miércoles, 26 de mayo de 2010

La muy erótica Media Maratón de Jadraque

1. Jadraque y el erotismo

¿Por qué el título de la crónica? ¿Qué tuvo de erótica la XIV Media Maratón Comarca de Jadraque? En principio nada, salvo que era mi participación número 69 en la distancia.

Antes del parón, allá por el mes de marzo, este “honor” debería haberle correspondido a la Media Maratón de León. Ya tenía la crónica prácticamente hecha: que si el Barrio Húmedo, que si la morcilla leonesa… Burdo pero resultón. Sin embargo el dolor de pie provocó que finalmente no pudiera acudir a la cuna de los Café Quijano. Pensé entonces que con un poco de descanso podía llegar a tiempo de participar en la Media de la Ciudad Universitaria. Aquí la vena erótica de la crónica habría que desarrollarla a partir de un título impactante extraído de los tan en boga anuncios de contactos: “Universitaria cachonda”. Finalmente tampoco pudo ser porque el pinrel izquierdo seguía tocando las narices. Total que dos meses y medio después de lo previsto, mi media maratón sexagesimonovena ha sido la de Jadraque. Y aquí me teneis, repasando mentalmente mi experiencia sin ser capaz de hallar ningún nexo de unión entre lo sensual y la carrera alcarreña.

Porque no pueden considerarse eróticas las sinuosas curvas de la CM-101 ni esos montículos turgentes, duros, firmes y redondeados que sudoroso y jadeante recorrí con la lengua fuera, de abajo a arriba al principio y de arriba a abajo después. Tampoco inspiraban a la lujuria los cuerpos ligeros de ropa de todos los que allí nos dimos cita, onanistas de fondo que encontramos el placer en el disfrute individual y solitario. Nosotros, auténticos hedonistas y perfeccionistas del gozo, que en una gran mayoría aplicamos con maestría el tantra (o neotantra) y renunciamos a los placeres menores que otorgaban las distancias de los cinco o diez kilómetros con el fin de corrernos los veintiuno y pico.

No apelaban al erotismo aquellos grandes aspersores que en las cercanías de Membrillera regaron con lluvia plateada nuestros semidesnudos torsos, revitalizándonos, ayudándonos a erguirnos, a penetrar erectos en el término municipal. Ni siquiera resultó lascivo el climax alcanzado tras cruzar la línea de meta al poder disfrutar de una imponente rubia fresca (o más de una, dependiendo de la capacidad de cada participante), sobre la hierba del parque jadraqueño.

En resumen que lo mire por donde lo mire no soy capaz de encontrar una relación por remota que sea entre el erotismo y el Medio Maratón de Jadraque ¡Hay que joderse!


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2. Sin cambios

Centrando el tema en lo que fue la carrera, el más rápido resumen y la mejor noticia es que todo sigue como en ediciones anteriores. Una participación que a ojímetro calculo que no llegaría a los doscientos corredores para el conjunto de las tres distancias (5, 10 y 21,097 kilómetros). Una organización artesanal y con sobrada experiencia en estas lides a cargo de la Asociación Cultural Deportiva Reconquista con la dirección técnica del Club Maratón Guadalajara. Unos jadraqueños y unos membrilleros animosos y colaboradores. Un paisaje castellano-manchego en el que este año el verde era más abundante y más vivo, en contraste con el negro del asfalto y el marrón de los campos en barbecho. Un perfil exigente, variado y divertido. En resumen, una carrera que me tiene atrapado aun sin saber muy bien por qué ¿o si?

No quiero cerrar la crónica sin acordarme de la "speaker" de la organización que desde un par de minutos o tres antes de la salida intentó explicar por megafonía con “fáciles directrices” como había que hacer para optar por las carreras de 5 y 10 kilómetros. Que no se me enfade si por un casual lee estas líneas, pero me hizo esbozar una sonrisa. No sé si fue la misma que el año pasado comentaba lo sudorosos que llegaban algunos corredores, pero cuanto menos fue igual de brillante. ¡Chapeau!

De mi pie no hablo para no aburrir más al personal.

Hasta la próxima edición Jadraque


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En anteriores capítulos:

XIII Medio Maratón Comarca de Jadraque (2009)
XII Medio Maratón Comarca de Jadraque (2008)

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miércoles, 19 de mayo de 2010

"Cigarritos de la risa" en Barrio Sesamoideo


Ayer hubo fiesta en casa de los vecinos. Además de la música y el ruido de voces, por la ventana entreabierta que da al patio penetraba un humo blanco, denso, que podía masticarse. Al respirarlo me entró un gran relajamiento, una agradable sensación de bienestar y mi pensamiento empezó a divagar.

Me ví corriendo por una carretera solitaria portando un dorsal en el pecho. A mi derecha, a lo lejos y en la cima de una montaña, había un castillo. De repente comencé a oír el ruido de unos cascos de caballo a mi espalda. Cada vez sonaban más cerca. Al girarme, un guerrero vestido con una armadura sin mangas en cuyo antebrazo estaba tatuado el nombre de Jimena en letra Verdana tamaño 69, me saludó guiñando el ojo y azuzó a su montura dirección a la fortaleza.

Yo seguía corriendo. Mis pies parecían no tocar el asfalto y no había ni rastro de fatiga ni de dolor en mi pie. Cada vez mi ritmo era más vivo. En la lejanía parecía distinguir una pancarta de cuadros blancos y negros (como un tablero de ajedrez) en la que podía leerse FINISH. Aumenté la amplitud y frecuencia de mi zancada y en unas décimas de segundo cruzaba brazos en alto la línea de meta ubicada justo debajo de la pancarta blanquinegra. Cientos de cabritos asados aplaudían con sus patitas chamuscadas y emitían balidos entusiasmados.

Esta mañana, con ligero dolor de cabeza pero ya repuesto de mi enajenación transitoria de anoche (no así de la enajenación permanente que me acompaña siempre), he hecho caso omiso a mi escaso sentido común y a mi dolor de pie y con apenas diez días de entrenamiento después de casi tres meses de parón, me he inscrito en el Medio Maratón de Jadraque del próximo domingo. La culpa no fue del cha-cha-cha sino de los "cigarritos de la risa" de los vecinos.

¡Alea Jacta Est! (o como se diga)

domingo, 16 de mayo de 2010

The Insole Maker (El Hacedor de Plantillas)


Este pasado miércoles conocí a un nuevo personaje del culebrón Barrio Sesamoideo que espero me facilite el pasaporte para poder viajar a otros barrios más deseados y añorados. Como dije en mi anterior intervención, tengo mis esperanzas puestas en él ya que ni las sesiones fisioterapia ni el reposo continuado han dado el resultado esperado. Seguramente muchos de vosotros lo conozcáis e incluso para algunos sea como un Angel de la Guarda . Se trata del conocido como The Insole Maker* (El Hacedor de Plantillas) o Podólogo Deportivo.

Después de una larga espera (tuve que pedir cita con más de un mes de antelación), por fin me encontré cara a cara (¿o debería decir cara a pie?) con él. Con un rostro de facciones redondeadas, frente y coronilla despejadas a causa de una incipiente calvicie y sin afeitar, The Insole Maker me recibió con un fuerte apretón de manos y una sonrisa. Mientras comenzaba rápidamente a escrutrar mis desnudos pinreles me preguntó que me pasaba. Tras mi contestación, fue directamente a pulsar el punto donde se localiza mi dolor y emitió su diagnóstico: sesamoiditis. Sin embargo, mi dolencia no pareció importarle mucho. El seguía examinando cuidadosamente mis pies como si buscará algo. Me preguntó que lesiones había sufrido a lo largo de mi vida. Mientras yo buscaba en mi memoria y respondía, él continuaba con su meticulosa observación, mirando aquí y allá, moviéndome las extremidades. De sus gestos deduje que tras esta primera exploración, debía parecerle corta la lista histórica de las dolencias que he padecido en relación con el aspecto que presentaban mis peanas.

Luego me hizo subir a una plataforma elevada donde con una cámara grabó mi forma de andar y correr. También midió y registró la presión que cada parte de mis pies ejercía sobre la superficie gracias a unos sensores ubicados en el suelo de esta especie de pasarela (luego he sabido que su nombre técnico es banco ortométrico). Tras unos cuantos paseos "pallá paca" en plan top model, The Insole Maker ya con todo la información a su disposición estuvo unos minutos repasando minuciosamente la grabación, midiendo el ángulo de inclinación de mis piernas respecto a la horizontal de la superficie y examinando las manchas de colores más o menos oscuros en función de la presión que mis pies habían ejercido en cada paso. Recogió todos los datos que necesitaba en un informe en su ordenador y pasó a preguntarme por mi calzdo de entrenamiento.

- “¿Qué zapatillas usas normalmente?” Me dijo mientras cogía en la mano las deportivas con las que había acudido a la consulta.
- “Esas son unas Pegasus pero ya no corro con ellas. Los últimos pares que he utilizado han sido o bien Pegasus o bien Cumulus. Ahora estoy usando estas” contesté mientras sacaba de mi mochila y le entregaba las Nike Equalon2 con las que mal corro en la actualidad.

Tras darlas unas vueltas para verlas por todos sus lados, las depositó encima de uno de los muebles y señalo la parte ligeramente más desgastada.

- “A tenor de lo que he visto y de la forma de desgastar la suela de las zapatillas, tu pisada es ligeramente pronadora. ¿Cuánto pesas? ¿ochenta y cinco?”
- “Ochenta y tres”
- “Con ese peso las Cumulus te van mejor que la Pegasus pero aun así también se te quedan un poco cortas. Estas que estás usando ahora te van mejor. No obstante yo te recomendaría unas Nimbus".

El último paso fue hacerme un molde en escayola de mis "pieses" para poder confeccionar unas plantillas que corrijan mi forma de pisar. Para ello coloqué el final de mis extremidades sobre la materia moldeable que descansaba a su vez en una especie de cámara de aire, mientras El Hacedor de Plantillas movía con maestría mi pierna para que el molde saliera lo mejor posible.

Y poco más. En total fueron unos cuarenta minutos de consulta amenizados con conversaciones acerca del correr y de personas relacionadas con este mundillo que resultaron en algunos casos ser conocidos comunes. Ya a punto de despedirse me advirtió de que si transcurrieran tres o cuatro semanas usando las plantillas y no notara mejoría, debería regresar para realizar algún pequeño retoque. Una sonrisa y un nuevo fuerte apretón de manos pusieron fin a mi encuentro con The Insole Maker.

La impresión que saqué es que El Hacedor de Plantillas sabe muy bien lo que se hace, que se trata de un profesional con una gran experiencia que ha examinado y tratado innumerables extremidades inferiores. Sólo queda ya lo más importante: que las “milagrosas” (las plantillas) que estarán confeccionadas y listas para serme entregadas en los primeros días de junio, den el resultado esperado y pongan fin a esta engorrosa lesión.

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Por lo demás, dos semanas después de mi última intervención en este rincón continúo sin grandes novedades mi estancia en Barrio Sesamoideo. No voy a negar que la cosa parece haber mejorado un poco, más en lo anímico que en lo físico todo hay que decirlo. Sigo saliendo a correr a escondidas preparando la que espero sea la huída definitiva de este barrio. En estos quince días he corrido cinco veces y las últimas tres (esta semana) he conseguido completar una hora. La mejor noticia es que si bien el dolor no disminuye también es cierto que de momento no aumenta tanto como volver a dejarlo. Creo que parte de la culpa hay que echársela a la que he denominado “Ñapa Garabitas” (**), una solución de bricoatletismo que a grandes rasgos consiste en poner una mayor protección en la zona dolorida. A ver si dedico una entrada a este invento explicando como construirlo.

Visto lo visto estoy sopesando si inscribirme a la Media Maratón de Jadraque a celebrar en apenas ocho días. No creo que sea lo mejor pero tengo unas ganas locas de volver a la competición. Si la cosa fuera mal, lo peor que puede pasarme es tener que parar durante unos días, pero a la vuelta de ese hipotético nuevo parón tendría ya las plantillas. Os contaré lo que decida.

Saludos

(*) Lo de “The Insole Maker” o Hacedor de Plantillas es una licencia que me he permitido. Evidentemente la labor de un podólogo deportivo no se limita a confeccionar plantillas.

(**) El nombre viene porque la recomendación e idea me la dio Garabitas, un ilustre forero de la página http://www.elatleta.com/

(***) La imagen que ilustra esta entrada no es de mis pies sino que está sacada de "internes".


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sábado, 1 de mayo de 2010

La vida transcurre en Barrio Sesamoideo

La vida transcurre un pelín triste en Barrio Sesamoideo. Desde que me mudé aquí hace ya casi dos meses, echo mucho de menos lo de correr. Porque habéis de saber que en este distrito está prohibido terminantemente. Esta semana no he podido resistir más y, a riesgo de prolongar mi estancia en esta ingrata residencia, he salido a trotar a escondidas dos días. Un día fueron treinta y cinco minutos y otra casi cuarenta. El tiempo y el (penoso) ritmo fueron lo de menos. Lo de más fue volver a revivir esas sensaciones que tanto me gustan y que tanto extraño.

Así las cosas, he tenido que adaptarme a las nuevas circunstancias. Lo primero ha sido buscar un par de gimnasios municipales en los que machacar las elípticas. ¡Es lo más parecido que he encontrado a correr! Tres o cuatro días en semana, y durante una hora cada vez que voy, zurro de forma inmisericorde a estas infernales maquinitas. Es una especie de desahogo personal, de venganza no sé por qué, que espero me permita mantener un buen tono físico en el tren inferior.

Además, aprovechando la llegada de días más templados y con más horas de luz me he agenciado una mountain bike en el Decathlon. De momento sólo hago una o dos salidas semanales de entorno a dos horas, pero por algo se empieza. Muchas veces me había planteado esto de la bici, pero por unas cosas u otras siempre acababa desestimando la idea. Esta vez he dado el paso. Ahora a ver si consigo engancharme. ¿Será esta la primera piedra para cumplir aquel viejo objetivo de participar en un triatlón? En este sentido, sigo manteniendo la costumbre de asistir a nadar uno de cada siete días. Veremos.

Por otro lado y para no ponerme como la “tia Gorromba”, me estoy controlando con los dulces y estoy comiendo con mesura. Parece que lo estoy consiguiendo, pues no sólo no he engordado sino que he bajado un par de kilitos con respecto al peso que tenía allá por principios de marzo. Muchas verduras, menos bollos, cenas frugales y no mezclar según que alimentos en las comidas, están obrando el milagro.

Todo esto a la espera de que el podólogo deportivo me vea en poco más de diez días. Tengo cita para que me hagan un estudio y, con total seguridad, me confeccionen unas plantillas. En cierto modo me da miedo porque he puesto casi toda mi esperanza en que este profesional me ayude a abandonar Barrio Sesamoideo. Y es que el reposo continuado no ha supuesto una mejora apreciable de la lesión. Total que si las plantillas no dieran resultado no se me ocurre otra opción que me permita correr en un futuro próximo.

Y nada más. Con la esperanza de poder volver pronto a compartir carreras con vosotros me despido.

Saludos
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domingo, 25 de abril de 2010

Fotos MAPOMA 2010

A falta de pan, buenas son tortas. O lo que es lo mismo, ya que no puedo correrlo lo fotografío. A continuación os dejo el enlace a las fotos que he hecho del MAPOMA 2010.

Las imagenes están tomadas en tres lugares diferentes: frente al Palacio Real, a la salida de la Casa de Campo y junto a la Puerta de Alcalá. ¡Espero que os gusten!

Saludos

jueves, 1 de abril de 2010

Barrio Sesamoideo

Paso por aquí para dejar constancia de que sigo vivo y de que el blog no está abandonado, a ver si va a venir el Ayuntamiento y lo retira por falta de uso. Las razones principales por las que hace tanto que no escribo son principalmente que no me apetece y, lo más importante, que no tengo nada digno de contar.

Antes de la última carrera por tierras villalbinas, el médico había confirmado mi pronóstico y diagnosticado el dolor en el pie como una sesamoiditis. Esto, en contra de que lo pueda parecer, no es que se me haya inflamado el Epi o que tenga afectada la Gallina Caponata (es fácil y malo pero no estoy para más). No. Al parecer los sesamoideos son unos pequeños huesos de los que yo no había oído hablar en mi vida y que están situados justo debajo de la cabeza del primer metatarsiano o, lo que viene a ser lo mismo, donde nace el dedo gordo. La zona afectada es la envoltura que recubre el tendón flexor de ese dedo, ubicado en medio de los sesamoideos. El dolor es agudo y se incrementa cuando se ejerce presión sobre la zona (caminando, corriendo, tocando…).

El galeno me recomendó dejar de realizar toda aquella actividad que me provocara dolor y me recetó diez sesiones de rehabilitación (corrientes, ultrasonidos, masaje… “you know”). Esto se tradujo en dos semanas sin correr yendo todas las tardes a la clínica para cumplir la rehabilitación ,y otra semana más de reposo porque el dolor no disminuía. Como me suele pasar en estos casos, el desanimo me ganó la partida y no sólo dejé de correr sino que abandoné toda actividad física.

El fin de semana pasado decidí dejar de comparecerme de mi mismo y apurar las opciones de estar en la línea de salida del próximo Mapoma. Total, que aprovechando un ligera mejoría de la lesión (o al menos una disminución del dolor) comencé a hacer bicicleta elíptica en el gimnasio y volví a correr. Una semana después el dolor ha vuelto aumentar. Los días que hago elíptica (60 minutillos) apenas me resiento, pero cuando toca correr ¡Ay cuando toca correr! La cosa no pinta nada bien.

Resumiendo, que con este panorama entenderéis que no me quedan muchas ganas de pasarme por el blog y que el tiempo entre una entrada y otra se dilate más de lo que me gustaría. A ver si pasan estas fiestas y comienzo la rueda de especialistas. Os ire contando.

Saludos

viernes, 12 de marzo de 2010

El ingrediente secreto de la Tragamillas


1. ANALISIS SESUDO, EXTENSO Y POSIBLEMENTE INFUMABLE ACERCA DEL POR QUÉ DEL EXITO DE LA TRAGAMILLAS

Con sólo cuatro ediciones celebradas, el Medio Maratón de Collado Villalba, alias la "Tragamillas”, se ha convertido a tenor de los halagos vertidos por los participantes en los distintos foros de atletismo, en la carrera más querida sobre la distancia de todas las que se disputan en la Comunidad de Madrid y alrededores. Pero ¿dónde está la clave del éxito?

Hagamos un análisis rápido. La “Tragamillas” no es una competición para intentar asaltar la marca personal de cada cual; para eso ya está la Media de Getafe. Tampoco es la que mayor participación tiene; si es eso lo que se busca ¿qué mejor que inscribirse en la Media de Madrid? La razón podría estar entonces en qué tiene algún tramo en el que el paisaje urbanita deja paso a la naturaleza, pero ¿es que las de Fuencarral, Latina o El Escorial no comparten también esta característica? Que está bien organizada ¿acaso no hay otras muchas que también lo están? La distancia es posible que esté bien medida, pero no está homologada. Tampoco se puede esgrimir que los participantes nos identifiquemos o tengamos un lazo de unión fuerte con la localidad donde se celebra, pues aunque seguro que hay corredores de la zona, la mayoría ni vivimos allí ni visitamos Collado Villalba asiduamente. Además, el recorrido no presenta ningún atractivo monumental ni histórico. ¿Entonces?

Desde mi punto de vista la clave está en que el C.D. Castillo de Villalba, organizador de la prueba, ha conseguido extraer lo mejor de cada carrera y lo ha condensado en una sola prueba. Pero, aun siendo esto meritorio, la organización no se ha conformado y ha ido un paso más allá: ha aportado un valor añadido, tangible en algunos casos e intangible en otros, que diferencia a la Media Maratón de Collado Villalba y la hace sobresalir por encima del resto de las carreras del calendario atlético. Es este el verdadero ingrediente secreto de la “Tragamillas”.

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Fijémonos en los aspectos organizativos. Formalmente la prueba recoge todo aquello que los populares suelen demandar en una carrera: facilidad en la inscripción a través de internet, buen acceso y zona de aparcamiento en la salida, rápida recogida del chip y el dorsal, recorrido cerrado al tráfico rodado, buenos y bien atendidos avituallamientos, guías para los distintos ritmos, esforzados y amables voluntarios, final en la pista de atletismo del polideportivo municipal surtida bolsa del corredor entregada sin esperas, servicio de ropero y duchas, tiempo bruto y neto… ¡La releche oiga!

Pero no queda ahí la cosa. Los del C.D. Castillo de Villalba son cocineros antes que frailes, o corredores antes que organizadores. Seguramente por eso saben que pueden prescindir de homologar la distancia y de dar premios económicos a los primeros clasificados (salvo “batidura” de record), circunstancias ambas que supongo que encarecen poner en pie un evento de estas características y que ni atraen ni son valoradas por el grueso de los participantes. En cambio ofrecen detalles, simples si queréis, pero que se agradecen y que te hacen sentir bien atendido. Valga como ejemplo el recibir un SMS dos días antes indicándote tu número de dorsal y otro unos minutos después de finalizar la prueba informándote de tu puesto y marca.

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Vayamos ahora al recorrido. El perfil de la prueba dudo que tenga algún tramo llano que mida más de cien metros. Es un auténtico "rompepiernas" con subidas y bajadas normalmente de considerable pendiente. Si no recuerdo mal de mi anterior participación en 2008, ha existido alguna pequeña variación pero fundamentalmente el circuito se mantiene. El principal cambio respecto a aquella edición es que se realiza en sentido contrario, una muy buena idea si consideramos que así se transita por la zona comercial, abierta por ser primer domingo de mes, antes de que comience la actividad. En lo referido al atractivo turístico, salvo el corto tramo por el antiguo Collado Villalba, el resto de las calles no tienen ningún incentivo arquitectónico ni monumental. Lo bonito de la carrera se circunscribe (que no es poco) a los pasos por los reductos de naturaleza que sobreviven incrustados en el casco urbano y a la imagen visible desde muchos de los puntos del recorrido de las cumbres cercanas cubiertas de nieve.

Pues bien, con estos mimbres los del C.D. Castillo de Villalba han hecho el mejor cesto posible. Han conseguido un producto único que podría definirse como “medio ginkanatón”, cuyos componentes principales son un perfil exigente, un recorrido divertido que combina asfalto y tierra y unos enclaves que dan carácter a la carrera: la Dehesa, el “Túnel de la Risa (o del Descojone)” y, sobre todo, el Soto. Si a esto unimos la vena masoquista de todo corredor que se precie y lo dados que somos a la épica (más este año con el terreno encharcado y lleno de barro), obtenemos la mezcla perfecta.

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Además de los aspectos organizativos y el recorrido, hay un tercer punto a tratar: la animación. El día amaneció frio y amenazando lluvia, condiciones que no son las más atractivas para echarse a la calles a alentar a una panda de “colgaos” corriendo en “mangas de calzoncillos”, sofocados y sudorosos. A pesar de ello no faltó gente apostada en las aceras batiendo sus palmas al paso de los corredores. A destacar las divertidas charangas y “grupúsculos” musicales (al menos recuerdo cuatro) ubicados en distintos puntos del circuito, así como los que, alargando el carnaval, decidieron salir con unos cuantos amigos a dar ánimos disfrazados de vacas unos y pollos otros. Gracias a todos ellos porque pusieron una muy agradable nota de color.

Desconozco si la organización tuvo algo que ver (supongo que sí) en la ambientación con grupos musicales. Lo que si tengo claro es que fomentaron la participación del público con la convocatoria de un concurso de fotografía en torno a la “Tragamillas”. Durante la carrera pudo observarse a multitud de espectadores cámara (o móvil) en ristre intentando obtener las mejores instantáneas.

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Pero la labor de los miembros del C.D. Castillo de Villalba no es sólo visible el día en que se celebra la carrera. Desde unos meses antes muchos de ellos participan en foros de atletismo, dando toda la información necesaria y respondiendo todas las dudas o preguntas que los posibles participantes puedan tener. También organizan entrenamientos los fines de semana previos a la carrera que ayudan a prepararse físicamente y a conocer el terreno por el que disputará la prueba. Después del domingo han potenciado su página web ofreciendo servicios complementarios como fotos de la carrera, clasificaciones por numerosas categorías, enlaces a crónicas de blogs y periódicos donde se habla de la IV Media Maratón de Collado Villalba y la posibilidad de participar en el anteriormente mencionado concurso de fotografía.

En resumen, los organizadores han conseguido una carrera redonda, difícilmente mejorable, a la que cuidan y miman y que tiene el apoyo, la admiración y el agradecimiento de los que hemos participado. ¡Muchas gracias y mucho ánimo para que sigáis así durante muchos años!

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2. LA CARRERA EN SI A NIVEL GENERAL Y YO EN MI A NIVEL PARTICULAR

En lo macro, la Tragamillas 2010 sirvió de homenaje a la atleta local Josefa Cruz y fue completada por 1.323 atletas lo que supuso un record de llegados a meta. También supuso plusmarca de la prueba el tiempo conseguido por Youness Aithadi que paró el crono en 1h 08min 44seg (los seis siguientes clasificados también acabaron en marcas mejores al record vigente hasta el domingo). En féminas repitió triunfo Beatriz Fernández.

En lo micro, mi participación puede calificarse como tirando a patética. Tenía una espina clavada con este medio maratón desde que corrí su segunda edición, espina que pensaba poder sacarme este año. Sin embargo un par de días antes asumí que no iba a ser posible. Finalmente diagnosticado como sesamoiditis, el dolor de pie fue a más durante la semana y por prudencia solo entrené un día. Esto no era sin embargo óbice para poder hacer una carrera decente, pues los últimos dos medios maratones ya los había completado con molestias pero en tiempos muy satisfactorios para las marcas en las que me suelo mover.

El problema vino por un pequeño resfriado que además de dejarme esa sensación típica de cansancio, me afectó al pecho dificultando mi respiración. Lo más lógico e inteligente en estas circunstancias hubiera sido quedarse en casita. Lástima (o no) que cuando de correr se trata, lógica e inteligencia no son términos que rijan mi comportamiento. Total que me planté en la línea de salida consciente de mis limitaciones y sabiendo que tocaba sufrir. Y vaya si sufrí.

Salí despacio con la esperanza de encontrar un ritmo cómodo pero se ve que no busqué bien. Los kilómetros se me hacían largos, no porque estuvieran mal medidos sino porque estaban mal corridos. Llegado a “El Soto” ya iba entregado, con la idea hecha de que este año no me libraba de sentir el aliento del cochino jabalí en la nuca mientras me ponía mirando a Cuenca. Menos mal que finalmente la organización tuvo un “fallo” y no pudo hacerse con los servicios de un jabalí porculizador (*) debido a sus altos honorarios. ¡Y yo que había llevado la cámara para inmortalizar el momento y poder participar en el concurso!

Desde allí a la meta fue un continuo "de sufrir y de sufrir" para terminar en 1h 56min 21seg ¡Casi veinte minutos más que en la Media de Latina disputada una semana antes! Y no os quiero contar como tenía el cuerpo al día siguiente. La sensación era la de haber corrido un maratón completo en vez sólo su mitad. En fin, lo que suele suceder cuando uno hace el burrito.

En definitiva, que sigo teniendo una cuenta pendiente con la “Tragamillas”. Una excusa como otra cualquiera para volver a correrla.

Saludos.

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(*) El chascarrillo del jabalí hace referencia a un comentario que incluí en mi crónica del 2008. A raiz de aquello, los organizadores se comprometiéron a que en las siguientes ediciones hubiera allí un ejemplar de esta especie para darme "satisfaccion"... ¡Si es que están en todo!

En capítulos anteriores... II Medio Maratón Collado Villalba

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