lunes, 7 de marzo de 2011

V Medio Maratón Collado Villalba (La Tragamillas 2011)


A la tercera fue la vencida y pude por fin “doblegar” a la Tragamillas. En mi primera participación, el desconocimiento de su perfil y de sus características me hizo darme de morros con la dura realidad y sufrir como un condenado. El año pasado, en mi segundo intento, el descalabro fue aún mayor: con un pie tocado y con dificultades respiratorias por un fuerte constipado, las pasé canutas para llegar a meta. Ayer, al tercer intento por fin conseguí domar a la fiera, hacer una buena carrera y disfrutar plenamente de ella. ¡Qué gustazo, tu!

Y es que el V Medio Maratón de Collado Villalba (alias la Tragamillas), siguió la senda de las ediciones que lo precedieron y mantuvo el listón en lo más alto. Estoy seguro de no equivocarme si afirmo que sigue siendo el medio maratón más completo de todos aquellos que se celebran en la comunidad madrileña. Y no solo lo digo yo. Se puede leer la misma opinión en las intervenciones que todos aquellos que han participado en él hacen en los foros de atletismo popular.

Por no aburrir al personal no voy a repetir lo que ya dije con motivo de mis anteriores experiencias en esta carrera (podéis leerlo aquí y aquí). A modo de resumen baste señalar que la prueba está perfectamente organizada por el C.D. El Castillo de Villalba (chips, avituallamientos, recorrido, parking…), que su divertida combinación de asfalto y tierra es única por estos lares y que el ambiente generado tanto por los espectadores y sus ánimos como por la simbiosis entre organizadores y corredores es genial.

Esta edición tuvo además como aliadas a las condiciones meteorológicas. La nevada caída en la noche del viernes al sábado unida a la soleada mañana dominical, dotaron a la carrera de dos características especiales. La primera el paisaje. Con el cielo azul completamente despejado y un día muy luminoso, las cercanas montañas blancas rebosantes de nieve se convirtieron en un escenario de cuento que podía contemplarse desde prácticamente cualquier punto del recorrido.

La segunda consecuencia fue conseguir ese puntito épico que apela con facilidad al instinto masoquista de todo corredor. El sábado amaneció con una fina capa de nieve en las zonas “naturales” por las que transcurría la carrera (el Coto y la Dehesa), manto que fue desapareciendo y transformándose en agua durante la jornada gracias al sol y a la buena temperatura reinantes. Con estos antecedentes, el domingo por la mañana los caminos de tierra estaban blanditos y presentaban no pocos charcos. Era fácil prever que con el paso de los corredores y las múltiples pisadas aquello acabaría convirtiéndose en un barrizal. Y así fue. Sin embargo se trató de un barro “amable”. El firme estaba en general en buen estado, pero en su superficie se formó una especie de “papilla marrón” que salpicaba en cada zancada que dabas y te ponía perdido de barro aunque sin peligro de resbalón o caída. Era un elemento ideal para creerte un sufrido corredor de los de “verdad”. ¡Estos chicos del C.D. El Castillo de Villalba están en todo!

En el recorrido de esta edición me pareció notar dos pequeñas variaciones ¿o fueron imaginaciones mías? Tuve la sensación de que el tránsito por el Coto fue más largo que otros años. Para mí es sin lugar a dudas el mejor tramo de la carrera. Esos estrechos caminos de tierra, con continuos y pronunciados desniveles, entre árboles, con sus pequeñas trampas de raíces y piedras, son una verdadera gozada. La otra modificación no me resultó tan placentera. Me refiero al pequeño “puerto de montaña” con el que nos vimos sorprendidos a la salida del túnel. ¡Redios, que pared! Fueron unos doscientos metros con una pendiente de “lalecheparriba”. Vamos, que si al túnel se le conoce como el de la Risa, a la cuesta que le sigue podría bautizársela perfectamente como la del Descojone.

En cuanto a mi, como he dicho al principio, acabé satisfecho. Por fin me salió una buena carrera en Collado Villalba. Arranqué con la idea de estar por debajo de los cien minutos y aunque al principio me costó un poco encontrar un ritmo cómodo, a partir del Coto y coincidiendo con los kilómetros más duros de la prueba fue cuando mejor me sentí. Al final entré en meta con un tiempo neto de 1:37:15, a 4:36 min/km. La buena noticia es que el dolor de pie que sufrí la semana previa al Medio Maratón de Latina mejoró durante los días anteriores a la Tragamillas, y aunque ayer se hizo notar en la segunda parte de la carrera y una vez finalizada, hoy me encuentro sin apenas molestias.

Cobrada la segunda pieza de la temporada de medias, ahora toca pensar en la tercera. Como dice la voz del metro: “Próxima parada Ciudad Universitaria. Correspondencia con León

Os iré contando. Ciao.

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3 comentarios:

Jaal, Corredor Incierto dijo...

Esta claro que La Tragamillas tiene efectos curativos para los pieses. Se lo recomendaré a los corredores que conozco. Enhorabuena "!!!

vsblanco dijo...

Te gustan las llanitas, ¿eh?

Arganzboy dijo...

Muy buenas:

Jaal, ¡para los "pieses" y para el alma! ;-) Recomiéndala, no te equivocarás.

Vsblanco, yo hace tiempo que hago a "carne y pescado". Me es indiferente que sean llanas, con cuestas, sobre tierra, sobre asfalto, con alta participación, con tres gatos, etc.. ¡Creo que soy "mediomaratónadicto"!

Saludos