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lunes, 20 de diciembre de 2010

Pata de palo


El domingo pasado dieron comienzo unas molestias en la parte alta de mi gemelo derecho durante la disputa (¿o sería una riña?) del Medio Maratón de Guadalajara. Al acabar y enfriarse, aquello dolía de lo lindo, pero con el descanso del lunes pareció mejorar. El resto de la semana pude entrenar con casi total normalidad aunque con algún pequeño dolorcillo.

En la tirada larga, matutina y dominguera por El Retiro de ayer, alrededor de los tres cuartos de hora de carrera, el dolor volvió a aparecer. Como buen cenutrio aguanté media hora más, pero finalmente opté por irme camino de casa. Durante la tarde los sintomas persistieron y agudizaronse.

Hoy me he levantado con un dolor de buena calidad que ya no solo abarca la parte alta del gemelo sino que se extiende por la corva (o parte posterior de la rodilla) e incluso por el principio del muslamen. Todo el día llevo con la pierna tiesa, como el pirata cojo de pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, el viejo truhán capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera. O algo así. ¿No Sabina?

Lunes de descanso obligado. Como mañana no mejore me compro un loro y me lo pongo al hombro.

Saludos

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lunes, 5 de julio de 2010

Cruzar de calle en Barrio Sesamoideo


Después de un mes de "plantillero" parece que la cosa ha mejorado levemente. Siguiendo con la serie de Barrio Sesamoideo, los últimos treinta días han supuesto un pequeño avance, un cruzar de calle hacia otras zonas de la vecindad más agradables, más acogedoras y mejor habilitadas para la práctica del noble arte del correr. Podríamos decir que he salido de los suburbios, de la parte triste del barrio, para instalarme en una zona con mejores vistas. En cualquier caso soy consciente de que la recuperación, desaparición de la dolencia o como se le pueda llamar a esto, es lenta y va a llevar su tiempo, con lo que tengo que seguir aprendiendo a sobrellevarla. No obstante ahora, pudiendo correr con regularidad y casi todas las veces que quiero, es mucho más llevadera.

Así, en las últimas semanas he vuelto a retomar la “competición” y he participado en tres medios maratones. Durante estas largas tiradas con dorsal apenas tengo molestias. El principal problema suele venir cuando la zona se enfría: la tarde del día de la carrera y la jornada siguiente tengo el pie más tieso que la mojama. Hasta ahora no ha ido más allá y al segundo día, aunque la molestia persiste, el dolor desaparece.

Total que administrándome voy retomando poco a poco el ritmo de entrenamientos y carreras. Trato siempre de no correr dos días seguidos, por lo que me he acostumbrado a alternar un día de carrera con otro de bici elíptica en el gimnasio. Y los fines de semana, completo mis entrenamientos con una o dos salidas en bicicleta dependiendo de si participo o no en una media.

Y poco más que no quiero alargar esta intervención más allá de lo necesario y ponerme pesado. Este finde toca el Medio Maratón de Burgo de Osma para sufrir un poco con los calores veraniegos y seguir acumulando kilómetros de cara a mi hipotética participación en el Maratón Nocturno de Valtiendas. Veremos.

That’s All Falks!


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domingo, 16 de mayo de 2010

The Insole Maker (El Hacedor de Plantillas)


Este pasado miércoles conocí a un nuevo personaje del culebrón Barrio Sesamoideo que espero me facilite el pasaporte para poder viajar a otros barrios más deseados y añorados. Como dije en mi anterior intervención, tengo mis esperanzas puestas en él ya que ni las sesiones fisioterapia ni el reposo continuado han dado el resultado esperado. Seguramente muchos de vosotros lo conozcáis e incluso para algunos sea como un Angel de la Guarda . Se trata del conocido como The Insole Maker* (El Hacedor de Plantillas) o Podólogo Deportivo.

Después de una larga espera (tuve que pedir cita con más de un mes de antelación), por fin me encontré cara a cara (¿o debería decir cara a pie?) con él. Con un rostro de facciones redondeadas, frente y coronilla despejadas a causa de una incipiente calvicie y sin afeitar, The Insole Maker me recibió con un fuerte apretón de manos y una sonrisa. Mientras comenzaba rápidamente a escrutrar mis desnudos pinreles me preguntó que me pasaba. Tras mi contestación, fue directamente a pulsar el punto donde se localiza mi dolor y emitió su diagnóstico: sesamoiditis. Sin embargo, mi dolencia no pareció importarle mucho. El seguía examinando cuidadosamente mis pies como si buscará algo. Me preguntó que lesiones había sufrido a lo largo de mi vida. Mientras yo buscaba en mi memoria y respondía, él continuaba con su meticulosa observación, mirando aquí y allá, moviéndome las extremidades. De sus gestos deduje que tras esta primera exploración, debía parecerle corta la lista histórica de las dolencias que he padecido en relación con el aspecto que presentaban mis peanas.

Luego me hizo subir a una plataforma elevada donde con una cámara grabó mi forma de andar y correr. También midió y registró la presión que cada parte de mis pies ejercía sobre la superficie gracias a unos sensores ubicados en el suelo de esta especie de pasarela (luego he sabido que su nombre técnico es banco ortométrico). Tras unos cuantos paseos "pallá paca" en plan top model, The Insole Maker ya con todo la información a su disposición estuvo unos minutos repasando minuciosamente la grabación, midiendo el ángulo de inclinación de mis piernas respecto a la horizontal de la superficie y examinando las manchas de colores más o menos oscuros en función de la presión que mis pies habían ejercido en cada paso. Recogió todos los datos que necesitaba en un informe en su ordenador y pasó a preguntarme por mi calzdo de entrenamiento.

- “¿Qué zapatillas usas normalmente?” Me dijo mientras cogía en la mano las deportivas con las que había acudido a la consulta.
- “Esas son unas Pegasus pero ya no corro con ellas. Los últimos pares que he utilizado han sido o bien Pegasus o bien Cumulus. Ahora estoy usando estas” contesté mientras sacaba de mi mochila y le entregaba las Nike Equalon2 con las que mal corro en la actualidad.

Tras darlas unas vueltas para verlas por todos sus lados, las depositó encima de uno de los muebles y señalo la parte ligeramente más desgastada.

- “A tenor de lo que he visto y de la forma de desgastar la suela de las zapatillas, tu pisada es ligeramente pronadora. ¿Cuánto pesas? ¿ochenta y cinco?”
- “Ochenta y tres”
- “Con ese peso las Cumulus te van mejor que la Pegasus pero aun así también se te quedan un poco cortas. Estas que estás usando ahora te van mejor. No obstante yo te recomendaría unas Nimbus".

El último paso fue hacerme un molde en escayola de mis "pieses" para poder confeccionar unas plantillas que corrijan mi forma de pisar. Para ello coloqué el final de mis extremidades sobre la materia moldeable que descansaba a su vez en una especie de cámara de aire, mientras El Hacedor de Plantillas movía con maestría mi pierna para que el molde saliera lo mejor posible.

Y poco más. En total fueron unos cuarenta minutos de consulta amenizados con conversaciones acerca del correr y de personas relacionadas con este mundillo que resultaron en algunos casos ser conocidos comunes. Ya a punto de despedirse me advirtió de que si transcurrieran tres o cuatro semanas usando las plantillas y no notara mejoría, debería regresar para realizar algún pequeño retoque. Una sonrisa y un nuevo fuerte apretón de manos pusieron fin a mi encuentro con The Insole Maker.

La impresión que saqué es que El Hacedor de Plantillas sabe muy bien lo que se hace, que se trata de un profesional con una gran experiencia que ha examinado y tratado innumerables extremidades inferiores. Sólo queda ya lo más importante: que las milagrosas (las plantillas) que estarán confeccionadas y listas para serme entregadas en los primeros días de junio, den el resultado esperado y pongan fin a esta engorrosa lesión.

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Por lo demás, dos semanas después de mi última intervención en este rincón continúo sin grandes novedades mi estancia en Barrio Sesamoideo. No voy a negar que la cosa parece haber mejorado un poco, más en lo anímico que en lo físico todo hay que decirlo. Sigo saliendo a correr a escondidas preparando la que espero sea la huída definitiva de este barrio. En estos quince días he corrido cinco veces y las últimas tres (esta semana) he conseguido completar una hora. La mejor noticia es que si bien el dolor no disminuye también es cierto que de momento no aumenta tanto como volver a dejarlo. Creo que parte de la culpa hay que echársela a la que he denominado “Ñapa Garabitas” (**), una solución de bricoatletismo que a grandes rasgos consiste en poner una mayor protección en la zona dolorida. A ver si dedico una entrada a este invento explicando como construirlo.

Visto lo visto estoy sopesando si inscribirme a la Media Maratón de Jadraque a celebrar en apenas ocho días. No creo que sea lo mejor pero tengo unas ganas locas de volver a la competición. Si la cosa fuera mal, lo peor que puede pasarme es tener que parar durante unos días, pero a la vuelta de ese hipotético nuevo parón tendría ya las plantillas. Os contaré lo que decida.

Saludos

(*) Lo de “The Insole Maker” o Hacedor de Plantillas es una licencia que me he permitido. Evidentemente la labor de un podólogo deportivo no se limita a confeccionar plantillas.

(**) El nombre viene porque la recomendación e idea me la dio Garabitas, un ilustre forero de la página http://www.elatleta.com/

(***) La imagen que ilustra esta entrada no es de mis pies sino que está sacada de "internes".


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sábado, 1 de mayo de 2010

La vida transcurre en Barrio Sesamoideo

La vida transcurre un pelín triste en Barrio Sesamoideo. Desde que me mudé aquí hace ya casi dos meses, echo mucho de menos lo de correr. Porque habéis de saber que en este distrito está prohibido terminantemente. Esta semana no he podido resistir más y, a riesgo de prolongar mi estancia en esta ingrata residencia, he salido a trotar a escondidas dos días. Un día fueron treinta y cinco minutos y otra casi cuarenta. El tiempo y el (penoso) ritmo fueron lo de menos. Lo de más fue volver a revivir esas sensaciones que tanto me gustan y que tanto extraño.

Así las cosas, he tenido que adaptarme a las nuevas circunstancias. Lo primero ha sido buscar un par de gimnasios municipales en los que machacar las elípticas. ¡Es lo más parecido que he encontrado a correr! Tres o cuatro días en semana, y durante una hora cada vez que voy, zurro de forma inmisericorde a estas infernales maquinitas. Es una especie de desahogo personal, de venganza no sé por qué, que espero me permita mantener un buen tono físico en el tren inferior.

Además, aprovechando la llegada de días más templados y con más horas de luz me he agenciado una mountain bike en el Decathlon. De momento sólo hago una o dos salidas semanales de entorno a dos horas, pero por algo se empieza. Muchas veces me había planteado esto de la bici, pero por unas cosas u otras siempre acababa desestimando la idea. Esta vez he dado el paso. Ahora a ver si consigo engancharme. ¿Será esta la primera piedra para cumplir aquel viejo objetivo de participar en un triatlón? En este sentido, sigo manteniendo la costumbre de asistir a nadar uno de cada siete días. Veremos.

Por otro lado y para no ponerme como la tia Gorromba”, me estoy controlando con los dulces y estoy comiendo con mesura. Parece que lo estoy consiguiendo, pues no sólo no he engordado sino que he bajado un par de kilitos con respecto al peso que tenía allá por principios de marzo. Muchas verduras, menos bollos, cenas frugales y no mezclar según que alimentos en las comidas, están obrando el milagro.

Todo esto a la espera de que el podólogo deportivo me vea en poco más de diez días. Tengo cita para que me hagan un estudio y, con total seguridad, me confeccionen unas plantillas. En cierto modo me da miedo porque he puesto casi toda mi esperanza en que este profesional me ayude a abandonar Barrio Sesamoideo. Y es que el reposo continuado no ha supuesto una mejora apreciable de la lesión. Total que si las plantillas no dieran resultado no se me ocurre otra opción que me permita correr en un futuro próximo.

Y nada más. Con la esperanza de poder volver pronto a compartir carreras con vosotros me despido.

Saludos
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jueves, 1 de abril de 2010

Barrio Sesamoideo

Paso por aquí para dejar constancia de que sigo vivo y de que el blog no está abandonado, a ver si va a venir el Ayuntamiento y lo retira por falta de uso. Las razones principales por las que hace tanto que no escribo son principalmente que no me apetece y, lo más importante, que no tengo nada digno de contar.

Antes de la última carrera por tierras villalbinas, el médico había confirmado mi pronóstico y diagnosticado el dolor en el pie como una sesamoiditis. Esto, en contra de que lo pueda parecer, no es que se me haya inflamado el Epi o que tenga afectada la Gallina Caponata (es fácil y malo pero no estoy para más). No. Al parecer los sesamoideos son unos pequeños huesos de los que yo no había oído hablar en mi vida y que están situados justo debajo de la cabeza del primer metatarsiano o, lo que viene a ser lo mismo, donde nace el dedo gordo. La zona afectada es la envoltura que recubre el tendón flexor de ese dedo, ubicado en medio de los sesamoideos. El dolor es agudo y se incrementa cuando se ejerce presión sobre la zona (caminando, corriendo, tocando…).

El galeno me recomendó dejar de realizar toda aquella actividad que me provocara dolor y me recetó diez sesiones de rehabilitación (corrientes, ultrasonidos, masaje… “you know”). Esto se tradujo en dos semanas sin correr yendo todas las tardes a la clínica para cumplir la rehabilitación ,y otra semana más de reposo porque el dolor no disminuía. Como me suele pasar en estos casos, el desanimo me ganó la partida y no sólo dejé de correr sino que abandoné toda actividad física.

El fin de semana pasado decidí dejar de comparecerme de mi mismo y apurar las opciones de estar en la línea de salida del próximo Mapoma. Total, que aprovechando un ligera mejoría de la lesión (o al menos una disminución del dolor) comencé a hacer bicicleta elíptica en el gimnasio y volví a correr. Una semana después el dolor ha vuelto aumentar. Los días que hago elíptica (60 minutillos) apenas me resiento, pero cuando toca correr ¡Ay cuando toca correr! La cosa no pinta nada bien.

Resumiendo, que con este panorama entenderéis que no me quedan muchas ganas de pasarme por el blog y que el tiempo entre una entrada y otra se dilate más de lo que me gustaría. A ver si pasan estas fiestas y comienzo la rueda de especialistas. Os ire contando.

Saludos

viernes, 26 de febrero de 2010

Mi pie izquierdo

"Autorretrato quevediano con pie dañado en fondo verde"
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No se me confundan. El título no hace referencia a aquella magnífica película dirigida por Jim Sheridan e interpretada por el camaleónico Daniel Day Lewis, en la que se narraba la vida del escritor y pintor irlandés Christy Brown, aquejado de parálisis cerebral. No. El encabezamiento hay que tomárselo al “pie” de letra, pues alude a la extremidad de mi miembro inferior izquierdo.

Y es que hace tres semanas que comencé a sentir un pequeño dolor en la planta del pie, concretamente debajo del primer metatarsiano o, dicho de otra forma más técnica, en lo que viene a ser la “moñeta” donde nace el dedo gordo. Como soy un tío responsable, rápidamente aplique el método que solemos utilizar la mayoría de los atletas populares: aguantar el dolor y seguir corriendo como si nada. Tan a rajatabla me lo tomé que incluso disfruté de una gélida mañana por las faldas del monte de El Pardo en la Media Maratón de Fuencarral El Pardo.

Como la molestia, lejos de menguar, aumentaba paulatinamente, decidí pasar a la segunda fase del tratamiento. Siempre sin dejar de entrenar ni un día de los planificados, empecé a aplicar calor, frio y cremas varias sobre la zona afectada. Para poner la guinda a esta parte de la terapia, el domingo hice la tirada larga por el Parque del Retiro a las 8:00 AM, bajo la lluvia y con el terreno embarrado. Resultado: más dolor.

Ahora estoy inmerso en la tercera etapa, que comenzó con el clásico autodiagnóstico obtenido a través de internet. Por qué ¿para qué ir al médico a enseñar el pie a un señor que ha estudiado unos cuantos años cuando a través de la red puedes encontrar una explicación que se adecue mejor a tu lesión y que te convenza más que lo que diga el especialista? De esta forma he llegado a la conclusión de que los síntomas de mi dolencia se asemejan a los de la sesamoiditis ¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Si, si, se-sa-mo-i-di-tis. ¿A que suena bien? Si es que, cuando me pongo en plan facultativo…

En esta tercera semana he renunciado a un día de entrenamiento con la idea de que el dolor no vaya a más y poder participar este próximo domingo en la Media de Latina. Como todo el mundo sabe, este es el mejor remedio para poner fin a cualquier tipo de molestia o lesión (irónico).

A partir del próximo lunes se abrirá la siguiente y más fastidiada fase. Tengo hora con el médico y, o mucho me equivoco, o me recetará que deje correr hasta que desaparezca el dolor. Dicho sea de paso, creo que sería lo más lógico y lo más razonable, aunque también lo que menos quiero.

Bueno, no adelantemos acontecimientos. Os iré contando.

Saludos

sábado, 28 de abril de 2007

¿Que será, será...?


Bueno, pues después de un tiempo alejado, retomo el blog con ánimos más o menos renovados.

Durante este tiempo apenas he corrido. La puñetera rodilla izquierda no hace más que dar problemas. Lo que en principio fue diagnosticado como distensión de ligamentos y más tarde como tendinitis del poplíteo, sigue dando guerra bajo diferentes nombres. El dolor en la corva (o hueco poplíteo en términos médicos), no ha desaparecido.

Aburrido y desanimado, hace tres semanas visité un nuevo traumatólogo. Según los síntomas, su primera valoración fue que se trataba de una lesión de menisco. Para confirmarlo mandó que me realizaran una resonancia magnética. El resultado lo he conocido hace apenas cuatro días: “Ambos meniscos, los ligamentos cruzados, los ligamentos laterales y el aparato extensor muestran una morfología y señal normal. No se observa derrame articular ni signos de condropatía rotuliana. No se identifican lesiones óseas”. Ante esta circunstancia el diagnostico del médico ha variado, centrando el origen de mis molestias en un posible desgaste del cartílago de la rodilla, dolencia muy común en corredores de fondo. Para paliarlo en la medida de lo posible me ha recetado “Condrosulf 400 mg” (2 cada 24 horas tres meses si y uno no). ¿Será este el diagnóstico acertado? ¿Cesarán mis dolores del hueco poplíteo de la rodilla izquierda? El tiempo lo dirá.

Por mi parte, además de comenzar el tratamiento, he decidido tomarme todo esto un poco más en serio, pues llevo año y medio que cuando no es una cosa es la otra. Las primeras medidas son la de fortalecer los cuadriceps y la de hacerme un análisis de la pisada.

En cualquier caso, y dado que el médico me ha permitido seguir con la actividad normal mientras que el dolor no lo impida, he retomado la regularidad de mis entrenamientos sin más objetivo que ir participando en las carreras que mi estado de forma y mi rodilla me permitan.

En fin, así están las cosas. Seguiré contando (o eso espero…)

viernes, 12 de enero de 2007

Epístola a una lesión



Querida lesión:

Ayer mismo fui al fisioterapeuta para que iniciara los trámites legales de nuestra separación. Y es que empezamos como siempre comienzan estas relaciones: tonteando.

Fue hace mes y medio. ¿Recuerdas? Allí estabas tú, toda atractiva, seduciéndome, con esa mirada, halagándome los oídos con palabras bonitas... Que si te molesto un poquito pero te dejo correr, que si inscríbete a esta carrera que no me vas a notar, que no te preocupes que lo nuestro es temporal, que no quiero nada serio, que si dejas de entrenar unos días y me los dedicas me voy por donde he venido ¡Todo mentira! ¡Falsa, más que falsa!

Comenzamos a salir días después del Medio Maratón de Alcorcón y para el Trofeo Akiles nuestra relación se había consolidado. Yo te daba cuidados. Te mantenía calentita con mis mallas largas, te masajeaba con cremas dos veces al día y seguía cargando las piernas de kilómetros. El Medio Maratón de Guadalajara supuso un punto de inflexión. Decidí poner fin a lo nuestro. Tenía que elegir entre tú y las carreras.

Primero me dirigí a un traumatólogo. Dijo que eras una Distensión Ligamentosa y me aseguró que con diez días sin correr conseguiría librarme de ti. Se equivocó. No sabía que eres muy persistente. Paré diez días y percibí que, si bien nuestra relación se había enfriado, todavía no estaba finiquitada. De “motu propio” alargué el parón diez días más.

Tras veinte días sin correr y cuando pensé que todo había acabado intenté empezar a trotar de nuevo. Pero… ¡Oh sorpresa! Volviste con fuerza.

Ante esta situación, confié nuestro futuro a un fisioterapeuta. Exploró con atención la zona afectada y te cambió el nombre. Según él, tu nombre real es Tendinitis Poplítea y la forma de poner punto final a nuestro ya largo idilio pasa por diez sesiones de rehabilitación, frío tres veces al día, estiramientos y seguir sin correr durante dos semanas.

Hoy mismo he comenzado a poner en práctica las indicaciones del fisio. Seguro que cuando leas esta carta tu enfado será mayúsculo y, además de hacerme perder los previstos medios maratones de Getafe y de Fuencarral (ya lo he asumido), harás todo lo posible para que no llegue al MAPOMA.

Veremos como acaba todo esto.

Nunca tuyo