martes, 27 de septiembre de 2011

XXVIII Medio Maratón de Babilafuente

Welcome to Babilafuente
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La misma mañana que el keniata Makau batía el record del mundo de maratón en Berlín, el menda lerenda se batía el cobre en el XXVIII Medio Maratón de Babilafuente. ¿Qué no es lo mismo? Ya sé que no, pero aquí cada uno bate lo que puede donde le viene en gana.

Releyendo la crónica que escribí el año pasado sobre esta misma carrera (aquí), veo que en esencia describe también lo acaecido en esta edición, así es que para no repetir todo el rollo voy a dar unas cuantas pinceladas y a puntualizar algún aspecto y listo Calisto. No obstante y si estáis interesados en esta prueba, os recomiendo que leáis previamente lo que plasmé hace ahora doce meses para que podáis poner las siguientes líneas en su contexto adecuado.

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1. Variación logística
 
La primera diferencia que para mí tuvo esta edición con respecto a la del año pasado fue la logística personal. Si en 2010 aproveché el pasar un fin de semana en Salamanca para participar en la carrera (¿o fue al revés?), el domingo me tocó levantarme a las 6:00 A.M. para recorrer la distancia que separa Madrid de la capital charra. El trayecto entre ambas ciudades se puede completar en aproximadamente un par de horas. Yo, como tío previsor que soy, salí a las 6:50 A.M. de casa. Teniendo en cuenta que el tren que trasladaba a los participantes y acompañantes de la estación de Salamanca a la babilafuentina partía a las 9:30 A.M., tenía a priori tiempo de sobra.

¡De sobra, eh! ¡Y una leche! Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, al igual que me sucedió un año atrás no tomé en su momento el desvío a la ciudad que vio nacer al marqués de Del Bosque y continúe camino de Valladolid. Me percaté de mi error una vez pasado Arévalo, por lo que tuve que corregir el desaguisado sobre la marcha tomando varias carreteras secundarias y chupándome unos cincuenta kilómetros más de propina. La consecuencia es que llegué a la estación de tren a las 9:26 A.M., con el tiempo justo de “tirar” el coche en el aparcamiento de las instalaciones ferroviarias, coger la mochila y salir corriendo hacia el andén.

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2. El chacachá del tren

Como en ediciones pretéritas, la organización puso al servicio de los corredores y de los acompañantes un tren gratuito que llevaba a todos desde la capital a Babilafuente y que devolvía únicamente a los segundos desde Babilafuente a la capital (se supone que los primeros irían corriendo).

Yo no sé si fue porque coincidió que me subí en un vagón más ocupado de los demás o fue porque había más gente que el año pasado (a meta llegamos 106 más, un incremento del 18%), el caso es que el convoy iba repleto. A tenor de los hechos y desde mi más absoluta ignorancia de si sería posible o no, se me ocurren dos formas de solventarlo: o añadir algún vagón más o que el tren en vez de un viaje, haga dos.

Si fuera posible elegir una de las propuestas, yo optaría por la segunda pues así se evitaría además el “efecto colateral” en forma de larga fila que se formó para recoger el dorsal al llegar todos los participantes al mismo tiempo.

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3. El calor

En mi crónica del año pasado decía respecto al trazado que “al transitar prácticamente en su totalidad fuera de núcleos urbanos, el corredor se encuentra en este medio maratón totalmente desprotegido ante el viento”. Añádase que la falta de protección no es solo con respecto al viento sino frente cualquier otro fenómeno meteorológico que pueda surgir.

En una mañana calurosa como la del pasado domingo (estábamos alrededor de los 27º C), el lorenzo pegó de lo lindo e hizo mella en los participantes sobre todo en la segunda mitad de la carrera. Quizás de cara a próximas ediciones y para paliar las consecuencias de que el día resulte ser más veraniego que otoñal, sería una buena medida adelantar el horario de salida en al menos unos sesenta minutos (a las 10:15 A.M. en vez de a las 11:15 A.M.).

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4. La última cuesta

En mi segunda participación en este medio maratón constaté que efectivamente no me había equivocado al afirmar un año atrás que hasta aproximadamente el kilómetro doce más uno (que diría Ángel Nieto), el perfil era totalmente llano y que a partir de entonces se entraba en continuo "subeybaja" que duraba hasta la meta.

A este respecto he de hacer dos puntualizaciones: i) El "subeybaja" es bastante más sube que baja. Los últimos ocho mil metros presentan una clara tendencia ascendente (ver perfil que ilustra el texto) y ii) Ojito a las últimas largas pendientes antes de llegar a la recta de meta. Son aproximadamente unos dos kilómetros y medio que si llegas un poquito justo y no has guardado fuerzas, se hacen duros e interminables. Más de uno iba anteayer echando el bofe en la dichosa cuesta que daba entrada al casco urbano salmantino.

He aquí el perfil bueno de la carrera
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 5. La perniciosa gratuidad

941 inscritos y 696 llegados a meta. ¿245 abandonos? No me cuadra. Vale, pongamos que unos cincuenta inscritos no pudieron tomar la salida por causas de fuerza mayor ¿195 abandonos? Sigue sin cuadrarme.

Me inclino a pensar que la gran diferencia entre el número de inscritos y el de finishers o “acabadores” tiene su razón de ser en que apuntarse era gratis. “Como no hay que pagar nada, me inscribo y luego ya veré si voy o no voy” debieron pensar unos cuantos. Es triste pero mucha gente no valora lo que se le ofrece si no le hacen que pagar por ello. Seguramente llegará un momento en el tengamos que abonar una cantidad mayor o menor por poder participar en este medio maratón. Que nos quede claro que lo habremos ganado a pulso con nuestro comportamiento.

Y menos mal que no se llegó al límite de plazas disponibles (1.000) porque sino los que se apuntaron para finalmente no tomar parte en la prueba hubieran provocado que gente que si quería participar se hubiera quedado sin poder hacerlo.

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6. Vuelta al asfalto

El tabardillo montañero que me ha dado en los últimos tiempos provocó que el babilafuentino fuera mi primer medio maratón sobre asfalto desde hace poco más de dos meses. Seguramente por esta razón tenía ganas de exigirme y poder calibrar cual era mi estado forma. Así lo hice.

Tardé unos tres o cuatro kilómetros en poner a funcionar el motor diesel y coger velocidad de crucero. Desde entonces mantuve un ritmo próximo a los 4:25 min/km o 4:20 min/km que me permitieron adelantar continuamente posiciones durante todo el recorrido. Los últimos dos mil metros se me atragantaron bastante más que en la edición de 2010 y al final me tocó sufrir más de lo esperado para bajar de los noventa y cinco minutos. Crucé la meta bastante justito en 1:34:45, casi cuatro minutos y medio más rápido que en mi debut en la edición anterior, y ocupé el puesto 189 de los 696 llegados a meta.

En resumidas cuentas, que sigo en un nivel de forma similar al de los últimos meses y creo que mejor al que tenía el año pasado por estas fechas.

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7. Agradecimientos varios

Gracias a la organización y a los voluntarios por hacernos disfrutar de una nueva edición de esta carrera. En líneas generales, y aunque todo es susceptible de alguna mejora, la cosa funcionó correctamente: transporte, entrega de dorsales, cronometraje, ropero, avituallamientos,… Y todo ello por la patilla ¡Que no se nos olvide! Gracias de nuevo y ánimo para próximas ediciones.

También tengo que agradecer a Alberto (Club Ecosport de Ávila) que al reconocerme camino de la recogida de los dorsales se acercara a presentarse y saludarme. Estuvimos un buen rato de charla mientras esperábamos a que llegara la hora de salida. Un placer conocerte y nos vemos en otra ¿en un maratón quizás? Anímate y da el salto.

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8. Lo próximo

Siguiendo con la vena montañera, estoy ya inscrito para tomar parte en el Cross de la Pedriza a celebrar el próximo domingo. Según tengo entendido son casi veinte kilómetros tan exigentes como bellos. Voy con un poco de canguelo, pero espero superarlo y contároslo la próxima semana.

Ciao.


Bye Babilafuente!
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7 comentarios:

yonhey dijo...

Buena carrera, nunca la he corrido y soy uno de los que se apuntó y finalmente no pude asistir. He de decir que me pasa en varias carreras al año (en la mayoría de las que me pasa son de pago, y me pasa por apuntarme con mucha antelación). En este caso, tenía a mi padre ingresado en un hospital y no era cuestión de ir, me he quedado con las ganas.
Salu2

Arganzboy dijo...

Espero que tu padre esté mejor.

A todos nos pasa en más ocasiones de las que quisieramos que una vez inscritos no podemos finalmente asistir por causas de fuerza mayor. Sin embargo en esta carrera, la diferencia entre incritos y llegados a meta me hace pensar que faltaron bastantes más que aquellos que tenían una razón de peso.

Espero que el año que viene puedas desquitarte ;-) Saludos.

josemayo2 dijo...

Qué tal Iván, cuanto tiempo que no te escribía, aunque te sigo leyendo todas las semanas. Quería preguntarte de donde sacar estas carreras raras que vas, porque yo en carreraspopulares no las veo y era para que me recomendaras ´tu páginaweb... un abrazo

Arganzboy dijo...

Hola Jose ¿Que tal todo? Me ha hecho mucha gracia lo de las "carreras raras" ;-) Las saco de todos lados: de Tiramillas, de Mapagenda (de estas dos tienes el enlace directo en la "Miscelanea" del blog), de foros, de blogs de otros corredores, etc...Cuando veo alguna que me gusta me la suelo apuntar para el año siguiente. Espero haberte ayudado. Saludos

josemayo2 dijo...

Iván, muchas gracias y si que me has ayudado. Desde que te vi en la media de Leganés que era mi primera media en octubre pasado, solo he corrido 3 carreras más pero han sido 2 medias y el mapoma, porque he descubierto que necesito algo "raro" (ahora lo entrecomillo :)) y las tuyas cumplen requisito salvo horario temprano. un saludo,

josemayo2 dijo...

Si hubiera descubierto antes lo de mapagenda, me hubiera apuntado a la media de somosierra en lugar de la media de fuenlabrada q es la q haré :)

Arganzboy dijo...

A la de Fuenla este año la han cambiado el recorrido, aunque supongo que seguirá siendo bastante llana (para lo que se lleva en los madriles). La de Somosierra creo que tiene alguna cuestecilla ;-D. Saludos.