides: Filipides’ fucking mother
- El tio del mazo: The fellow of the mallet
- Tener la pajara: To have the bird female
- Ya está aquí el puñetero muro: The fucking wall is here
- Papas con mojo: Potatoes with typical Canarian sauce
- Gribaltar español: Gibraltar is Spanish
- Me duelen hasta las cejas: I have pain until the eyebrows
- Otro maratón a la buchaca: Another marathon to the sac


Greetings from Lanzarote

domingo, 23 de noviembre de 2008

La tercera "Bette Davis"

Si señor. Como diría la Meli, España ha ganado su tercera Bette Davis. Y esta, para más mérito, en terreno hostil y en pista rápida. Nos traemos una ensaladera de recuerdo del viaje a Argentina. Todo sea por el orto de Nadal y el bocas de Del Potro.

Curiosamente en los dos últimos años nuestro pais ha ganado la Final del Mundial de Baloncesto sin Pau Gasol (el mejor jugador español de la historia), la fase final de la Eurocopa de Fútbol sin Raúl (el jugador insignia de la última década) y la Final de la Copa Davis sin Rafa Nadal (número uno del mundo). Cosas que pasan.

¡Enhorabuena campeones!

domingo, 16 de noviembre de 2008

Corriendo por la integración

Una de las características que más me gusta de Madrid es que hay una gran diversidad en todos los ámbitos. También en lo que respecta a las carreras populares. Así hoy se podía elegir entre correr la XXIX de la Carrera Popular de Canillejas con sus 10 km homologados, sus 15 eur de inscripción, sus dorsales agotados desde hace muchos días, sus aglomeraciones y su control de tiempo mediante chip u optar por tomar parte en la III Carrera por la Integración, con sus 10 km anunciados y alrededor de 8,2 km reales, su inscripción de 5 eur destinada a la Fundación Rayo Vallecano, pudiéndose obtener el dorsal hasta justo antes de la salida, con ausencia total de aglomeraciones y sin clasificaciones oficiales.

Realmente yo no pensaba participar en ninguna de las dos. La de Canillejas estaba descartada pues, como ya sabéis los que visitéis regularmente este blog, pertenece a ese grupo de carreras del que huyo desde algunos años. La de la Integración no cuadraba en mi calendario, ya que la idea inicial era haber corrido un medio maratón cada uno de los tres fines de semana anteriores y descansar de asfalto este domingo. Sin embargo el constipado diarreico que me dejó fuera de la carrera de Moratalaz hace siete días, me ha obligado a meter más kilómetros estas últimas jornadas. Como ya había entrenado viernes y sábado, para salir hoy me ha parecido un buen estimulo hacerlo acompañado de otros corredores.

En definitiva, que me he plantado esta mañana a las 9:20 en las oficinas del Estadio Teresa Rivero para adquirir a última hora el dorsal que me diera derecho a participar en la prueba. Al entregarme el dorsal, ni me han pedido el nombre ni me han entregado chip alguno, con lo que mi instinto sherlockhomiano me ha insinuado que no habría clasificaciones oficiales.

Después de pasar un rato en el coche refugiándome de la baja temperatura mañanera y tras calentar unos minutos, me he dirigido a la salida en la C/ Payaso Fofó. A ojímetro cálculo que deberíamos ser alrededor de quinientos participantes los que esperábamos disfrutar de una agradable carrera. Tras una corta espera, el histórico "¡preparados! ¡listos! ¡ya!" pronunciado por megafonía ha dado comienzo a la carrera.

El recorrido es de simple descripción para alguien que conozca la zona. A los pocos metros de la salida, se gira a la derecha para desembocar en la vallecana Avda de la Albufera que se seguirá de forma ininterrumpida hasta llegar al Pueblo de Vallecas. Allí, tras callejear durante unos mil quinientos metros, se toma de nuevo la Avda de la Albufera que nos devolverá al punto de inicio, esta vez convertido en línea de meta. Camiseta de algodón, medalla y Fanta sabor manzana (¡puaj!) son los presentes que hemos recibido los que hemos completado la carrera.

La competición ha estado englobada dentro de una serie de actos a favor de la Integración que han incluído un campeonato de futbol sala, una pequeña feria, una paella gigante y actividades musicales. En resumen, carrera de ambiente festivo adecuada para todo aquel que quiera pasar un rato agradable, sin grandes pretensiones ni objetivos y por una buena causa.

Nota: Lo peor de hoy ha sido el tema de la distancia. No se puede anunciar que se trata de un carrera de 10.000 metros cuando escasamente supera los 8.000 metros. Yo no soy muy tiquis miquis con el tema de la medición de la carrera y entiendo que siempre hay un margen de error, pero equivocarse en más de 1.500 metros en una carrera de 10.000 metros… ¡manda huevos!

Saludos



sábado, 15 de noviembre de 2008

Chemaselassie y la Behobia-San Sebastian

Pues traigo hasta aquí la foto (de EFE) recogida el domingo pasado en la clásica Behobia-San Sebastian. Chemaselassie, el más africano de nuestros atletas, se impuso por cuarta vez consecutiva con un tiempo de 1:00:31, casi dos minutos y medio menos que el segundo clasificado Kamel Ziani. Parece que el extrovertido y simpático corredor madrileño está en muy buena forma para encarar su próxima participación en el maratón de Fukuoka (Japón) en apenas tres semanas ¡Enhorabuena y suerte!

Nota: Toda la información que me llega entorno a la Behobia-San Sebastian es positiva. Es esta una de esas carreras que tengo apuntada en la “lista de correr algún día”. Espero no tardar mucho.

Saludos

domingo, 9 de noviembre de 2008

De "reportero dicharecho" en Moratalaz

Pues un nosequé me ha tenido desde el jueves con fiebre, mocos a tutiplen y visitas continuadas al "trono del agurejico", impidiéndome completar el triplete previsto de medios maratones (Valdemoro-Villaverde-Moratalaz).

Como no hay mal que por bien no venga, esta mañana he agarrado la cámara de fotos y me he plantado en las aceras de Moratalaz para inmortalizar a algunos de los participantes en la XXXII edición de su medio maratón.

Las trescientas y pico fotos las tenéis pinchando el siguiente enlace: FOTOS MEDIO MARATON DE MORATALAZ

Suerte en la busqueda y saludos

domingo, 2 de noviembre de 2008

Villaverde: Avenida a la Felicidad

“Vivo en el número siete Calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la Alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía. En la escalera me siento a silbar mi melodía”.

Si Joaquín Sabina escribiera esta canción ahora, no tendría excusa. Le bastaría con tomar la línea 3 de metro (la amarilla) y, gracias a la ampliación inaugurada hace menos de dos años por “tita Espe”, apearse en la estación Ciudad de los Ángeles. Allí encontraría la Avenida de la Felicidad a escasos cien metros de la moderna boca de metro. Es más, si se paseara por las vías cercanas, podría descubrir las calles del Afecto, de la Generosidad o de la Unanimidad.

Este conjunto de calles con aire utópico son las que acogen los primeros y últimos metros del Medio Maratón de Villaverde, prueba que esta mañana ha llegado a su XXV edición.

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He de reconocer que tengo mucho cariño a este medio maratón, seguramente porque recorre un barrio que conozco desde hace mucho tiempo y que está ubicado muy cerca de la zona donde he vivido la mayor parte de mi infancia y juventud. También porque se encuadra dentro de ese grupo de carreras que más me gustan: muy populares, con ambiente de barrio, con un número de participantes no muy elevado y, sobre todo, levantadas todos los años con elevadas dosis de esfuerzo e ilusión de los organizadores y de los voluntarios que suplen la ausencia de los grandes apoyos de marcas comerciales.

Además de su faceta deportiva, este medio maratón supone un recorrido por gran parte de la realidad social madrileña. Atraviesa zonas de edificios de entre cinco y diez años de antigüedad ocupados mayoritariamente por familias jóvenes (El Espinillo y Los Rosales). También cruza el antiguo Villaverde Bajo que siempre me trae esa idea de pueblo de calles estrechas y habitantes de toda una vida. Los bloques de viviendas cercanos al Parque de la Dehesa de Boal, más antiguos aunque algunos recientemente remodelados, albergan inmigrantes de los más variados orígenes geográficos. Un poco más adelante, el polígono industrial muestra la dura cara de la prostitución a la que se ven abocadas un gran número de mujeres inmigrantes.

También permite constatar la paulatina transformación urbana de un barrio tradicionalmente obrero, humilde y mal comunicado en transporte público con el centro de la ciudad. La ampliación de la línea 3, la “humanización” de la Avenida de Andalucía frontera histórica entre los dos Villaverdes y la nueva Gran Vía de Villaverde, un enorme emplasto arquitectónico que supongo tendrá sus ventajas para los vecinos de la zona, son claras muestras de ello.

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Hoy el día amaneció frio y amenazando lluvia, muy diferente a la esplendida mañana que hace apenas siete días nos recibió en Valdemoro. Para mí era el punto intermedio de mi intento al “hat-trick” compuesto por Valdemoro-Villaverde-Moratalaz. Y no sé si ha sido el frio, o si me he abrigado mucho, o si se han notado los dos medios maratones con sólo siete días de diferencia, o simplemente si mi cuerpo no tenía su mejor día, pero he sufrido en exceso para llegar en los 1:42:42 en que he parado el cronometro de mi reloj. Bien es cierto que a ese tiempo habría que descontarle algo más de un minuto por las veces que me he parado a tirar fotos y por las genuflexiones realizadas ante la instalación deportiva Raúl González Blanco (esto último es coña; lo primero no). En cualquier caso he terminado muy satisfecho porque con esta he alcanzado las Bodas de Oro con los 21.095 metros, aunque este tema lo dejo para una próxima entrega de este blog.

De la carrera lo más rápido, escueto y descriptivo es decir que sigue exactamente igual que en las últimas ediciones. El recorrido es muy exigente, repleto de subidas y bajadas que van minando las piernas. Destacan los toboganes junto a la orilla del Manzanares, la subida desde la Avenida de Los Rosales hasta la Gran Vía de Villaverde y la cuesta arriba final de la Calle de la Unanimidad que desemboca en la ansiada meta tras unos cuatrocientos metros de continua y dura subida (sobre todo el último tramo). Mencionar también el paso por el polígono industrial que, más que físicamente (que también), desgasta mentalmente.

Como ya es tradición, la organización ha sido muy buena. Entrega ágil de los chips y dorsales en la salida y de la bolsa del corredor en la llegada. Recorrido totalmente cortado al tráfico (después de Valdemoro iba uno con la mosca detrás de la oreja), bien señalizado en todos los cruces y desvíos por los voluntarios y con suficientes y surtidos avituallamientos. Enlazando con la realidad social del barrio a la que hacía referencia en párrafos anteriores, llamar la atención con respecto a la diversidad de edades y de orígenes de los voluntarios: se han podido ver adolescentes, niños, madres de familia, africanos, sudamericanos… En resumen, una variedad racial, cultural y generacional que no se ve en ninguna otra carrera y que habla bien a las claras de cómo todo el barrio se implica en la celebración de la prueba. Mi felicitación y agradecimiento a todos ellos.

Y poco más que contar. Si todo va bien, el próximo fin de semana toca rencuentro con otra vieja amiga a cuya cita falté el año pasado por enfermedad. Espero que en Moratalaz pueda completar el triplete planeado y poner la primera piedra para mis próximos cincuenta medios maratones. Hasta entonces y parafraseando a Edward R. Murrow,

¡Good Night and Good Luck!


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Nota 1: Me está rondando por la cabeza una idea que empieza a tomar forma. Me quedan unos días de vacaciones que quizás pueda coger a finales de este mes. Curiosamente por esas fechas se celebra un maratón por Lanzarote
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domingo, 26 de octubre de 2008

A medio camino entre la carrera y el encierro


Ya había yo corrido el Medio Maratón de Valdemoro unos años atrás, en el 2004 para ser exacto. Mi recuerdo de aquella mañana no es bueno. Se trataba de dar dos vueltas a un circuíto que en sus primeros metros transitaba por el antiguo Valdemoro, pero que muy pronto desembocaba en las afueras de la localidad madrileña, donde el paisaje alternaba interminables descampados con innumerables edificios en construcción. Esto se aderezaba con un perfil exigente, con continuas subidas y bajadas, de esos tan habituales en esta nuestra comunidad autonoma. Sumar por último que, en aquel entonces, la prueba se celebraba a finales de mayo, que el día fue caluroso y que las únicas sombras existentes en todo el recorrido fueron las que los participantes proyectamos sobre el negro asfalto.

El resultado de la experiencia fue la decisión de esperar un tiempo prudencial para retornar a Valdemoro. Hace un par de semanas decidí que el 26 de Octubre del 2008 era una fecha tan buena como otra cualquiera para hacerlo.

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Cuatro ediciones después, en una mañana con unas condiciones meteorológicas idóneas para la práctica de nuestro deporte, he podido constatar que el Medio Maratón de Valdemoro no ha cambiado en casi nada. El recorrido, salvo fallo de mi memoria, sigue siendo el mismo. Cierto es que donde antes había grandes solares y grúas, ahora se pueden contemplar interminables hileras de modernos chalets y algunos edificios en altura. Aún así, quitando la parte que transcurre por el centro urbano, el resto del trazado recorre vías periféricas y desangeladas.

El cambio fundamental que he percibido ha sido el del tráfico. Hace cuatro años, por no haber, no había ni coches. Hoy hemos tenido que convivir con ellos en muchos tramos. Y cuando digo convivir no quiero decir "ellos por su carril y nosotros por el nuestro" como ocurre en muchas carreras, sino que hemos corrido entre ellos. Si, a lo mejor oído desde fuera suena un poco raro, pero así ha sido. Al estilo de los tradicionales encierros de San Fermín, hemos corrido delante de morlacos de variadas ganaderías (Renaults, Audis, Citroens…), respirando sus humos, achuchados por su presencia a escasos centímetros de nuestros cuerpos e incluso teniendo que huir en algunas ocasiones a la acera más próxima para escapar de sus envestidas. Vamos que junto con el dorsal hubiera sido buena idea entregarnos un periódico enrollado y un pañuelo rojo dry fit para anudarnos al cuello.

Que conste que a pesar del tono humorístico de mis palabras, creo que la situación vivida ha sido de una irresponsabilidad mayúscula. No sé a quién ha correspondido el error (supongo que al Ayuntamiento o al mal criterio de los policías que han dirigido el tráfico), pero si sé que ha puesto en juego la integridad física de los participantes, más cuando en los últimos kilómetros muchos vamos tocados por el esfuerzo realizado y no tenemos nuestros reflejos ni nuestra capacidad de respuesta en las mejores condiciones.

Lástima que este gran borrón haya eclipsado el esfuerzo de todos aquellos que han puesto en pie la prueba y sobre todo la labor de los voluntarios que han entregado los chips, los dorsales, las bolsas del corredor y los avituallamientos con simpatía y eficiencia. Para ellos mi agradecimiento y mi ánimo.


En fin, que otra vez más el recuerdo que me queda de esta prueba no es el que yo hubiera querido. Espero que en próximas ediciones se subsanen las deficiencias acaecidas y que pueda volver a correrla y a contarlo.

Nota 1: De agradecer el comportamiento de uno de los integrantes del Club de Amigos de Atletismo Valdemoro, co-organizador de la carrera. Bajo el nick de Corredoresdeaventuras ha intervenido en la página web www.elatleta.com reconociendo el problema del tráfico e intentando buscar soluciones para próximas ediciones.

Nota 2: La camiseta técnica que se incluía en la bolsa del corredor me sienta bien. Esto es una gran noticia, pues mira que me han dado camisetas y sólo dos o tres han sido mi talla. Veremos que tal responde el tejido cuando la pruebe en los entrenamientos. Gran detalle el de la foto de nuestra llegada que, según anuncian en su página web, nos harán llegar de forma gratuita.

Nota 3: En lo personal, este medio maratón ha supuesto mi cuadragésima novena participación en la distancia de los 21.095 metros, quedando a tiro de una de las Bodas de Oro. Espero que dentro de una semana en Villaverde alcance tan redonda cifra.

Saludos y... ¡Viva San Fermín!

domingo, 12 de octubre de 2008

De los orígenes de Tetuán y su Vuelta

Cuenta la historia que desde 1840, las ciudades de Ceuta y Melilla eran objeto de continuas incursiones por parte de grupos marroquíes. Diecinueve años después, el ataque a un destacamento español que realizaba labores de vigilancia de las reparaciones que se llevaban a cabo en varios fortines, fue la gota que colmó el vaso y que provocó la declaración de guerra de España a Marruecos el 22 de Octubre de 1859.

Tras apenas cinco meses de confrontación bélica, la guerra finalizó con el Tratado de Wad Ras, firmado el 26 de Abril de 1860 en Tetuán. Según este tratado, España se hacía a perpetuidad con los territorios de Ceuta y Melilla y recibía el Sidi Ifni para establecer una pesquería, Marruecos reconocía la soberanía de nuestro país sobre las Islas Chafarinas y se obligaba a pagar a España cien millones de pesetas en concepto de indemnización y Tetuán quedaba baja la administración temporal española hasta que el sultanato marroquí no liquidara todas sus deudas con España.

De regreso a nuestro país, mientras se preparaba una entrada triunfal en la capital que nunca sucedió, el ejército victorioso quedó acampado al norte de Madrid en unos terrenos pertenecientes a la vecina villa de Chamartín de la Rosa. El asentamiento, que en un principio tenía un carácter provisional, se fue convirtiendo con el paso de los días en permanente, y a su alrededor comenzaron a instalarse comerciantes. El resultado final fue el nacimiento del barrio conocido como Tetuán de las Victorias, llamado así en honor de la ciudad marroquí en la que se firmó el tratado que sellaba la derrota de las fuerzas marroquíes a manos de las tropas españolas.

El barrio fue incluido en sus inicios dentro del ayuntamiento de Chamartín de la Rosa, siendo incorporado junto con dicho municipio a Madrid en 1949. Seis años más tarde, en 1955, Tetuán se convertiría en distrito de la capital, condición que ha mantenido hasta nuestros días.

Curiosamente, más de un siglo y medio después, Tetuán es quizás el distrito de madrileño con una mayor presencia de inmigrantes marroquíes.

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Hoy, doce de Octubre de 2008, “Día de la Hispanidad(¿?), después de haber madrugado para ver como el piloto essssspañol Fernando Alonso sometía a sus rivales en tierras niponas, otros essssspañoles decididos a no participar en el coñazo de desfile militar (Rajoy dixit) hemos optado por tomar Tetuán ciento cuarenta y ocho años después de que lo hicieran las huestes essssspañolas (léase este párrafo con ironía que no quiero conflictos diplomáticos).

En una mañana que amenazaba con calarnos hasta los huesos pero que al final sólo ha dejado cuatro gotas, alrededor de setecientos corredores nos hemos dado cita en las calles del distrito madrileño de Tetuán para estrenar su recién nacida Vuelta. Sobre una distancia de 10.000 metros, la carrera transita por las principales arterias del barrio mostrando sus diferentes facetas: desde su zona comercial de Bravo Murillo y Cuatro Caminos, pasando por las casas bajas del Paseo de la Dirección y finalizando con la zona de negocios del Paseo de la Castellana (con las nuevas torres recién construidas) y Plaza de Castilla.

El perfil de la prueba es, como el de la mayoría de las carreras de la capital, un autentico rompepiernas. El continuo parriba y pabajo tiene la ventaja de hacer muy amena y divertida la carrera, pero también el inconveniente de hacer pagar caro cualquier exceso. Los primeros dos mil quinientos metros, hasta que se abandona la Avda de Reina Victoria, son de un descenso suave que permite ir entrando en materia y coger el ritmo. Tras un kilometro de toboganes, llega la primera dificultad. Los últimos cinco hectómetros cuesta arriba de la Avda de Pablo Iglesias ponen freno a cualquier alegría y empiezan a colocar a cada uno en su lugar. El descenso tendido de la calle Ofelia Nieto permite tomar un respiro y afrontar con nuevas fuerzas el tramo de transición del Paseo de la Dirección. Luego, la bajada vertiginosa por la calle Capitán Blanco Argibay castiga los maltrechos cuádriceps y conduce a los participantes ante la juez de la carrera: la cuesta de la calle Sinesio Delgado. Se trata de una ascensión con una pendiente no excesivamente dura pero que se hace interminable debido a su longitud de más de dos mil metros y a la altura de la prueba en la que se ubica (del kilómetro seis al ocho). Una vez coronada la subida, a los pies de la nuevas cuatro torres construidas en los antiguos terrenos de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, sólo queda llanear hasta Plaza de Castilla y, desde allí, descender en un último esfuerzo hasta la meta situada en la Plaza de la Remonta.


La organización ha estado a cargo de la A.D.MARATHON, una veterana en estas lides. La inscripción gratuita y limitada a 1.000 participantes (aunque sólo hallamos salido alrededor de 700), el sorteo de material deportivo entre los corredores, el cronometraje mediante chip, la señalización visible de los puntos kilométricos y la surtida bolsa del corredor, han constituido el haber del evento. En el debe, por eso de que siempre hay algo mejorable, anotar lo estrecho de la salida, la ausencia de alfombrilla lectora de chips en la misma y la longitud de algunos de los kilómetros (algunos más largos o más cortos de los 1.000 metros establecidos). Esperemos que esta primera edición de la Vuelta a Tetuán tenga continuidad en años venideros y que, aunque pierda la gratuidad, mantenga sus atractivos y mejore sus deficiencias.

En resumen carrera ideal para no conseguir una buena marca, que conjuga el perfil de carrera de barrio con la posibilidad de transitar por puntos muy reconocibles de la capital del reino, con un número idóneo de participantes y muy aconsejable para todos aquellos que huimos de cesices, carreras perfectas, carreras humanas, san silvestres nikeras o canillejadas.

(Nota: Siguiendo con mi entrenamiento encaminado a convertirme en hombre orquesta, las fotos que salpican esta crónica las he tomado con mi teléfono móvil mientras participaba en la carrera. Consigo así unir dos de mis aficiones.)

¡Hasta la próxima!

viernes, 3 de octubre de 2008

Solo versus 42 ZGZ

Y algunas veces suelo recostar / mi cabeza en el hombro de la luna / y le hablo de esa amante inoportuna / que se llama soledad (J. Sabina).
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Sábado por la tarde. Miro por la ventanilla. A 298 km/h los escasos arboles que salpican el paisaje tienen un comportamiento curioso: los diviso a lo lejos y los veo avanzar hacia mí con gran rapidez. Cuando llegan a mi altura se detienen durante unas centésimas para, inmediatamente después, acelerar bruscamente y perderse a mi espalda.

Voy solo en el AVE 3163 que debe llevarme a Zaragoza. Ha sido una decisión de última hora, pues la idea inicial era que los tres pasáramos el fin de semana en la capital maña. Sin embargo las toses y mocos que el pequeño arrastra desde hace diez días y que amenazan con ir a peor han variado nuestros planes.

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Me siento extraño. Quizá sea la falta de costumbre. La habitación del hotel de cuatro estrellas, aunque para uso individual, está amueblada con dos camas y un sofá por cuyos bajos asoma la estructura de una cama supletoria. En mi móvil suena la risa de mi hijo, señal acústica de que he recibido un sms. Cojo el teléfono. Es un mensaje multimedia con el título de “Hola papa”. Lo abro y aparece la imagen del “cabezoncillo” cenando. Esta con su madre, a la que se oye pero no se ve en las imágenes. Me dicen que están bien y me desean buenas noches. Son apenas diez segundos de grabación pero me hacen una gran ilusión y me emocionan.

Salgo a cenar. Para completar la ingesta de pasta de los últimos días elijo el Gino’s. El comedor está prácticamente lleno de parejas y familias. Una señorita me sienta en una mesa para dos (deberían inventar las mesas para uno) y retira uno de los cubiertos. Hasta ahora nunca había cenado solo en un restaurante un sábado por la noche, pero las circunstancias obligan. Me siento un tanto triste.

Acabada la cena doy un paseo por los alrededores de la Basílica del Pilar para bajar los tagliatele. Normalmente estos paseos post cena suelo darlos de la mano de mi mujer, pero hoy me he de conformar con una conversación telefónica. El niño duerme y el Madrid ha ganado al Betis. Todo en orden.

De vuelta en el hotel, mientras escucho la radio, preparo el traje de guerra que vestiré mañana. Me acuesto demasiado tarde y solo. Tardo en conciliar el sueño.

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El paseo por la ribera del Ebro desde el recinto de la Expo 2008 hasta casi la Basílica del Pilar es muy agradable. Lástima que el dolor de piernas y el cansancio no me dejen disfrutarlo. He terminado mi noveno maratón en algo más de 3h 49min y, de acuerdo a la preparación que llevaba, estoy muy satisfecho.

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Sentado en el asiento del AVE que me devuelve a Madrid, sin poder pegar una cabezadita debido al cansancio, hago un pequeño análisis mental del “mañoratón”. Desde mi punto de vista, el recorrido de la prueba, en lo que a perfil se refiere, es muy llevadero. Apenas hay cuestas y, como anuncia su página web, su desnivel máximo entre el punto más bajo y el más alto es de apenas 49 metros. Sin embargo el trazado se hace muy duro en lo psicológico: a la falta de público hay que añadir que gran parte de los cuarenta y dos kilómetros se realizan por calles amplias y, en muchos casos, sin construcciones. Mención especial merecen los últimos seis kilómetros que transitan por las proximidades del recinto donde se ha celebrado la Expo del Agua. Tras pasar justo al lado de la meta (puedes oír la megafonía y ver a los corredores que llegan), comienza un suplicio chino que consiste en dar vueltas por las proximidades con pequeños tramos adoquinados e incluso cruzando algún descampado. Yo que esta vez no he sentido en mis carnes el tan mencionado “muro”, he sudado sangre para poder recorrer los últimos cuatro mil metros.

La animación durante la carrera ha sido prácticamente nula. Salvo en la Calle del Coso y en el paso por el medio maratón, las únicas personas que había animando eran los voluntarios y los familiares y amigos de los corredores. Lo de los voluntarios es digno de alabanza. Todos ellos han tenido unas palabras de ánimo, una sonrisa y un aplauso cuando cualquiera de los participantes ha pasado a su lado.

Los familiares y amigos han tenido la ventaja de que durante los primeros veinticinco kilómetros de la prueba han podido ver a los corredores en distintos puntos (hasta cuatro o cinco veces). En este aspecto sí que he sufrido la “soledad del corredor de fondo”. ¡Lo que hubiera dado porque hoy me hubieran seguido a lo largo del recorrido las personas allegadas! He echado de menos a mi padre y mi hermana a los que tengo que repetir cien veces lo que tienen que darme en cada punto y los que casi siempre me hacen las fotos desenfocadas o demasiado lejos. Y sobre todo he extrañado sobremanera la presencia de mi hijo y mi mujer esperándome en la meta para poner un broche de oro a tanto esfuerzo. En fin, que cada vez que he visto a unos espectadores gritando el nombre de uno de los corredores cercanos he sentido una envidia bárbara.

La organización ha sido buena, aunque como ocurre siempre ha habido aspectos mejorables:

1) Los avituallamientos, correctos en número, han estado bien surtidos y atendidos por un gran número de voluntarios. La excepción ha sido el de meta en el que sólo he recibido una bolsa con una naranja, una barrita de chocolate, una botella de 33 cl de agua y medio litro de bebida isotónica, contenido claramente insuficiente para reponerse tras una carrera de esta distancia.

2) La ubicación de la meta quizás no haya sido bien elegida. El encontrarse a las afueras de la ciudad ha restado asistencia y en consecuencia ambiente a la zona de llegada. Además, la vuelta al centro urbano, a pesar del agradable paseo, me ha llevado no menos de cuarenta minutos.

3) En algunos tramos se han cortado los carriles centrales de la calle dejando abiertos los laterales, de manera que los corredores hemos transitado por un pasillo flanqueado por vehículos a ambos lados. Esto, amén de resultar un tanto peligroso ante cualquier despiste, provocaba en algunos momentos una sensación de agobio, de encajonamiento.

No sé, pero tengo la sensación de que ha debido costar mucho poner en pie este Maratón Expo Zaragoza El Corte Inglés (42 ZGZ para los amigos). Desde fuera no se ha visto mucho apoyo de los ciudadania ni de las instituciones públicas. Además, en sus dos años de vida la prueba ha estado muy ligada a la celebración de la Expo, por lo que, una vez pasada ésta, parece que los que quieran seguir organizándola deberán luchar por buscar nuevos patrocinadores. Pienso que sería una lástima que este maratón no se consolidará en el calendario atlético nacional. Por su ubicación (Zaragoza es una ciudad cercana y muy bien comunicada tanto con Barcelona como con Madrid), por lo llano de su recorrido y por las fechas en que se celebra, el Maratón de Zaragoza podría convertirse en uno de los que atrajeran más participación de toda España. Para aquellos que han hecho posible esta carrera, mucho ánimo para próximas ediciones y muchas gracias.

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El tren entra en la estación de Atocha. En pocos minutos me reencontraré con los míos y dejaré atrás la soledad transitoria.

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(Nota: Las fotos que ilustran las crónica fueron tomadas por un servidor de ustedes con la cámara del móvil mientras disputaba la prueba)

jueves, 18 de septiembre de 2008

Entrenando en el paraiso

Me ato las zapatillas, engancho los auriculares a mis orejas, me pongo las gafas de sol (ahora sobran debido a la neblina y la hora temprana de la mañana), muevo el pivotito de la radio desde el Off hasta el On y echo a correr al mismo tiempo que llegan a mis tímpanos las primeras notas musicales. Es la novena y última vez que repito esta especie de ritual en los doce días que llevo en la isla. Para hoy he dejado la tirada larga, así es que tengo intención de completar alrededor de 90 minutos de carrera continua.

Con apenas un minuto de carrera ya estoy a escasos diez metros del Mar Mediterráneo: la calle transita paralela a la línea de costa y entre chalet y chalet puedo ver el mar. Menos de un kilómetro después alcanzo la pequeña playa de Cala Degollador. Tres bañistas madrugadores se dan su primer baño del jueves. A pesar de encontrarse dentro de la ciudad y de tratarse de un estrecho brazo de mar atrapado entre dos paredes de angulosas piedras, el paraje presenta unas aguas limpias y cristalinas como las que bañan el resto de la ínsula.

Dejo atrás el pequeño pero aprovechado trozo de arena y enfilo el Paseo Marítimo. Aqui mis ojos se pierden en la inmensidad del hoy calmado y plateado (por efecto del nublado cielo) Mare Nostrum. En días despejados como anteayer, en lontananza puede observarse el perfil costero de la isla más grande del archipiélago, de la hermana mayor. El Paseo Marítimo, que debe tener aproximadamente mil metros de longitud y que normalmente recorro dos veces en cada entrenamiento (hoy cuatro), es el tramo que más disfruto. Casi siempre me lleva a pensar en la siempre improbable posibilidad de dejar nuestra vida en Madrid y trasladarnos a vivir aquí. Hago mis cábalas y pienso lo tranquila que sería nuestra existencia en este lugar, la calidad de vida que disfrutaríamos, la de preocupaciones que alejaríamos… Sin embargo mi lado racional se acaba imponiendo siempre con el argumento de que en invierno la cosa no debe ser tan bonita como en verano, argumento principal al que desde hace dos años se ha unido la excusa secundaria de que nuestro pequeño retoño crecerá y, de no cambiar las cosas, posiblemente necesitaría trasladarse a la península (como hacen muchos jóvenes) a cursar una carrera universitaria e incluso a trabajar.

Alcanzo la entrada al puerto y continuo en subida hasta la Plaza del Borne, centro neurálgico de Ciudadela (o, como dicen por aquí, Ciutadella). En este punto giro y enfilo el camino de vuelta. Me gustaría alargar mi trote cochinero hasta las calles céntricas de la ciudad, esas vías peatonales, estrechas, con casas de fachada antigua y señorial. Sin embargo, su suelo empedrado, irregular y elevado en la zona central para evitar la acumulación del agua, lo hace francamente desaconsejable.
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En la radio, Battiato busca un centro de gravedad permanente. En el horizonte se dibuja la silueta del Balearia que ya enfila dirección a la bocana del puerto. En mi cuerpo el sudor brota copiosamente empapando la camiseta y los pantalones. En estos días (sobre todo hoy que, aunque está levantando, continua nublado), he podido comprobar que los tejidos Dri Fit o Climacole, tan eficaces en mis entrenamientos madrileños, son totalmente inútiles en la isla.

Llegado al punto de origen de mi entrenamiento ahora tomo la Calle de Vorera dels Mons, una vía que transita paralela a la costa y en la que apenas existen construcciones (salvo las feas obras de ampliación del Puerto de Ciudadela). Sólo diez o quince metros me separan de los pequeños acantilados que se asoman al Mediterraneo. Esta calle une la zona de viviendas en la que resido temporalmente con Sa Caleta, una cala pequeña alrededor de la que se han construido varias urbanizaciones y hoteles ocupados principalmente por hijos de la Gran Bretaña.

La gran mancha ahora tranquila y azul (el sol ha roto las nubes y se ha hecho por fin el dueño del cielo) que dejo a mi derecha, me relaja. Mi pensamiento viaja ahora a aquello que me ocupara el resto del día y que no será en casi nada diferente al resto de las jornadas que ya han transcurrido. Después de levantarme sobre las 7:30 AM, leer durante casi una hora y completar el entrenamiento, me espera una ducha refrescante y un desayuno con ensaimada (comprada en la pastelería ubicada en la “calle de los arcos” del centro de Ciudadela). Luego visita al súper para comprar la prensa, el pan y alguna cosa más, cambio de ropa y “playa”. El concepto de “playa” ha cambiado para nosotros desde que nació el “renacuajo”. Ahora vamos a lugares tipo Santo Tomás, Son Bou y Arenales de Son Park o de'n Castell, o en su defecto, a calas civilizadas (es decir con algun lugar de comer o cerca de algun nucleo habitado) como Cavallería, Galdana o Tirant. En años anteriores, cuando todavía no éramos padres, cogíamos el coche y buscábamos calas más lejanas, de más difícil acceso, menos explotadas. Entre ellas recuerdo con nostalgia Cala Pregonda a la que espero volver en próximos años.

La tardía sobremesa (a partir de la 16:30h o 17:00h) la dedicaremos al descanso y, después de la merienda del peque, daremos una vuelta por Ciudadela o alguna población cercana. Finalmente, acabaremos el día con una cena a base de raciones en "El Tritón" (Puerto de Ciudadela) o en algún restaurante de Cala´n Bosch ("La Marina", "Café Balear", "Don Jaume"…) si nos apetece una cena más formal.
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Los primeros acordes del "Eloise" interpretado por Tino Casal devuelven mi pensamiento a la inmediata realidad. Despues de rodear Sa Caleta por su perimetro costero, ya estoy de nuevo de regreso hacia el punto de origen. El cronometro se va acercando a los sesenta minutos de carrera. Sólo me falta repetir el recorrido del primer tercio del entrenamiento (hasta la Plaza del Borne y vuelta) y mis carreras por esta preciosa isla habrán finalizado hasta (espero) el año que viene. Mañana muy temprano, el Altísimo, ese señor de más de dos metros y medio y feo como un demonio, me expulsará otro año más del paraíso embarcandome esta vez en un avión de Iberia. Atrás quedaran entonces las escalibadas, Mahón y el queso que lleva su nombre, las aguas cristalinas de las playas y calas, El Tritón, las sandias, Ciudadela, las ensaimadas, los barcos, Fornells, Es Caliu, la Fortaleza de la Mola, Cala Pregonda, el Café Balear, Cala Galdana, Son Bou… y, sobre todo, mis impagables entrenamientos costeros.

Por si alguien todavía no se ha dado cuenta, el paraiso al que me refiero es Menorca.

Hasta el año que viene (si el Altísimo quiere).