domingo, 31 de enero de 2010

Paisajes de baldositas


Este fin de semana he vuelto a la piscina tras dos meses de ausencia. ¡Mira que me cuesta esto de nadar! Pero no queda otra. Los dolores de lumbares vuelven a fastidiarme y pelearme con el agua de la pileta parece ser el mejor alivio.

En mi reencuentro de ayer nadé unos cincuenta minutos, siempre con el pull sujeto entre los muslos. Este tiempo es prácticamente el único en la semana que dedico a mi “vida interior”, a reflexionar, a encontrarme conmigo mismo. Más que nada porque no me queda otra opción. Entre los tapones de los odios y llevar la cabeza parcialmente bajo el agua, los escasos sonidos que me llegan lo hacen muy amortiguados. Todo es monotonía. Las hileras flotantes de discos de colores que delimitan las calles siempre a mi derecha. Cada tres brazadas girar la cabeza para tomar aire; expulsarlo después por la nariz dentro del agua, generando un pequeño caudal de burbujas que enseguida quedan atrás. Dar la vuelta para comenzar un nuevo largo una vez llegado a la pared que delimita el final de la pileta. Y sobre todo, lo más aburrido, contemplar ese invariable paisaje de puñeteras baldositas azules (y alguna blancas) que se extiende sin fin hasta donde la vista alcanza.

Por qué ¿A quién coño se le ocurrió alicatar las piscinas con la puñeteras baldositas? ¿No sería más cómodo poner azulejos más grandes? Parece que estoy viendo al ínclito creador de esta tradición convenciendo a su cliente “Mire usté, le voy a hacer un trabajito fino, fino. En vez de hacerle un simple enfoscao, que es resultón pero feo, o poner baldosas grandes, más elegante pero muy visto, le voy a alicatar la piscina con miles de cuadraditos en tonos azules. Le va a salir pelín más caro pero le va a merecer la pena. Porque usté no es de los que prefiere ahorrarse unas perras por no tener una piscina como Dios manda ¿O me equivoco?”

En fin, que cuando estoy hablando con alguien y me dice la típica soplagaitez “Yo no podría ir a correr, ¡debe ser aburridísimo!”. Siempre le hago la misma pregunta “¿Tu no nadas verdad?”

Saludos
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jueves, 28 de enero de 2010

¿La media de Getafe? Bien, como siempre...

(…..) Aunque seguramente los lectores de este blog ya lo sepan, el Medio Maratón de Getafe consiste en dar dos vueltas a un circuito muy llano, sin apenas desniveles, que hace de esta carrera los 21.097 metros más rápidos de nuestra comunidad. La prueba estuvo, como ya es tradición, muy bien organizada por el Club de Atletismo Artyneon. A pesar del gran número de corredores la entrega de chips y dorsales se hizo sin esperas, en un lugar amplio y con un gran número de voluntarios. Hubo alfombras lectoras de chips en la salida, en la mitad de la carrera y en la línea de meta. El recorrido estuvo totalmente cerrado al tráfico rodado, con un gran despliegue policial y de gente de la organización.(…)

(…) El único “pero” que percibo en este medio maratón es la elevada participación, aunque debo reconocer que posiblemente se deba a mi rareza, acrecentada con la edad, de huir de las grandes aglomeraciones. En cualquier caso, durante la primera vuelta no conseguí correr a mi ritmo hasta entrar en la parte peatonal de la C/ Madrid. En este sentido creo que sería buena idea (si es posible) prohibir el aparcamiento en el Paseo de la Estación. (…)

(…) Dicho todo lo anterior, a mi esta carrera me resulta un tanto aburrida. Si, ya sé, otra rareza personal. Seguramente esta afirmación resulte una gilipollez a aquellos que participan en ella para conseguir buenas marcas, pero en mi correr actual lo de los buenos tiempos no tiene ninguna importancia, por lo que debo buscar otros alicientes.(…)


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Lo escrito hasta aquí no es más que una repetición parcial de la crónica del año pasado, pero refleja fielmente lo que viví en la XI Medio Maratón Ciudad de Getafe. Y es que no hay nada nuevo que contar. Podría decirlo con otras palabras, adornarlo de forma diferente, enrollarme, etc… pero no aportaría nada nuevo. Esta carrera alcanzó un muy buen nivel organizativo y de participación hace ya varios años y ahí se mantiene que, dicho sea de paso, no debe ser nada fácil.

La principal diferencia con la edición del año pasado, fue la meteorología. El domingo el tiempo fue muy bueno para la práctica del atletismo. No llovió, no sopló el viento y si bien la temperatura era fresquita (alrededor de 9º C), no llegaba al frío de otras ocasiones. Nada que ver con la ciclogénesis explosiva del 2009.

En cualquier caso y por buscar algo original de lo que no haya hablado en crónicas de ediciones anteriores de esta carrera, me gustaría tratar un par de temas. El primero hace referencia a la desordenada y masiva presencia de corredores en la salida. Ya somos muchos, demasiados, los que nos damos cita en esta carrera y también son muchos, demasiados, los que buscan obtener una buena marca. El resultado es una aglomeración de corredores, todos intentando hacerse con una posición delantera que les permita partir lo más rápido y cómodo posible. Sirva como ejemplo que mi idea era la de completar la carrera en un tiempo aproximado de 1h 40 min, razón por la que me situé un poco más atrás de la mitad del mogollón. Pues bien, tardé casi un minuto en cruzar la línea de salida y en los primeros cinco o seis kilómetros adelanté a muchos participantes que llevaban un ritmo sensiblemente inferior al mío. Seguramente sea necesario que ante el elevado número de participantes se establezcan “cajones” de salida.

El segundo aspecto a mencionar es el de los premios económicos a los primeros clasificados. Si uno revisa atentamente la clasificación final masculina percibirá sin mucho esfuerzo un dato que no suele producirse en otras carreras similares: salvo error, los once primeros en cruzar la línea de meta fueron de origen africano. Desde mi posición de corredor mediocre, esta circunstancia me lleva a preguntarme varias cuestiones ¿Cuántos de ellos participaron por los premios ofrecidos? ¿Aporta algún plus a la carrera la presencia de los corredores que acuden en busca de la recompensa económica? ¿No sería más conveniente reducir los premios en metálico destinando ese dinero a abaratar el importe de la inscripción? Mis respuestas las tengo claras, quizá porque no tengo el nivel para poder llegar nunca entre los primeros.

Por último y en atención a los seguidores de la bolsa del corredor, decir que después del bajón del año pasado, en esta edición ha vuelto a recuperar el nivel. Lo mejor fue la eliminación de ese monolito metacrilático de dimensiones muy considerables con el que castigaron nuestras lumbares el año pasado y su sustitución por una camiseta técnica de manga corta muy apañá.

En resumen que en Getafe todo sigue como siempre. Veremos en veinte días como están las cosas por Fuencarral.

Saludos


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jueves, 21 de enero de 2010

La catorce de los quince: Vuelta a Tres Cantos

El domingo amaneció con niebla en la capital, niebla que se iba haciendo más densa según avanzaba en mi coche por la carretera de Colmenar de Viejo dirección a la localidad de Tres Cantos. Allí las nubes bajas se deshacían en una muy fina y continua lluvia que luego nos acompañaría durante toda la carrera.

La XIV Vuelta Pedestre a Tres Cantos iba a convertirse, gracias a un cambio de planes de última hora, en mi primera carrera del año. Me resultaba a priori atractiva por dos aspectos. El primero, porque nunca había participado en ella. En los últimos años ya la había localizado en el calendario pero o bien optaba por otras carreras próximas sino coincidentes en fechas (Paris o Usera), o esperaba hasta el Medio Maratón de Getafe para iniciar el año atlético. La segunda razón era la distancia. Repasando mi colección de carreras no encontraba ninguna con una kilometraje a medio camino entre un diez mil y una media maratón. Total, que de una vez estrenaba año, carrera y distancia. ¿Alguien da más?

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La verdad es que le he estado dando vueltas a la "perola" y no he logrado explicar en pocas palabras como es la Vuelta Pedestre a Tres Cantos, así es que he optado por describirla en vez de definirla.

En primer lugar, y como ya he apuntado anteriormente, se disputa sobre una distancia atípica. No es un diez mil o un medio maratón, distancias a las que mucha gente tiene como referencia y que muchos entrenan para conseguir marca. Es un híbrido en el que muy posiblemente sólo tendrás como referencia para comparar tu tiempo final el realizado en otras ediciones de la misma prueba.

El perfil del recorrido no es de los de sufrir. Para desarrollarse en la Comunidad de Madrid, es una de las carreras más llanas en las que he participado, lo cual invita a apretarse un pelín más las clavijas e intentar llevar un buen ritmo. Sin embargo, por lo menos en mi caso, no sabes hasta dónde has de acelerar pues la inexperiencia en la distancia te puede llevar a cometer errores que pagues en el tramo final.

Un tercer aspecto a reseñar sería la muy buena organización: aparcamiento cubierto en un centro comercial próximo a la salida, posibilidad de usar el polideportivo junto a la meta para ducharse y cambiarse, carreras para categorías inferiores (en edad me refiero) antes de que se celebrara la absoluta, el chip se recogió sin esperas, alfombrilla en salida y meta para disponer de tiempos netos, avituallamientos líquidos en los kilómetros cinco y diez y en meta, camiseta técnica decente… No había grandes premios económicos así es que no se vieron por allí atletas “semiprofesionales”, aunque si había algunos representantes de la élite popular.

Intentando hacer un poco de crítica constructiva, desde mi punto de vista sería preferible cambiar el orden de las carreras, disputándose primero la absoluta y luego las de los menores. También creo que no fue muy acertada la actitud del “speaker” reiterando sus comentarios al principio y durante la carrera acerca de que fuéramos los participantes con dorsal los que identificáramos y reprocháramos la presencia de los sin dorsal. Personalmente voy a las carreras a pasarlo bien y no a enfrentarme con nadie, aunque estoy totalmente en contra de que la gente participe sin haberse inscrito previamente. Si acaso, y en la medida de lo posible, han de ser los efectivos de la organización los que intenten controlar y acabar con la presencia de estas personas.

La cuarta característica es la ausencia absoluta de cualquier atractivo histórico-monumental. Si eres de fuera de Madrid no se te ocurra ir a Tres Cantos para correr por encantadoras calles antiguas salteadas de edificios o monumentos históricos. No. Podrás disfrutar de vías amplias con medianas arboladas, zonas abiertas o aire menos contaminado que el de Madrid capital, pero olvídate de poder contemplar alguna construcción o monumento que tenga más de treinta años. La localidad tricantina no es un pueblo tradicional que haya crecido, sino un proyecto surgido de la necesidad de descongestionar a la capital del reino e iniciado a principios de la década de los ochenta. Como la propia página web del ayuntamiento indica, la concepción urbanística de Tres Cantospretendía una planificación global donde los espacios residenciales, de comercio y de ocio convivieran en armonía con las áreas industriales y todo ello, conciliado con la conservación del medio ambiente, el interés público y la libertad privada. En definitiva, se pretendía una ciudad integral, autosuficiente y equilibrada, en la que se pudiera vivir, trabajar y disfrutar de una calidad de vida superior”.

Un último rasgo que, en cierta forma, ayuda a entender la carrera y condiciona el número de participantes es su ubicación en el calendario. Este año se ha celebrado un domingo después del Trofeo Paris y una semana antes del Medio Maratón de Getafe, carreras ambas que gozan de un gran predicamento entre muchos de los corredores madrileños y que están consideradas como muy propicias para intentar un asalto a las marcas personales de cada uno. Esto provoca que allá muchos populares que no cuenten con la Vuelta Pedestre a Tres Cantos entre sus citas atléticas de enero.

Y poco más que añadir. Que estrenado en lo que a competiciones se refiere el 2010, el próximo domingo tengo una nueva cita con el Medio Maratón de Getafe. No es que sea una carrera que me atraiga mucho pero…¿alguien tiene mejor plan para el Sunday morning?

Nota: La foto del comienzo recoge uno de los Playmobil (antes Clicks) que me trajeron los Reyes Magos. El Arganzclick se había colado en mi mochila y aprovecho para hacerse un autorretrato en la salida del parking mientras yo estaba corriendo. Estoy pensando que a lo mejor me lo llevo de acompañante a más carreras...

Saludos

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sábado, 9 de enero de 2010

En estos días inciertos...


En estos días inciertos en los que aún están recientes las fiestas navideñas y las reuniones familiares. En estos días inciertos de lluvias, nieves y heladas. En estos días inciertos en los que, entre unas cosas y otras, he perdido la regularidad en los entrenamientos. En estos días inciertos de comidas pantagruélicas e ingesta desmedida de dulces que se transforman en un incremento de peso poco recomendable para esto del correr. En estos días inciertos en los que prefiero salir a entrenar por el parque a participar en carreras con dorsal. En estos días inciertos en los que muchos han disfrutado de unas jornadas de vacaciones y yo, por el contrario, he tenido una gran carga de trabajo (¡y no soy Rey Mago!). En estos días inciertos en los que no sé si inscribirme al Maratón de Sevilla, al de Valencia, al de Barcelona o a ninguno de los tres. En estos días inciertos, el blog anda un poco abandonado porque ni tengo crónicas de carreras que relatar ni ideas con el interés suficiente para dar forma a una entrada minimamente interesante.

Espero que en breve los días inciertos dejen paso de nuevo a la "habitual rutina" y pueda volver a organizar horarios y actividades. Aún así creo que hasta el Medio Maratón de Getafe no estrenaré mi marcador de competiciones en 2010.

Nota: Como no tengo ni ganas ni ideas para escribir, he abierto un nuevo blog de fotos en el que no he de estrujarme las meninges redactando algo medianamente coherente. Si queréis daros una vuelta por él, podéis pinchar aquí o visitar la siguiente dirección: www.vistoyvivido.blogspot.com .

Saludos
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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El año que corrí Valtiendas


En 2009 se ha cumplido el décimo aniversario desde que diera mis primeras zancadas como corredor popular por los madriles. Aunque abandoné esta actividad durante casi dos años y se produjeron lesiones que me tuvieron algún tiempo en el dique seco, puedo decir que en esta larga andadura (o, más bien, corredura) ya he participado en casi todas las carreras que me atraen de las que en la comunidad madrileña se celebran. Muchas me gustan y disfruto con ellas edición tras edición, pero llevo un tiempo sintiendo la necesidad de introducir cambios, de combinarlas con otras nuevas o alternarlas con algunas otras que coincidan en las mismas fechas.

En este sentido y siempre dentro del ámbito correril, el año que ahora termina se ha caracterizado por la puesta en marcha del programa de reestructuración que he venido denominando “Un país en la mochila”. Este proyecto, impulsado fundamentalmente a partir del mes de mayo, ha tenido su origen en la necesidad de cambio, en el deseo de descubrir nuevas competiciones y en la inquietud por conocer a la carrera diferentes rincones de nuestro país.

Hecha esta pequeña introducción, ya puedo comenzar el repaso al moribundo 2009. Vamos por partes, o más propiamente dicho por cuatrimestres.

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De enero a abril


Los primeros cuatro meses del año suelen ser el tiempo más difícil para innovar. Las temperaturas frías, el tiempo por lo general poco apacible y la escasa posibilidad de disponer de días de vacaciones, dificultan el participar en competiciones alejadas de mi lugar de residencia. En este periodo de 2009 debuté en dos carreras: i) el Trofeo Paris, disputado sobre un manto blanco que cubría todo el Parque Lineal del Manzanares, y ii) el Medio Maratón Coslada, carrera exigente y que a pesar de ir ya por su vigésimo primera edición, había pasado desapercibido para mí durante estos años.

Además revisité por cuarta vez el Medio Maratón Ciudad de Getafe en un día de perros, por tercera vez el de Fuencarral El Pardo y por quinta vez y de rebote el remodelado a mejor Medio Maratón Madrid. También volví con nostalgia a participar en el Medio Maratón Ciudad Universitaria diez años después de mi debut, pudiendo comprobar que hay cosas que para bien o para mal no cambian. El primer cuatrimestre concluyó como ya es tradicional el último domingo de abril con la primera gran cita del año: el MAPOMA. En la edición de este año, tras unos pequeños retoques en su recorrido, se me hizo más llevadero y pude completarlo sin pasar ningún momento de debilidad.

La única mala noticia de este primera parte del ejercicio fue el no poder asistir al Maratón de Barcelona. Inscrito y con los billetes del AVE comprados, un constipado que luego derivaría en bronquitis me dejó en casa. ¡Seguro que otra vez será!

Por cierto, no quiero olvidarme de la Cow Parade Race, mi primera pequeña chalaura sin dorsal que consistió en unir coriendo los lugares donde se ubicaban las vacas-estatua que formaban la exposición celebrada en Madrid allá por los meses de enero y febrero.



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De mayo a agosto

Sin duda alguna fue el mejor periodo del año. Comencé volviendo a Jadraque, una carrera que me tiene atrapado todavía no sé si por el sitio, por la gente, por los dulces (¡esas tortas de chicharrones!) o por todo junto. Este año el trazado abandonó la carretera de Bujalaro en favor de la de Membrillera, a mi modo de ver más llevadera.


Disfrutando de las buenas temperaturas madrileñas participé en la Liberty Seguros que va camino de convertirse en una “sansil mayera”, y en los moviditos, accidentados pero finalmente agradables 10 Kms de Torrejón de Ardoz (incluidos en el Circuito Mapoma). Con el calor ya apretando de lo lindo hice de comadrona en el nacimiento del Medio Maratón Ciudad de Leganés y asistí por segundo año consecutivo a los 10 Kms de Orgullo, que cada vez es para estarlo menos (orgulloso, digo).

Las otras cinco pruebas a las que acudí hasta finales de agosto pusieron el listón altísimo. Mi estreno en el Medio Maratón de El Burgo de Osma tenía el objetivo de hacérmelo pasar bien y de servirme de preparación para el Maratón de Valtiendas. Cumplió a la perfección. Disputada bajo un calor asfixiante, implicó a toda la bella localidad soriana y unió el encanto paisajístico con el arquitectónico-histórico. Del Trofeo de San Lorenzo, un clásico veraniego, creo que apenas me queda ya nada por decir que no haya comentado anteriormente en este blog. A mi modo de ver es una de las mejores carreras que se disputan en la capital: bien organizada y con gran ambiente, su trazado recorre los principales monumentos y construcciones del centro histórico madrileño.

Y llegó el plato fuerte. Así, sin hacer ruido, sin preparación específica, sin haber corrido nunca de noche a la luz de luna por caminos de tierra y carreteras secundarias (o terciarias). El Maratón nocturno (por parejas) de Valtiendas se convirtió en el máximo exponente del proyecto “Un país en la mochila”. Comida en Aranda de Duero, excursión de sobremesa por los pueblos de la zona y por la tarde-noche a correr… Todavía al recodarlo después de más de cuatro meses se me erizan los pelillos. Fue una experiencia inolvidable que no soy capaz de explicar con palabras. Los caminos de tierra, la interminable llanura, la puesta de sol, el viento y la lluvia torrencial, los voluntarios de los avituallamientos, la noche cerrada iluminada por los tenues frontales, el silencio, las palabras de ánimo de los participantes que adelantabas o te adelantaban, el compromiso con tu par (en la carrera), los charcos y el barro, los tropezones, el olor a tierra mojada, la última bajada hacia el pueblo, la emoción de cruzar la meta, los lugareños y organizadores esperando con chocolate y bizcochos la llegada de todos los participantes… ¡Ufff, que de recuerdos y sensaciones!

La dura Carrera del Esquileo en la segoviana localidad de Torrecaballeros fue una forma de prolongar el subidón de Valtiendas, y la Carrera Popular Vuelta al Monte de Valdilecha la opción idónea para despedir atléticamente agosto corriendo cerca de casa.


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De septiembre a diciembre


El buen tiempo reinante en los meses de septiembre y octubre me permitió continuar descubriendo carreras alejadas del foro. Recién aterrizado de unos días de vacaciones, la animada y muy exigente Carrera Popular Cuesta del Tirón de San Agustin de Guadalix se convirtió en mi último diez mil del año. El fin de semana siguiente me acerque a Valladolid para participar en su rapidísima media maratón. En mis dos años de ausencia ha aumentado de forma considerable el número de participantes pero sigue siendo una carrera muy agradable de correr, con una buena organización y con un recorrido céntrico y totalmente llano.

Cerré septiembre con un nuevo descubrimiento: la Carrera Cañada Soriana Occidental en Otero de los Herreros. Integrada al igual que la del Esquileo en el Circuito de Carreras Pedestres de la Provincia de Segovia, se trataba de hacer el cabra durante poco más de trece kilómetros por caminos anchos, senderos estrechos, cuestas interminables, dehesas solitarias, laderas pedregosas o secarrales dorados. Después de la experiencia de Torrecaballeros y de lo bien que lo pasé en Otero de los Herreros, he tomado nota de las otras dos pruebas que forman el circuito (Sebulcor y Palazuelos de Eresma) para ver si me es posible correrlas en el 2010.

Ya en octubre, un nuevo medio maratón sin mucha historia, el de Marchamalo, sirvió como última tirada larga previa al Maratón de Castilla La Mancha. De los tres de este año, fue en el que más sufrí. Teniendo en cuenta su perfil llevadero, supongo que la razón hay que buscarla en su escasa animación y encanto (salvo en el tránsito por Miguelturra) y en el día tirando a caluroso tras una semana en la que el cuerpo se había acostumbrado a unas temperaturas bastante más bajas.

Desde entonces, con los objetivos planteados a principio de año conseguidos sobradamente y bastante tocado por el cansancio físico y, sobre todo, mental, me dejé llevar por la inercia en los entrenamientos y en las competiciones completando cuatro medios maratones más: Villaverde, Moratalaz, Valencia y Guadalajara. De ellos, sólo el de Valencia constituyó una novedad en mi curriculum. Con gran participación, mejor ambiente y buena temperatura, fue una excusa estupenda para pasar un muy agradable fin de semana familiar en la ciudad del Turia.


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Conclusión

Superando al pasado, el 2009 se ha convertido en mi mejor año en número de carreras y en kilómetros recorridos en competición. 26 carreras, 16 competiciones fuera de la capital del reino, 13 debuts, 14 medios maratones, 3 maratones, 5 diez miles, 4 carreras sobre otras distancias, 519.343 metros… En cuanto a las marcas, tiempos y demás zarandajas similares, lo siento pero no van conmigo.


Mis objetivos para el año que entra no son otros que poder acercarme a las cifras de este, seguir impulsando el plan “un país en la mochila” y, si es posible, avanzar en el proceso de internacionalización con la puesta en marcha de un nuevo y más ambicioso proyecto que llamaré “madrileño por el mundo”. Si todo esto no fuera viable, me basta simplemente con poder seguir corriendo.

Una última reflexión final: me da que estoy mutando desde corredor popular a coleccionista de carreras.

¡Feliz 2010!

Nota: Las fotos son en, este orden, de Valencia, Ávila, Ciutadella y Ávila otra vez


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sábado, 19 de diciembre de 2009

Corren vientos siberianoguadalajareños

Comenzó con la nieve en el Paris. Continuó con la ciclogénesis explosiva de Getafe. La lluvia primaveral del MAPOMA fue el precedente de la gran tormenta de verano en Valtiendas. La canícula convirtió Torrecaballeros en poco menos que un horno crematorio. Con todo esto, el 2009 no podía despedirse de otra forma que con un frío y un viento siberianos en la Media de Guadalajara para completar el abanico de fenómenos meteorológicos.

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Después de las dos experiencias vividas en ediciones anteriores (2006 y 2007), ya sabía yo que la X Media Maratón de Guadalajara nos iba a recibir con una temperatura cercana a los 0º C. Sin embargo esta vez apareció un invitado sorpresa: el viento, dicen los entendidos que siberiano, que sopló gélido y con fuerza durante toda la mañana. Cuando tocaba sufrirlo de frente era como un chuchilla que cortaba la cara y las manos (era lo único que me quedaba al descubierto) e incluso dificultaba la respiración. Para ser justos también hay que decir que cuando soplaba a favor facilitaba notoriamente la marcha.

También sabía que el recorrido no había sufrido ninguna modificación, así es que tocaba dar dos vueltas a un circuito que en lo físico es una continua lucha con los numerosos y pronunciados desniveles de la capital de provincia, y que en lo que psicológico es mucho más llevadero cuando transita por la zona cuasicéntrica de Guadalajara que cuando, en su último tercio, lo hace por zonas muy abiertas de reciente construcción, con amplias y desangeladas avenidas.

Sin embargo, tras mi ausencia del año pasado, encontré varios cambios positivos con respecto a lo que viví en la edición del 2007. El primero el de la organización. A pesar de que sigue dando la impresión de que la carrera está puesta en pie con pocos medios económicos, el esfuerzo del Club de Atletismo de la Esperanza y de sus colaboradores permiten disfrutar de un buen cuidado evento atlético. Este año no tuve que estar esperando una larga fila a la intemperie para recoger el dorsal como ocurrió hace dos años. Además el recorrido estaba mejor señalizado, los cortes de tráfico fueron menos problemáticos (o los conductores más educados), los avituallamientos en carrera estuvieron bien surtidos y recibí la clasificación en mi correo electrónico a las pocas horas de la finalización de la carrera.

Especial mención a todos los voluntarios por su amabilidad y, sobre todo, por aguantar estoicamente el frio y el viento reinantes. El único “pero” a solventar de cara al futuro fue que los últimos clasificados se quedaran sin agua al llegar a meta.

El segundo cambio a mejor fue el de la animación. Si en mis dos anteriores participaciones la presencia en las calles se redujo a unos cuantos transeúntes en busca del pan y del diario dominical, a cuatro o cinco pingüinos y a una pareja de osos, esta vez noté un mayor número de espectadores en el tramo que recorría la parte más céntrica de la población y, sobre todo, en la línea de meta ubicada en la pista del polideportivo. Mi agradecimiento y admiración a todos ellos porque hay tener muchas ganas para estar aplaudiendo y alentando a unos pocos cientos de chiflados que nos dio por correr en una mañana en lo que lo más razonable parecería quedarse en casa bien calentito.

También fue palpable el incremento en el número de participantes. El Medio Maratón de Guadalajara es, salvo error, la única prueba sobre la distancia que se disputa entre principios de noviembre y finales de enero en la Comunidad de Madrid y alrededores. Casi tres meses separan las medias de Moratalaz y de Getafe, por lo que la de Guadalajara se convierte en una ocasión pintiparada que cada vez más seguidores de los 21.097 metros tienen marcada en el calendario. Esperemos que siga creciendo pero de forma razonable y limitada.

Por mi parte la de Guadalajara fue la decimocuarta y última media maratón de este año. Al principio salí con calma, pero acabé esforzándome más de lo previsto finalizando unos segundos por debajo de los ciento tres minutos. Teniendo en cuenta el declive en mi estado de forma en los últimos dos meses y que arrastro un constipado que me tiene convertido en una fábrica-almacén de mucosidades, puedo darme por satisfecho.

En resumen, medio maratón artesanal, exigente e idóneo para poner la guinda al año atlético. ¡Ah, se me olvidaba! Dentro de unos días los participantes recibirán en su buzón una felicitación navideña junto con una foto en papel de su llegada a meta. Un bonito y ya clásico detalle de la organización.

Saludos prenavideños.


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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Esos días fríos y nublados de otoño


Me gusta correr a primera hora de la tarde (o de la mañana, aunque menos) de esos días fríos y nublados de finales de otoño. Prácticamente solo en el parque, bien abrigado, con las húmedas hojas caídas de los arboles cubriendo parcialmente el camino y la música susurrando en mis oídos a través de los auriculares. Lástima que el trabajo apenas me permita disfrutar de estos momentos especiales en días festivos o fines de semana.

¡A veces la felicidad cuesta tan poco!

Nota: La foto está tomada en el Parque de El Capricho (Madrid) ayer a media la mañana.

Saludos