domingo, 20 de enero de 2008

Por las calles de Usera

Comenzó la temporada 2008. En principio mi idea era que la primera competición del año fuera el Medio Maratón de Getafe. Sin embargo el hecho de no haberla corrido nunca y que un amigo y mi hermana se hubieran inscrito en estos diez kilómetros, me han llevado a inaugurar el año atlético trotando por las calles del madrileño distrito de Usera.

¿Cómo describir esta carrera para todos aquellos que no la conozcan? Pues se puede decir (que no se me enfade nadie) que es una carrera de “las de andar por casa”, sin grandes pretensiones. Satisfará a todos aquellos que se conformen con el disfrute que supone tomar el asfalto por unos minutos, a aquellos que les llene el transitar corriendo por calles otrora llenas de vehículos, a aquellos que tengan la ilusión de sentirse como atletas de élite recorriendo los últimos metros sobre el tartán de la pista de atletismo. De igual modo defraudará a los que esperen una distancia bien medida, a los que esperen una gran bolsa del corredor y a los que exijan una clasificación acorde con el orden de entrada en meta y una marca que refleje de manera exacta el tiempo empleado (no hay chip; la clasificación se hace mediante la recogida de dorsales en meta y el tiempo se otorga a ojímetro).

No existen en todo el recorrido cuestas de gran pendiente. La carrera comienza junto al polideportivo de Orcasitas y, tras una vuelta de alrededor de dos kilómetros de distancia por las zonas aledañas, vuelve al punto de inicio. Este primer tramo discurre por calles estrechas, lo que unido al gran número de corredores, provoca que si no se ha cogido un puesto delantero en la línea de salida se haya de soportar no pocos tapones y la imposibilidad de coger un ritmo continuo. Tras el regreso al polideportivo, las calles más anchas y la dispersión gradual de los participantes permiten correr el resto de la prueba sin apreturas. Desde este punto comienza una gran vuelta consistente en ir hasta la Glorieta de Cádiz y volver desde allí por el mismo trazado. Los últimos metros tienen lugar sobre la pista de atletismo de la instalación deportiva de Orcasitas.

Llamar la atención y agradecer a la organización (Club Ciclista Cortés) la celebración de varias carreras para categorías inferiores antes de la prueba para los mayores. Está bien inculcar en los niños el espíritu deportivo y enseñarles que existen otros deportes más allá del futbol.

En resumen, carrera agradable para pasar la mañana y para ir retomando el pulso atlético tras los excesos navideños.


¡Hasta la próxima!

martes, 1 de enero de 2008

Guadalajara: la última del año

El día 16 se celebro por las calles de Guadalajara el ya clásico Medio Maratón de Guadalajara. Trescientos sesenta y seis corredores completaron los 21.096 metros, siendo los más rápidos Fikafdu Bekele (1:10:10) en categoría masculina y Sandra Ruales (1:18:30) en la femenina. Estas fueron mis impresiones.
Ya en las postrimerías del ejercicio 2007, ha llegado una nueva edición (y van ocho) del Medio Maratón de Guadalajara. Yo sólo lo he corrido estas dos últimas, pero creo estar en disposición de comentar los principales aspectos que pueden definirlo. Son los siguientes:

- El frio. No tiene mayor misterio. Si participas en Guadalajara, en una carrera a celebrar en las primeras horas de la mañana de un día perteneciente a la segunda quincena de Diciembre, lo más normal es que te casque un frio del carajo. Pues así fue. Seis grados bajo cero llego a marcar el termómetro de mi coche en algunos puntos del trayecto que une la capital del reino con la localidad alcarreña. La temperatura se suavizo un poquito con la aparición de los primeros y tenues rayos de sol, pudiendo comenzar la competición todavía con algún grado bajo cero.

- El perfil. ¡Anda y que no hay cuestas en Guadalajara! El recorrido es un excelente rompepiernas, un continuo sube y baja, un divertido tobogán en el que los tramos llanos pueden contarse con los dedos de una mano (y sobrarían dedos). Destacar la cuesta que lleva a los Multicines y que, una vez giras a la izquierda, se completa con otra cuesta-muro de poco más de 200 metros que da la puntilla. Además y por si fuera poco, ha de transitarse dos veces por ellas a la altura de los kilómetros cinco y quince.

Que conste que antes de la salida, el señor de la megafonía anunciaba la existencia de cambios con respecto a ediciones anteriores con el objetivo de suavizar la dureza del recorrido. ¡Que me aspen si hubo cualquier pequeña variación respecto a la edición del año anterior!

- La falta de animación y ambiente. Quizás sea consecuencia del frio. Y es que entiendo perfectamente que las bajas temperaturas no son el mejor de los incentivos para quedarse en la acera animando a unos cuantos “colgaos” vestidos con ropa ajustada y zapatillas de deporte. También influye el hecho de que gran parte del recorrido transcurra por zonas de reciente construcción o, en muchos de los casos, en plena construcción (sin habitantes). En resumen, que la única presencia humana no atlética eran los esforzados voluntarios y algún que otro despistado camino de la panadería o del quiosco de periódicos.

Menos mal que siempre quedan esos simpáticos y amables automovilistas que viéndose atrapados en pequeños atascos interminables e inesperados en una mañana dominical, calientan el ambiente con el sonido de sus cláxones y con algunas voces malsonantes.

- La esforzada organización. Desde fuera se tiene la impresión de que la carrera esta puesta en pie con poco medios económicos pero con una gran ilusión y esfuerzo. Entre los puntos fuertes destacar la salida y llegada en el interior del polideportivo, la bien surtida bolsa del corredor en lo que a alimentos y bebidas reponedoras se refiere y el envío posterior a domicilio de la foto de la llegada a meta de cada uno de los participantes. A mejorar el tema de la entrega de dorsales, pues a pesar de que el número de participantes no era elevado, el tiempo de espera hasta recibir el dorsal rondaba los quince o veinte minutos (aderezados con un frio de narices). También convendría revisar la longitud de algunos kilómetros (a ojímetro creo poder asegurar que el último kilometro media más de mil de metros) y si es económicamente viable, la utilización de chips para controlar el tiempo.

En cualquier caso agradecer desde aquí al Club de Atletismo la Esperanza, a los voluntarios y a todas las personas que hayan participado de una u otra forma en la organización, el hacer posible el correr un medio maratón por las calles de Guadalajara.

En lo que a mí se refiere, esta fue mi segunda participación en esta carrera y, como sucedió el año pasado, ha servido para poner punto final a las competiciones del año 2007. Tomé la salida sin ninguna pretensión en lo que a hacer marca se refiere. El primer giro lo hice bastante tranquilo, reconociendo los lugares por los que ya había corrido el año anterior y observando la gran cantidad de edificios en construcción (a pesar de la tan traída y llevada crisis inmobiliaria). La segunda vuelta decidí probar mi estado de forma y aceleré un poco el ritmo. El resultado fue un tiempo final de 1:46:03, marca acorde a mi estado de forma y a la pesadez de estomago arrastrada por las sucesivas comidas y cenas prenavideñas.

Alcanzo con este mi trigesimonoveno Medio Maratón, a falta de once para celebrar mis bodas oro con la distancia. Espero poder seguir contándolo en el 2008. ¡Feliz año!

martes, 23 de octubre de 2007

Inaugurator was there


El Domingo 21 se celebró en la madrileña localidad de Alcalá de Henares la primera edición de un nuevo medio maratón. Con las inscripciones agotadas (2.000), la carrera fue un éxito de crítica y público. En hombres el ganador fue Ricardo Serrano y en féminas el honor recayó en Alexandra Aguilar. Esta es mi crónica de la prueba.

“Corredor popular del montón se ofrece para participar y hacer bulto en primeras ediciones de medios maratones. Retribución a convenir”.
Así rezará el anunció que en próximas fechas incluiré en las más afamadas y vendidas revistas de running. Y es que en los últimos tiempos me he convertido en una especie de Gallardón de la distancia de los 21.097 metros, en un Inaugurator de los medios maratones: desde Mayo el de Alcala de Henares ha sido la tercera prueba de las que he corrido su primera edición. Antes le precedieron los de la toledana localidad de Gerindote y el de la cercana Azuqueca de Henares.

Con diferencia este ha sido el estreno más glamoroso de los tres. Cerca de 2.000 corredores nos concentramos en la línea de salida con Martín Fiz, Serrano y Bekele (Fikadu que no Kenenisa) como estrellas invitadas. La carrera tenía su inicio en la amplia explanada del recinto ferial y tras transitar durante veintiún kilómetros por las calles de la ciudad complutense, finalizaba en la céntrica y concurrida Plaza de Cervantes.

El perfil de la prueba puede que sea, junto con Getafe y Azuqueca de Henares, de los más llanos de todos los medios maratones que se celebran en nuestra comunidad autónoma. Baste señalar que las cuestas más relevantes se correspondían con la subida y bajada de un paso elevado (el que sobrevuela la NII) o con las entradas y salidas de pasos subterráneos. Si a esto unimos que el día fue perfecto para la práctica del atletismo meteorológicamente hablando (fresquito, medio nublado y sin viento), obtenemos que la prueba fue una oportunidad de lujo para todos aquellos participantes que buscaban una buena marca en la distancia.

La organización, aunque con aspectos a mejorar en próximas ediciones, fue buena y entusiasta. Quizás lo mejor fue el trato al corredor. Este atención hacia los participantes comenzó hace unos meses cuando los promotores iniciaron una serie de intervenciones en los foros de atletismo popular dando a conocer la carrera, explicando paso a paso como se gestaba la carrera y aclarando todas las dudas que pudieran surgir, y culminó con el trabajo de los voluntarios el día de la carrera. Como detalle mencionar que en la meta ningún participante se fue sin una sonrisa de alguno de los voluntarios (y voluntarias, que diría el lehendakari) y una felicitación por la carrera terminada.

En cuanto a los aspectos logísticos, reseñar:

- Salida amplia y sin aglomeraciones, con lugar preferente para los dorsales del 1 al 30. Muy de agradecer el que existiera alfombra de lectura de chips lo que permitió conocer el tiempo neto empleado en la prueba. Quizás se echó de menos algún urinario para poder aliviar los últimos apretones previos a la competición.

- Avituallamientos bien surtidos. Me llamó la atención que el agua repartida fuera de la marca “Solán de Cabras” (¡Que nivel Maribel!) y en botellas de medio litro. Esto último me parece un derroche pues la mayoría de los corredores tiran las botellas tras haber bebido unos pocos sorbos. Además, para los que como yo aguantamos la botellita hasta casi el siguiente avituallamiento, se nos hizo incomodo tanto por el tamaño del envase como por su peso.

- Los cortes de tráfico. Mi experiencia fue del todo positiva pues no encontré ningún cruce en el que no hubiera un policía o, en su defecto, un voluntario controlando el paso de los vehículos. Sin embargo, según he podido saber, muchos de los participantes se que han quejado de que algunas intersecciones no estaban vigiladas lo que dio lugar a alguna situación de peligro. Mención especial a los impacientes y mal educados conductores (que también los hubo) que nos obsequiaban con el sonido de sus claxons y de sus poco originales improperios.

- La bolsa del corredor resultó ser muy surtida. Incluyó desde una camiseta técnica a un delantal (¿técnico también?), pasando por un original trofeo, una mochila y un surtido de reponedoras viandas (galletas, patatas fritas, bollo, manzana, glucosa y latita de Aquarius). A mejorar el que para recogerla todos los corredores debíamos pasar en fila de a uno, lo que generó esperas próximas a los diez minutos.

En lo que a mi se refiere, la carrera servía como vuelta a la competición tras un mes bastante movidito (gastroenteritis, constipado, jornadas largas de trabajo, niño enfermo…) en el que sacar tiempo para entrenar ha sido complicado. Por esta razón comencé bastante conservador, manteniendo un ritmo de 5,10 o 5,15 min/km durante los primeros seis o siete kilómetros. A partir de ahí comencé a sentirme mejor y aumenté mi velocidad, de forma que durante el segundo tercio de la carrera los tiempos por kilómetro se situaron en la frontera de los 5 min/km, para acabar los últimos siete mil metros en ritmos cercanos a los 4:40 min/km. El tiempo neto final fue de 1:42:58, un poco mejor de lo esperado antes de la salida.

Resumiendo, gran estreno de una carrera que a poco que sea cuidada y teniendo en cuenta su perfil y las fechas elegidas para su disputa puede convertirse en un fijo de muchos corredores.

Muchas gracias a los que habéis hecho esta prueba posible y ¡larga vida al Medio Maratón de Alcalá de Henares!

martes, 4 de septiembre de 2007

Gran paliza serrana

El 2 de Septiembre se celebraron en la madrileña localidad de Cercedilla la XXIII Vuelta a la Caminata y la XXX Gran Caminata a la Sierra, primera prueba de las tres que componen el Circuito Serrano 2007. La Vuelta la Caminata, sobre una distancia próxima a los 10 kilómetros, fue culminada con éxito por 492 participantes. La Gran Caminata, unos metros más larga que un Medio Maratón, sólo tuvo 143 corredores llegados a meta. Estas fueron mis vivencias.

Comenzaré esta crónica con una recomendación a la organización. Yo que ellos cambiaría el nombre de la prueba, sustituyendo el actual “Gran Caminata a la Sierra” por “Gran Putada Serrana” o “Gran Paliza Serrana”, denominaciones mucho más acordes con la realidad de la carrera y más clarificadoras de la realidad a la que deben enfrentarse los participantes.

Para que quien no la conozca se haga una idea, el recorrido puede resumirse a grandes rasgos del siguiente modo: se trata de dar dos vueltas a un circuito de aproximadamente 10.600 metros que transita por la sierra rica madrileña. Comienza con una bajada más bien suave de unos 3.000 metros a la que sigue una subida continuada “parribaquetecagas” de unos 5.000 metros que da paso a una última cuesta abajo muy pronunciada. En este último tramo se intercala un jorobado repecho de unos 600 metros que sirve de puntilla si llegas un poquito justo. Vamos que me juego mi testículo izquierdo a que no existe un tramo llano de más dos metros de longitud en toda la carrera.

A la dureza física del recorrido hay que añadir otras dos circunstancias agravantes. La primera es que, salvo la salida y la llegada que están ubicadas en el centro del pueblo de Cercedilla, el resto de la carrera transcurre por amplias carreteras. La segunda tiene que ver con la llamada “soledad del corredor de fondo”. Si bien durante la primera vuelta el número de participantes sirve de acicate y animación, en la segunda solo unos cuantos “zumbaos” optamos por continuar, de forma que en muchos tramos no era difícil que el corredor más próximo se encontrará más allá de 30 o 40 metros a la redonda.

Todo este conjunto de hechos probados hacen de este Medio Maratón el más duro de los que he corrido por asfalto (a falta de participar en el de El Escorial y en el recién estrenado en Villalba), quizás incluso por encima del de Fuencarral.

A pesar de que, en vista de todo lo mencionado hasta el momento, pueda parecer que no lo pasé bien, no es cierto. La prueba permite disfrutar de la naturaleza y de paisajes montañosos muy bonitos.

La organización corre a cargo de Mapoma (más concretamente “Elipse Iniciativas” creo que se llama), y puede considerarse muy correcta: bastantes avituallamientos, inscripción muy asequible (además te regalan la inscripción al Mapoma 2008 si completas las tres pruebas que forman el Circuito Serrano) y bolsa del corredor con dos camisetas decentes (que no técnicas) y un refresco.

En lo que se refiere a mi participación, contar que el primer giro me lo tomé como una vuelta de reconocimiento y en el segundo apreté lo que pude, todo ello para conseguir un tiempo final de 1:49:51 con parada para micción campestre incluida. La rodilla ni se quejó durante la carrera ni se ha quejado en los días posteriores, quizás porque el dolor general de piernas que me dejaron las puñeteras cuestecitas lo hayan difuminado.

Resumiendo, que en un alarde de masoquismo ya la tengo apuntada para repetir en próximas ediciones

Saludos y hasta la próxima

martes, 31 de julio de 2007

El Madrí más castizo: Trofeo San Lorenzo

Cuarta participación en la carrera urbana más bonita de todas las que se celebran en la Comunidad de Madrid. En apenas 10,6 kms (11 kms según comentan en los foros los corredores que portaban “forerunner”), el recorrido da la oportunidad de transitar junto a la Puerta de Toledo (dos veces), Palacio Real, Catedral de la Almudena, San Francisco El Grande, Calle Mayor, Puerta del Sol, Calle Alcalá, Banco de España, Cibeles, Paseo del Prado y Estación de Atocha. Ni siquiera el MAPOMA con sus 42,195 kms ofrece esta posibilidad. Dicho esto, es lógico pensar que mi análisis de la carrera no sea muy objetivo.

Organizada por la Agrupación Recreativa Argumosa, la carrera tiene un claro carácter artesanal. La salida se da mediante un toque de silbato y desde un punto nunca marcado de la Ronda de Valencia, calle que no se corta al tráfico hasta unos segundos antes del silbatazo. La distancia varía todos los años por unas razones o por otras: en esta edición alguien decidió que al enfilar la Calle Toledo, se rodease la puerta del mismo nombre. El resultado fue que la distancia recorrida estuviera más cerca de los 11.000 metros que de los 10.600 anunciados.

Reconocer a la organización la buena idea de establecer dos puntos de avituallamiento (el calor apretó de lo lindo), la solvencia en la línea de llegada a la hora de recoger el chip y de entregar la bolsa del corredor que evitó aglomeraciones no deseadas y el limitar el número de participantes a los 1.100 inscritos Este último punto me parece muy importante pues cada año la demanda de dorsales aumenta y con ello el riesgo de morir de éxito, convirtiéndose en una carrera masificada de las que cada vez abundan más en nuestra ciudad.

El ambiente, a pesar de las fechas, fenomenal. Gran animación en la línea de salida y, sobre todo, en la meta con speaker berborreico incluido. También hubo gente animando en algunos otros puntos de la carrera como Calle Toledo, Puerta del Sol o Paseo del Prado.

En cuanto a los puntos mejorables señalar dos. El primero le corresponde pelearlo a la organización. Aunque supongo que la orden partiría del Ayuntamiento, no es de recibo que en el tramo en el que la carrera transitaba por el Paseo del Prado (desde Cibeles a Atocha), los corredores nos apretujáramos en el carril bus mientras que el tráfico pasaba bastante cerca y a una velocidad considerable. Como digo, supongo que sería una imposición del Ayuntamiento, pues en ediciones anteriores hemos tenido a nuestra disposición toda la calzada del Paseo el Prado en dirección a Atocha. Una circunstancia similar ya se produjo en el reciente Trofeo de San Antonio de la Florida, por lo que mucho me temo que estamos ante una nueva moda que espero no tengamos que lamentar en alguna carrera en forma de accidente. ¡Y luego queremos organizar unos Juegos Olímpicos…!

El segundo punto mejorable no está relacionado con carrera sino con el civismo de algunas personas. Hasta ahora había visto como los conductores echaban pestes de los corredores cuando se encontraban atrapados por la celebración de alguna prueba popular. El domingo pude contemplar varios enfrentamientos entre viandantes y corredores porque los primeros no podían cruzar las calles cuando querían y en algún caso se lanzaron al asfalto con el peligro de ser arrollados por algún participante. ¡Por favor, un poquito de educación y comprensión!

En cuanto a mi participación, mi estado de forma va mejorando. Las molestias en la rodilla han disminuido (que no desaparecido) y me han permitido enlazar cuatro meses consecutivos de entrenamiento. Aunque me costó un poco encontrar la zancada y la respiración, tras la subida de la Cuesta de San Vicente me fui sintiendo mejor y pude mantener un ritmo creciente hasta la meta. El tiempo final por mi reloj fue de 50:48, marca bastante mejor que los 54:15 de la edición anterior o los 54:22 de la del 2005.

Resumiendo: Mientras la carrera siga manteniendo el recorrido céntrico y el carácter artesanal y de barrio que la hace tan atractiva, intentaré repetir todas las veces que pueda.

¡Hasta la próxima!

Nota: Ya he contactado con la Baronesa Thyssen. Se muestra dispuesta a encadenarse al carril bus del Paseo del Prado si para la edición próxima del Trofeo de San Lorenzo no se corta al tráfico toda la calzada .

domingo, 17 de junio de 2007

Trofeo San Antonio de la "Llovida"

Segunda edición consecutiva en la que participo del “Trofeo de San Antonio de la Florida”. El año pasado recuerdo haber pasado mucho calor, haber corrido en tirantes, haberme tirado en el césped una vez acabada la carrera, haber acabado empapado en sudor…Pues este año ha sido totalmente diferente, salvo en lo de acabar empapado.

Carrera de diez kilómetros en la que se dan dos vueltas a un circuito que transcurre por la zona del Parque del Oeste, Cuesta de San Vicente, Paseo de la Florida y Avda de Valladolid. Se trata de un circuito rompepiernas en el que el único tramo llano es el que va desde la estación de Principio Pío al final de la Avda de Valladolid.

La prueba se ha disputado bajo una constante lluvia, ligera durante el calentamiento y la primera vuelta y un autentico aguacero en los últimos veinte minutos. En los cuatro kilómetros finales las zapatillas pesaban un quintal, los pies chapoteaban en su interior, las piernas sufrían la lluvia y los salpicones de las pisadas, la camiseta empapada y fría se pegaba al cuerpo y la visera de la gorra goteaba incesantemente. Todo esto ha dado un toquecillo épico a la carrera, ese incentivo que te hace acelerar tu ritmo y creerte Bekele por un rato.

La organización ha sido correcta. La entrega de dorsales y chips antes de la carrera y, sobre todo, la entrega de la bolsa del corredor al final, se han hecho de forma ágil y rápida (recuerdo la interminable fila del año pasado para recoger los obsequios post carrera). El control de tiempo ha sido realizado con chip, aunque he echado de menos (como en otras muchas carreras) la alfombrilla en la línea de salida que permitiera obtener los tiempos netos. Sólo un error grave: desde que se alcanzaba la Cuesta de San Vicente y durante todo el tramo que transcurría por Paseo de la Florida y Avda de Valladolid, sólo se había habilitado un carril para los participantes. El resultado de esta medida ha sido la generación de un inconveniente y un peligro. El inconveniente ha consistido en que durante la primera vuelta hubiera aglomeraciones y dificultades para adelantar y mantener un ritmo constante. El peligro ha venido por el hecho de que lo vehículos pasaban muy cerca de nosotros y en el mismo sentido, peligro aumentado durante la segunda vuelta cuando la lluvia afectaba a la visibilidad de conductores y corredores.

Destacar la animación, los espectadores que desafiando la lluvia han permanecido en las aceras de las inmediaciones de la meta aplaudiendo y dando palabras de ánimo a los participantes. Como siempre, muchas gracias.

En cuanto a mí, me he encontrado bastante cómodo. La rodilla no se ha quejado en absoluto (¿se estará curando esa extraña dolencia?), de piernas he ido bien y, por poner un pero, he llegado un poquito asfixiado y con flato. Al final he parado mi cronometro en 47:37 que, teniendo en cuenta mi estado de forma, no está mal.

En resumen y para terminar: carrera muy recomendable, con recorrido duro pero “divertido” y bien organizada (a mejorar lo antes indicado). La prefiero con las temperaturas propias del mes de Junio que permiten disfrutar del césped del Parque del Oeste mientras se estira y se charla con los amigos.


Nota: Durante el tiempo que he tardado en escribir este texto, el Madrid ha marcado tres goles (dos de Reyes y uno de Diarra), ha remontado su partido contra el Mallorca y es campeón de liga. Ahora sólo falta el baloncesto. ¡HALA MADRID!


martes, 12 de junio de 2007

Azuqueca tiene miga(s)

Trescientos sesenta y siete corredores tomamos la salida del I Medio Maratón de Azuqueca de Henares “Gran Premio Carrascosa Moreno”. El keniata James Moiben fue el ganador en categoría masculina con 1:08:19, mientras en féminas la primera clasificada fue la española Sandra Ruales con una marca de 1:21:31.

ORGANIZACIÓN: Mejorable. La entrega de dorsales fue muy lenta. Para el número de participantes que éramos había que esperar una fila de aproximadamente diez minutos (hablo de una hora antes de la carrera).

La salida de la prueba se dio con más de veinte minutos de retraso. Esta circunstancia hizo que esperáramos bajo un sol de justicia aguantando el calor propio del mes de Junio y acercando el desarrollo de la carrera a las horas centrales y por tanto más calurosas del día.

La señalización del recorrido fue insuficiente en algunos puntos. A lo largo de los veintiún kilómetros existían varios puntos “clave” en los que transitando por un calle recta había que abandonarla, trazar una U y volver a la misma calle unos diez o quince metros más adelante. Pues bien, en estos sitios no había indicadores claros ni voluntarios atentos, de forma que si no prestabas atención podías fácil e inadvertidamente saltarte un tramo del recorrido. Por lo que oí comentar en meta, algo así debió ocurrirle al primer clasificado que, tras saltarse uno de esos desvíos, tuvo que volver sobre sus pasos y seguir el trazado correcto, con lo metros de más, el cabreo y el retraso que la maniobra implicó.

La entrega de trofeos ya me pilló en carretera de vuelta a casa, pero según he leído en algún foro de atletismo, también sufrieron un retraso considerable.

Entre los puntos positivos de la organización destacar los puestos de esponjas que ayudaron a paliar el calor, el final en el polideportivo que permitió disfrutar de unos minutos tirados en la hierba artificial estirando los maltrechos músculos y la surtida bolsa del corredor con camiseta técnica incluida. También se daba a los participantes la posibilidad de disfrutar gratuitamente de la piscina y de participar en la comida comunal de migas con uva. Cuando abandoné el complejo deportivo, pasé junto a la gran sartén donde se habían cocinado (ver foto que ilustra la crónica), y la pinta y el aroma que despedían pusieron en marcha mis glándulas salivares. Lástima de no poder disfrutar de ellas por mi pronta marcha.

En resumen: a pesar de los fallos mencionados debidos con casi total seguridad al hecho de tratarse de la primera edición de la prueba, agradecer a los organizadores el lanzarse a la aventura de crear una nueva carrera en unas fechas difíciles en las que escasean las competiciones sobre esta distancia. Estoy seguro de que los pequeños errores acaecidos serán subsanados en la próxima edición.

RECORRIDO Y AMBIENTE: Se trataba de dar dos vueltas a un circuito que resultó ser muy llano, sin ninguna sombra y con amplias calles rectas salteadas de rotondas.

Como digo, en cuanto al perfil, es de las más llanas que he corrido nunca. Solo había un pequeño desnivel en el tramo que unía la zona urbana con el polideportivo. Esta circunstancia que sería de agradecer para buscar marca en otra época de la temporada, en el mes de Junio personalmente me provoca cierto aburrimiento debido a lo monótono del ritmo y a la constante zancada.

Las calles del recorrido eran vías nuevas, amplias, con árboles pequeños y no eran en absoluto sombreadas. Menos mal que durante gran parte de la carrera aparecieron las nubes y sirvieron como parasoles naturales. Aun así el calor golpeó con fuerza.

En cuanto al ambiente, no había mucha animación. Salvo los familiares y amigos de corredores apostados en las inmediaciones del polideportivo, no había muchas más personas jaleando el paso de los participantes.

MIS SENSACIONES: Parece que voy recuperando la forma. Por miedo al calor, salí bastante conservador, corriendo lo dos primeros kilómetros a un ritmo de 5:30. A partir de ahí fui mejorando poco a poco los parciales hasta acabar en 1:43:25, mi mejor marca de los últimos cuatros medios maratones disputados.

Ahora, salvo sorpresa, se acabaron los medios maratones hasta septiembre. Me dedicaré a carreras de 10 km, más acordes a las temperaturas veraniegas.

¡Salud y hasta la próxima!