jueves, 30 de diciembre de 2010

Año sesamoideo o de como fue el 2010.

Plaza del Mercado Chico (Ávila)

Quedan pocas horas para enterrar otro año que no volverá jamás. Es buen momento entonces para sentarme ante el teclado del ordenador y hacer balance en lo que respecta a todo aquello que ha rodeado a mi actividad correril. Las otras realidades fuera de este ámbito las dejaremos a un lado porque el mundo está demasiado convulso y no es el objeto de este blog ese tipo de análisis sesudo.

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I. Año Sesamoideo

Se denomina Año Sesamoideo (en gallego, Ano Xesamoideo) a aquel en que el que se cumple que la Nochevieja cae el 31 de diciembre, justo el mismo día de la semana que la Nochebuena, y adicionalmente una sesamoiditis te toca la moral durante gran parte mismo.

Uno lleva ya una cuantas lesiones y dolencias, pero de esta no había oído hablar hasta hace unos meses. Fue a principios de febrero cuando comencé a notar un dolor en la planta del pie, más o menos debajo del primer metatarsiano. Tras seguir con los entrenamientos y participar en los medios maratones de Fuencarral - El Pardo y Latina, después de Villalba no tuve más narices que parar porque el dolor, lejos de disminuir, iba cada vez a más. Estuve dos meses y medio sin participar en ninguna carrera, pero la puñetera sesamoiditis fue más allá y siguió dando guerra durante mucho tiempo. Ha sido mi compañera de fatigas practicamente todo el año, aunque en esta última parte (noviembre y diciembre) parece que, salvo algún día puntual, he decidido dejar mi pie en paz.

Vista en perspectiva, la sesamoiditis ha resultado tener tres efectos colaterales, no sé todavía si buenos o malos. En primer lugar descubrí la bicicleta elíptica como sustituto/complemento del correr. Machacarme durante sesiones de sesenta minutos subido en la diabólica maquinita, me permitió en un principio quitarme el mono por no poder correr y posteriormente combinar y hacer más variados mis entrenamientos.

El segundo efecto fue convertirme en un plantillero. La dolencia solo comenzó a remitir después de acudir a un podólogo deportivo que me confeccionó unas plantillas personalizadas. Tardaron un poco en hacer efecto pero ahora, meses después, pienso que han dado un buen resultado y han cumplido su cometido.

La tercera consecuencia ha sido quizá la más indirecta. Al tener que rebajar en gran parte la actividad deportiva durante unos meses, me comprometí conmigo mismo a controlar un poco la alimentación. El resultado no fue solo que no cogí peso, sino que comencé a perderlo. La cosa fue a más cuando pude volver a correr y cuando con la llegada del buen tiempo me compré una bicicleta y empecé a darle a los pedales. La mayor actividad deportiva y el continuar con un cierto control alimenticio hizo que si empecé el año rondando los 86 kg, a mediados de junio hubiera bajado hasta 79,6 kg ¡No recordaba haber pesado menos de 80kg nunca! (ya con catorce años estaba bastante por encima de ese peso). En los últimos meses parece que me he estabilizado alrededor de los 82 kg.

Espero que pronto esta lesión de nombre curioso se convierta en un mal recuerdo y que el 2011 no vuelva a convertirse en un nuevo Año Sesamoideo.

La Clerecía (Salamanca)
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II. El 2010 que se va

El 2010 no ha sido más que un reflejo y una continuación de lo que desde hace unos años podría considerarse como mi filosofía runnera. Para los que no visiten habitualmente este chiringo, la intentare resumir en cinco mandamientos: 1) Correré para disfrutar no para "de sufrir y de sufrir", 2) participaré en todas aquellas carreras que me de la real gana, sin obligaciones, 3) intentaré compaginar competiciones con visitas turísticas, culturales y/o escapadas familiares, 4) por regla general huiré de las carreras muy publicitadas y masificadas y 4) no pensaré en las marcas. Solo las aceptare si vienen sin buscarlas.

Me queda la sensación de ser un poco como esos actores normalmente ya mayores que están de vuelta, que tienen su vida solucionada y que eligen interpretar solo aquellas películas que de verdad les apetecen. Si repaso la lista de carreras de este año que nos deja no hay ninguna de esas superproducciones que parecen de obligado cumplimiento para un corredor popular residente en Madrid: ni San Silvestre Vallecana, ni Canillejas, ni Carrera de las Empresas, ni CSIC, ni Medio Maratón de Madrid ni siquiera el MAPOMA, esta última a mi pesar. Si abundan por el contrario las carreras de autor, las producciones independientes muchas veces desconocidas para el gran público, con una participación moderada o muy reducida, celebradas en lugares muy dispares y en la mayoría de los casos poco concurridos.

He de confesar que en la lista echo en falta algún maratón de aquellos de elevado número de corredores y celebrados en una gran ciudad, así como alguna prueba de media montaña, pero en líneas generales estoy contento y satisfecho.

Dos maratones curiosos han caído este año. El primero en agosto, el de Río Boedo, con menos de cuarenta participantes, rural, con Gabriel (& Family) como alma mater y con un ambiente de compañerismo imposible de encontrar en otras carreras. Una rareza a cuidar y conservar. El segundo me llevó a la noche bilbaína de un sábado a finales de octubre. El maratón nocturno de Bilbao o Bilbao-Bizkaia Night Marathon en su nomenclatura comercial, fue un largo paseo alrededor de la remozada ría, con los edificios más emblemáticos y representativos cuidadosamente iluminados. Mejorándose ciertos aspectos puede seguir creciendo (dos ediciones hasta el momento) y convertirse en una carrera de referencia entre las de la distancia.

El medio maratón fue la distancia estrella, corroborando una vez más que soy un corredor a medias. Dieciséis pruebas durante el 2010, de las que cuatro eran inéditas en mi curriculum, me han permitido alcanzar las ochenta participaciones en los 21.097 metros. Dos de las novedades fueron en tierras salmantinas. En mayo el de Ciudad Rodrigo, que unía las plazas mayores de Sancti Spíritus y de la propia ciudad mirobriguense. Carretera y manta con final en el bello casco histórico de la ciudad ubicada a orillas del río Agueda. En septiembre le tocó el turno al de Babilafuente, con inicio en la localidad mencionada y final en la propia Salamanca. Un trazado por asfalto paralelo a la vía del tren y rodeado de campos de cultivo. Ciudad Rodrigo y Babilafuente, dos carreras para disfrutar del atletismo popular, del turismo y de la contundente gastronomía salmantina.

El tercer debut fue San Lorenzo de El Escorial, con el que completé la colección de medios maratones que se celebran en la Comunidad de Madrid. Posiblemente el más duro de los que tiene lugar por asfalto y también el más bello. Nunca olvidaré la subida y, sobre todo, la bajada del Monte Abantos.

La última medio novedad fue la de Valtiendas. Ya había corrido el maratón el año anterior pero, dado que no estaba por aquellas fechas preparado para completarlo de nuevo, me conformé con estrenar su medio maratón y quitarme el mono. Aunque sin el encanto del completo, el medio es también muy recomendable.

Los doce restantes fueron aquellos madrileños que o se han convertido en cuasifijos de mi calendario (Getafe, Fuencarral El Pardo, Latina, Collado Villalba, Villaverde o Moratalaz ) o son nuevos en periodo de consolidación (Leganés), los cercanos de Guadalajara (Azuqueca, Jadraque y Guadalajara), los redescubrimientos (Talavera) y alguna escapada veraniega ( El Burgo de Osma).


Por debajo del medio maratón, mis apariciones han sido muy contadas. En Madrid los diez miles se han convertido salvo excepciones en carreras masificadas, dominadas por las grandes marcas y con un coste de inscripción desde mi punto de vista no acorde con lo que ofrecen. Aún así he descubierto algunas carreras que merecen la pena como el Trofeo Edward, la Carrera Popular de La Elipa o la Pedestre de Tres Cantos, y he vuelto a disfrutar de la Vuelta al Monte de Valdilecha y, sobre todo, del Trofeo de San Lorenzo.


L'Hemisferic (Valencia)

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III. El 2011 que viene

Para el año que viene el objetivo es el mismo que en los últimos ejercicios: simplemente seguir corriendo. Firmo poder repetir el número de carreras y kilómetros realizados en 2010, segundo mejor año en cifras de mi historial después del 2009.

Hay algunas pruebas que este año no he podido correr pero que las tengo guardadas para intentarlo en los próximos doce meses. Fundamentalmente espero seguir aumentando la cifra de medios maratones y, si se diera rematadamente bien, poder alcanzar la centena de participaciones en esta distancia. También me gustaría poder completar al menos tres maratones. Esto son todo intenciones, no objetivos, por lo que si no se cumpliesen no pasará absolutamente nada.

También espero que sean trescientos sesenta y cinco días en los que potenciar los dos proyectos que a los que entréis por aquí de vez en cuando ya os sonaran. Son “Un país en mi mochila” y “Un euro cada cinco kilómetros”. En mi pequeño homenaje al desaparecido Labordeta, de las veintitrés carreras en las que he participado este año, diez han sido fuera de los madriles. La intención es que este porcentaje se mantenga o incluso aumente, más ahora que el pequeño Arganzboy va creciendo y es más fácil viajar con él. Me gustaría decir dentro de doce meses que he podido correr en varias de las provincias españolas de las muchas que todavía me faltan.

El éxito de “Un euro cada cinco kilómetros” será directamente proporcional a como resulte ser el año en lo personal. Cuanto más pueda correr mayor será la cantidad aportada a fines solidarios. Con que sirva para ayudar mínimamente a alguien, el objetivo se habrá cumplido.

Intentaré también seguir con el blog, estrujándome el coco para dar enfoques un tanto originales a las crónicas, buscando nuevas ideas que lo hagan más atractivo, creando otros proyectos o secciones, aprendiendo y enriqueciéndolo con vuestros comentarios.

Para acabar, decir que tengo la sensación que el año que esta a punto de nacer va a ser muy duro. No sé si en lo del correr pero si en muchas otras facetas de la vida. Posiblemente esta visión derive de mi naturaleza pesimista (u optimista bien informado), pero en cualquier caso habrá que apretarse los machos y mirar al frente. Ojala me equivoque. De cualquier forma el 2010 no ha podido con nosotros y el 2011 tampoco lo hará.

Mucho ánimo. Que tengáis un feliz y próspero año.

La ría (Bilbao)

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1 comentario:

josemayo2 dijo...

Iván, pedazo de año, ya me conformaba yo con una décima parte. Suerte para tu año atlético 2011!!

PD: No se si irás a Getafe, porque has quitado el apartado de próximas carreras. Yo me voy a acercar aunque entrenando 15km semanales (1 día o máximo 2) mi objetivo será bajar las 2 horas o 1.55 no me veo para más.