domingo, 19 de abril de 2009

Redecora tu vida


Pues no. Lejos de lo que podáis pensar, la foto que abre esta entrada no está tomada en la sección de running del Decathlon o de El Corte Inglés. La imagen la he obtenido en mi casa y recoge las zapas de atletismo de las que soy propietario actualmente. Bueno, en realidad falta un nuevo par de Asics Cumulus (modelo de hace unos años) que adquirí hace dos semanas por 30 euros y que no aparecen en la “foto de familia”. ¡Diez pares de zapatillas! Y si parecen muchas en número voy a añadir otro dato relevante a tener muy en cuenta: la talla de cada una de ellas es el 13 USA o 47,5 - 48 si hablamos en el lenguaje de tallas europeas. ¡Os podéis imaginar lo que ocupa eso!

Teniendo en cuenta que el piso en el que habitamos no es grande y que somos una familia de tres miembros… perdón, quería decir de tres componentes (miembros, lo que se dice miembros, sólo dos), o nos salíamos de casa para que cupiera tanta zapatilla o buscábamos una solución imaginativa. Y, tras mucho pensar, se hizo la luz ¡Redecorar nuestra vida! Ahí van algunas ideas:

1. Sujetalibros Culturën Siokupag Sitium. Vistoso sujetalibros fabricado en goma, tela en rejilla y relleno de gel. Su gran flexibilidad le permite adaptarse a distintos espacios y aguantar grandes pesos. Ideal para lectores pronadores.

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2. Trono Principotëg. Silla de mimbre para los más pequeños de la casa. Sus peanas confieren al conjunto un cierto aire rococó y protegen el suelo de tu vivienda de los arañazos en el suelo debidos al arrastre. Pensada para infantes incansables, especializados en “tiradas largas”, desgaste de fondo al progenitor y maratones de desobediencia.

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3. Recogemandos Tolosmandek Juntäg. ¿Cansado de buscar el mando a distancia de la tele por todo el salón? ¿Harto de encender la cadena de música cada vez que te sientas encima del mando al dejarte caer en el sofá? El recogemandos Tolesmandek Juntäg es la solución que estabas buscando. Mantén todos los mandos controlados depositándolos en este fabuloso y deportivo invento. Especialmente recomendado para los a mandos a “larga” distancia o “mandos de fondo”

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4. Minicadena Chumjden-Chumjden 09. Excelente aparato de música compacto, de fácil manejo y con lector de CD, MP3 y radio (AM y FM). Cuenta con una potencia de 100W repartida en dos altavoces de la reconocida marca Creative. Con respecto a la versión anterior (Chumjden-Chunjden 06), se ha eliminado la doble pletina de casette auto-reverse, reduciéndose así considerablemente el tamaño y el peso del equipo. De diseño moderno y deportivo, la minicadena ocupa un espacio reducido y cuenta con mando a distancia (el cual puede guardarse en el recogemandos Tolosmandek Juntäg).

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5. Complejo Lúdiko Tópälkinder. Desarrolla la imaginación de los más pequeños de la casa. Una zapatilla deportiva en manos de un niño puede convertirse en la barca de Mickey Mouse, el coche de Daisy o la cama de Mr Potato. No hay límites a su creatividad. El complejo lúdico puede tener el tamaño que tu elijas, aumentando o disminuyendo el número de unidades (zapatillas) que lo compongan, aunque siempre de dos en dos. Para todo tipo de pisadas y pesos.

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Total, que aquí estoy, creando catálogos y esperando al MAPOMA.
Saludos
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jueves, 9 de abril de 2009

Sabía a lo que venía o de como el hombre sin palabra logró un hat trick y alcanzó los cien dorsales en la media chulapona


1. EL SIN PALABRA

Releo la crónica que el año pasado hice del Medio Maratón de Madrid. "El año que viene no. O tal vez si” la titulé. Pues visto lo visto, ha sido uno de los títulos más acertados que he debido escoger en el tiempo que lleva vivo este blog.

Este año estaba decidido a no correrla, a no volver a sufrir los agobios y la incomodidad de correr acompañado de tropecientas personas, a no ser bombardeado y usado por las marcas publicitarias que rodean el evento, a no inscribirme con dos meses de antelación si quería lograr un precio “asequible”. En definitiva, estaba dispuesto de una vez por todas a renunciar a una carrera que me gusta y a la que tengo mucho cariño para evitar ser tratado como un borrego.

Cierto es que me tiraba el nuevo recorrido (más céntrico y variado que en ediciones anteriores) y el que salida y la llegada estuvieran ubicadas en el Parque del Retiro (podía ir andando desde mi casa). Además, en los últimos días se habían sumado los “incentivos” de que la fuera a correr mi hermana y de que las previsiones meteorológicas hablaran de un día soleado y con buena temperatura. Pero ahí estaba yo, aguantando estoicamente y a punto de cumplir mi promesa. Sin embargo, el sábado por la mañana, al visitar el foro de http://www.elatleta.com/ leí el mensaje de dgranda. Estaba inscrito en la prueba y anunciaba la venta de su dorsal por no poder participar debido a una inoportuna lesión. ¡Mecagüenla! ¡Esto ya era demasiado! ¡Qué la carne es débil, coño! Mi mano tomó la iniciativa, asió el móvil y marcó el número que anunciaba dgranda. Ya estaba hecho. Había vuelto a sucumbir. ¡Ay mísero de mi, soy un hombre sin palabra!
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2. EL "HAT TRICK"

Dicen que eso del hat trick tiene su origen en el criquet, donde se premiaba con un sombrero al jugador que conseguía tres wickets de manera consecutiva (lanzamiento a las tres estacas ubicadas detrás del bateador que consigue derribar uno de los dos travesaños situados en la parte superior de éstas, siendo el bateador eliminado y reemplazado por otro). Posteriormente el término fue importado al futbol para hacer referencia al hecho de que un mismo jugador consiguiera tres goles en un único partido.

Teniendo en cuenta que los últimos tres fines de semana he participado y completado tres medios maratones (Ciudad Universitaria, Coslada y Madrid), podemos decir que he conseguido un hat trick atlético popular ¡Mi primer hat trick! A muchos os parecerá una chorrada (seguramente lo es), pero a mí me ha hecho mucha ilusión y me ha servido de acicate para acumular kilómetros de cara al próximo MAPOMA.

El caso es que la tripleta me ha dejado un poco cansadete, pues aunque no he disputado ninguna de ellas al 100%, si me las he tomado relativamente en serio. Ahora quedan tres semanas para seguir entrenando y recuperando antes de enfrentarme a la distancia filipeica.


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3. LOS CIEN DORSALES

La novena edición del Medio Maratón de Madrid ha supuesto mi carrera número cien. Continúo con la conmemoración de los números redondos que comenzó el año pasado con la consecución del quincuagésimo medio maratón y el décimo maratón y ha seguido en 2009 con el décimo aniversario de mi debut en el mundillo de las carreras populares.

A tenor de las cifras parece claro que mi distancia favorita son los 21.097 metros, que representa el 55% de mis dorsales. Los maratones son una de cada de diez de mis carreras, mientras que los diez miles alcanzan un 21% del total. Otras distancias completan el 17% restante.

Espero completar la siguiente centena de carreras y seguir con el ánimo de contarlo en este blog u otro blog.

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4. LA MEDIA CHULAPONA

En lo que es la carrera en sí no voy a extenderme. Baste recordar algunos detalles que la vienen caracterizando desde hace unos años: la masificación, el bombardeo y manipulación publicitaria, la poca educación de muchos de los participantes y la sensación (común a muchos diez miles tradicionales nuestra ciudad) de haber sido tratado como un borrego. Si se quiere participar en la media de los madriles y disfrutar de ella, hay que asumir estas circunstancias y después tratar de obviarlas.

En cualquier caso hubo algunas novedades dignas de mención. Sin duda la más importante y para mí la mejor fue el cambio en el recorrido, modificación que permitió disfrutar de “más Madrid” y más céntrico, además de una salida y, sobre todo, una llegada en pleno Parque de El Retiro. Como es habitual e inevitable en nuestra ciudad, la carrera estuvo repleta de desniveles, destacando la cuesta arriba a falta de kilometro y medio que conducía desde el Paseo Infanta Isabel a la Glorieta del Angel Caído pasando por C/ Alfonso XII y el Paseo del Duque Fernán Nuñez.

Lo malo desde mi punto de vista no fue esta dura subida casi al final de la carrera sino el hecho de que tras superarla, la continuación del Paseo del Duque Fernán Nuñez estaba dividida por unas vallas metálicas que separaban a los corredores en sentido de ida y vuelta. Esto supuso un gran estrechamiento de la calzada (apenas dos metros y medio por sentido) lo que unido a que después de la cuesta había corredores a muy diferentes ritmos (unos dando todo en los últimos metros y otros totalmente desfondados tras el duro ascenso), hizo que los que llegábamos con un poco de fuelle tuviéramos que ir esquivando a duras penas a los más castigados y con menos reflejos.

Otra novedad positiva respecto a ediciones anteriores fue la indicación de los puntos kilométricos colgados a una altura cercana a los cuatro metros, lo que permitió verlos claramente y desde lejos.

Pero la mayor cagada del evento atlético fue el cronometraje. Se realizó con el sistema novedoso del “transponder” (o algo así), consistente en una especie de chip pequeño con un “cable” en forma de cuadrado, del tamaño del dorsal y alojado en una bolsa de plástico situada en el reverso de éste. El resultado fue que el tiempo neto oficial de muchos de los participantes (entre los que me incluyo) fuera inferior en un minuto y pico al que cada uno de nosotros se tomó manualmente. En fin, cosas de la "tésnica".

En definitiva, que salvo pequeños detalles que cambian de una edición a otra, aquellos que ya llevamos unas cuantas carreras sabíamos a lo que veníamos, y si año tras año estamos en la línea de salida de esta carrera es porque sarna con gusto no pica.

Y el año que viene ¿Si o no? Pues depende ¿Qué de que depende? Pues de según como se mire todo depende.

Nos vemos en el MAPOMA.

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miércoles, 1 de abril de 2009

Sile, sile, ¡nole!



A lo treintañeros (y más) les sonará aquello del “sile, sile, ¡nole!”. Esta expresión era la que se utilizaba cuando el niño con el que negociabas el intercambio de algún cromo pasaba uno a uno aquellos que componían su taco de repetidos (“repes” en el argot) y por fin descubrías entre ellos alguno que todavía no tenias. Pues bien, el Medio Maratón de Coslada era uno de los dos cromos que me faltaba para completar la colección de medios maratones sobre asfalto que se celebran en el territorio gobernado por Tita Espe. Ahora, con esta prueba pegada ya en el álbum, sólo me queda conseguir acabar el Medio Maratón de El Escorial a celebrar allá por el mes de Junio ¡Espero no estar de vacaciones ni lesionado!

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LOS PROLEGOMENOS

Después de tres semanas con un tiempo primaveral, la mañana amaneció muy fresca (4º C marcaba el termómetro del coche) y ventosa. Coincidió además que esa misma noche había sido la del cambio horario, de forma que cuando salí de casa era una hora antes. Quiero decir que era una hora antes de lo que era el día anterior a esas mismas horas, no que fuera una hora antes de la hora que salí. Vamos, que al ser antes pues era normal que la temperatura fuera menos. ¿Ha quedado claro no?

El llegar a la zona de salida me fue un poco costoso pues ni había estado en Coslada en mi vida ni uso esos navegadores tan de moda en los últimos años. Si sabía que estaba más o menos cerca del Aeropuerto de Barajas, así es que opte por tomar la A2 y seguir el método de prueba-error. Tardé un poco más de lo previsto e hice algún kilómetro de más al coche, pero finalmente llegué con tiempo al polideportivo de La Vía, lugar de recogida del chip, y de salida y llegada de la carrera.

Había allí un gran ambiente de corredores y por las pintas y el físico de muchos de ellos, era fácil adivinar que también había bastante nivel. Quizás la causa de ello fuera que la prueba era el Campeonato de Madrid por Clubs. Recogí el chip y me volví al coche a escuchar las últimas vueltas del GP de Australia. A falta de quince minutos y ya vestido de romano, comencé el calentamiento.



LA CARRERA

En la salida debíamos ser alrededor de seiscientos participantes. No es una carrera con gran participación, posiblemente porque no se le da una gran publicidad y porque muchas veces ha coincidido en fecha con el Medio Maratón de Madrid o, en el caso de esta edición, con el Medio Maratón de Segovia.

Lo primero que me llamó la atención fue que no hubiera alfombrilla lectora de chips en la salida. Sinceramente a mi estos detalles me dan un poco igual. Yo siempre me tomo mi tiempo neto poniendo mi cronometro en marcha cuando estimo que cruzo la línea de salida y parándolo cuando llego a meta. Aún así me extrañó que tratándose del campeonato de Madrid de clubs sobre la distancia no fuera obligatoria esta medida.

En cuanto al recorrido de esta edición, al parecer era la primera vez que se hacía y consistía a grandes rasgos en dar una vuelta de dieciséis kilómetros por las calles cosladeñas y repetir después los primeros cinco mil metros para completar la distancia del medio maratón (algunos dicen que unos cientos de metros más). Es de agradecer que todo el trazado transcurriera por zonas habitadas y residenciales, evitando el paso por polígonos industriales tan recurrente en las pruebas de larga distancia que se celebran en las poblaciones cercanas a la capital madrileña. El perfil fue bastante exigente, con continuas subidas y bajadas, en algunos casos largas y muy pronunciadas. Destaca entre las cuestas arriba la existente entre los kilómetros siete y ocho, una pendiente en forma ele que sin conocerla te deja "clavao": piensas que en la curva se acaba la cuesta pero cuando giras te das cuenta de que estabas en un error, de que queda otro tramo casi tan largo como el que has dejado ya atrás.

A la dureza del perfil hubo que añadir el domingo un invitado incomodo, molesto y pestoso que endureció aun más la carrera: el fuerte viento. Sopló de todos lados. De frente, por la izquierda, por la derecha, por arriba, por abajo y supongo que en algún tramo también de culo. Se agradecía sobremanera cuando se alcanzaba alguna de las calles estrechas de las urbanizaciones de chaletes y dejaba uno de ser zarandeado por Eolo durante unos segundos.



LA ORGANIZACIÓN

Desde mi punto de vista la carrera estuvo bien organizada. El pabellón del polideportivo La Vía se habilitó para recibir y dar cabida a todos los participantes, instalándose en su interior unas mesas para la entrega de chips y dorsales (a quien le faltara) y una zona para el ropero. Mucha gente agradeció poder cambiarse a cubierto al finalizar la carrera protegidos del viento y la baja temperatura reinante en el exterior.

La clasificación y medición del tiempo fue realizada a través de chip, aunque como dije anteriormente, en la salida no hubo alfombrilla lectora. Lo que no entendí muy bien es por qué al finalizar la carrera, además de entregar el chip, también se quedaban con el dorsal el cual acababa sus días ensartado en un gran pincho metálico ¡Y a la vista de todo el mundo! ¡Qué crueles! A mí esto no me supuso mayor problema que la incomodidad de tener que quitar los imperdibles que sujetaban el dorsal, actividad que he de reconocer me jode mucho cuando llego cansado a la meta, pero entiendo que a aquellos que coleccionan los dorsales de las carreras en las que participan les sentara un poco peor.

La distancia estaba homologada por lo que poca discusión cabe entorno a su medición, aunque a algunos corredores sus fores les marcaran en meta unos cuantos metros por encima de los 21.097 reglamentarios. Llamar la atención en cuanto a la forma de marcar los kilómetros mediante un sistema que nunca hasta el domingo había visto: los niñospuntokilométrico. Este sistema consiste en instalar jóvenes y "jovenas" separados por una distancia de mil metros y sujetando el cartel que indica el punto kilométrico que corresponda ¡Gallardón intentando acabar con los hombres anuncio y en Coslada promoviendo el niñopuntokilométrico!¡País!

Durante la carrera los avituallamientos estuvieron bien surtidos. Ya en meta entrega de una camiseta de algodón decente, una barrita energética, una naranja, una coca cola y posibilidad de disfrutar de un grifo de cerveza. Yo prefiero este tipo de avituallamiento y pagar los cinco euros que costaba la inscripción (muy asequible), que no pagar veinte euros y ser obsequiado con una camiseta ¿técnica? que rara vez es de mi talla y nunca me sienta bien, un forro polar o mochila, un tetra brick de caldo a punto de caducar, un desodorante, un “tro-feo” y una revista deportiva de al menos veinticuatro meses de antigüedad (¿se pensaran que lo de las revistas es como los buenos vinos que ganan con la edad?). Ahh, se me olvidaba: Sé que hubo bebida isotónica porque vi a varios corredores solidarios que habían llegado antes que yo portando dos o incluso tres botellas. Gracias a todos ellos.


YO

En cuanto a mí, me encontré bastante bien. Parece que voy recuperando el ritmo y, aunque me costó un poco, pude acabar en 1:39:11, marca que me dejó muy satisfecho teniendo en cuenta que era el segundo fin de semana seguido en el que corría una media, el exigente perfil y el puñetero viento.

Si no surge ninguna oportunidad inesperada no creo que vuelva a correr otra carrera hasta el MAPOMA, así es que intentaré centrarme un poco más en los entrenamientos y mejorar mi estado de forma en las próximas semanas.

Resumiendo, que ya tengo un cromo más de los que faltaban en mi álbum. ¿Alguien tiene “repe” el que me falta?

Saludos

Nota: Perdonad por la poca definición de las fotos que ilustran la crónica pero las tome con mi teléfono movil mientras corría.

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martes, 24 de marzo de 2009

De vuelta a la universidad

14/03/1999. Bruce, Pi y yo estamos colocados en la salida. Vamos a participar en el Medio Maratón de Ciudad Universitaria. Para Bruce y para mi es el debut en esto de las carreras populares y lo hacemos a lo grande, con un medio maratón. En esos momentos recuerdo que no me he pegado el “chute” de mi inseparable inhalador. Troto hasta el coche y aspiro con ganas una bocanada de Tilad. De vuelta a la línea de salida sólo encuentro a mis dos amigos esperándome. La salida se dio hace ya un par de minutos. Nos ponemos en marcha bajo los comentarios jocosos de los espectadores. Hasta bien avanzado el kilómetro dos no alcanzaremos a los corredores más rezagados. Finalmente completaré las tres vueltas al circuito en 1:49:45, pero eso será lo de menos. Lo más importante será la sensación de superación, de haber conseguido una proeza hasta hace poco impensable.

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22/03/2009. Han pasado diez años y ocho días desde nuestro debut. Bruce y yo volvemos a estar colocados en la línea de salida. Pi hace tiempo que dejo esto del correr. Esta vez, con la lección bien aprendida, he inhalado el Tilad cuando correspondía. Aunque ninguno de los dos estamos en nuestro mejor momento de forma, lo de hoy es una especie de "autohomenaje" a una década de carreras, a diez años de acumular kilómetros y carreras en las patas.

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La de anteayer fue mi cuarta Media Maratón de la Ciudad Universitaria (Madrid). No la corría desde su edición de 2003, pero nada ha cambiado en estos años de ausencia, a excepción de una pequeña variación en el recorrido que no ha hecho sino suavizarlo levemente. En cuanto a lo demás, para bien o para mal y parafraseando al Julio Iglesias setentero, podría resumirse con un “la vida sigue igual”.

La prueba está organizada por la revista Corricolari y consiste en dar uno, dos o tres giros (a elección del participante) a un circuito de alrededor de 7.000 metros que recorre la Ciudad Universitaria madrileña. Lo de dar varias vueltas presenta como es sabido la ventaja de que si alguien va a verte podrá hacerlo hasta en tres ocasiones (más incluso si tiene ganas de andar un poquillo), pero también tiene la desventaja de que se puede hacer un poco aburrido y repetitivo.


El principal atractivo de la Media Maratón Ciudad Universitaria es su carácter POPULAR. La posibilidad de elegir entre tres distancias hace que puedas encontrar a toda clase de gente participando: novatos, gordos, altos, flacos, veteranos, machacas, cachitas de gimnasio, pronadores, universitarios, tías maqueadas, pijos, picapleitos, policías, autobuseros, supinadores, marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes y algún que otro cura despistao. Éste es el aspecto que más caracteriza a esta prueba y el que hace de ella la mejor carrera en Madrid para iniciarse en las largas distancias.

También está entre sus puntos fuertes la posibilidad de, una vez acabada la carrera, disfrutar de los días soleados que suelen presidir estas fechas estirando los fatigados músculos en el césped del Complejo Deportivo Sur de la Universidad Complutense. En esta ocasión la variada y suculenta bolsa del corredor ayudó a recuperar fuerzas en una especie de picnic campero comunal. Si además querías uniformarte con el resto de los corredores, el domingo bastaba con embutirte en la camiseta técnica color caca y escasa de talla con la que se obsequió a aquellos que alcanzaron la línea de meta.

Ahora bien, quien quiera tomar parte en este evento tendrá que aceptar también algunos otros factores quizás menos atractivos y que forman parte de la idiosincrasia de esta carrera. La distancia es uno de ellos. Aunque se haga llamar media maratón, en el propio reglamento se afirmaba que si se completaban las tres vueltas al circuito, la distancia recorrida sería de 20.700 metros. ¿Tanto cuesta alargar un poco la carrera y llegar a los 21.095 metros? Yo creo que no. De hecho si al paso en cada una de las vueltas por el complejo deportivo se saliera a la C/ Juan de Herrera (calle ya cortada al tráfico) hacia arriba en vez de hacia abajo y se llegara hasta la zona donde se sitúa el arco de salida o simpelmente si se retrasara la salida, creo que nos acercaríamos mucho a la distancia propia de un medio maratón. En fin, supongo que sus razones tendrán los organizadores para dejarla como está.


Otro característica desde mi modo de ver no muy favorecedora, es la de combinar asfalto y acera. Para mí que seguí escrupulosamente la línea blanca que marcaba el trayecto, se me hicieron muy molestas las subidas y bajadas de bordillos y el andar con cuidado para no tropezar o no tragarme alguna papelera. Para los que optaron por ser menos estrictos, la tentación del recorte en cada una de las curvas fue mayúscula y muchos cayeron en ella.

En "resumiendo", creo que no me equivoco mucho si afirmo que la Media Maratón Ciudad Universitaria es una carrera que sigue fiel a sus principios, idónea para aquellos que quieran iniciarse en distancias más allá de los diez kilómetros y que puede decepcionar a aquellos otros corredores más curtidos que busquen una carrera más seria (distancia homologada, tiempo neto, etc…)

Nota 1: En lo personal, las últimas fiebres y diarreas me han dejado un cuerpo jota de no te menees. Ayer me costó más de la cuenta finalizar en algo menos de 101 minutos. Habrá que aplicarse estas próximas semanas si quiero llegar medianamente bien al MAPOMA.

Nota 2: Qué lejos queda aquella edición de 1.999 cuando para controlar si ibas a una, dos o tres vueltas, los voluntarios te entregaban en cada paso por meta una goma elástica (de esas marrones de sujetar papeles) que debías lucir en la muñeca…

Nota 3: Las fotos las he tomado prestadas de www.corricolari.es


Pues nada, que ya tengo otra carrera universitaria para mi curriculum ¡Y ésta sin tener que ir a septiembre!


Saludos


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lunes, 16 de marzo de 2009

Bleu (Azul)


Hace ya más de tres lustros que ví en el cine Trois Couleurs: Bleu (1993), peliculón dirigido por el desaparecido realizador polaco Krzysztof Kiéslowski y que era la primera entrega de una trilogía (completada posteriormente con Rouge y Blanc) en la que pretendía plasmar los ideales de la revolución francesa. Aunque no he vuelto a verla desde entonces, tres cosas de aquel film se me quedaron grabadas: la escena inicial e impresionante del accidente de coche, la excelente banda sonora y las imágenes en la que una joven Juliette Binoche nada sola en una gran piscina de color azul.

Y ¿por qué traigo hoy esta película hasta aquí? Pues porque después de dos años, el sábado rescaté de las entreñas del armario mi bañador Adidas “turbo”, mis gafas azules Arena, mi gorrito también azul y también Arena, y mis tapones de silicona para los oídos y…¡volví a nadar! (o algo parecido). Cuando tras pensarlo largo rato sentado en el borde de la pileta decidí sumergirme en el agua, me vino al cabezorro la imagen de la Binoche nadando elegantemente en aquella piscina azul. Ahora allí estaba yo cuan Michael Phelps de garrafón, pegándome contra el agua para intentar completar un largo tras otro sin perecer en el intento.

Y es que los dolores de espalda y las recomendaciones del fisio me han convencido de que aunque me resulte un pestiño, me aburra como un muerto, me cueste Dios y ayuda mantenerme a flote, tengo que volver a incluir en mi rutina semanal al menos un día de "suiminpul". Este fin de semana comencé con treinta largos que, a una distancia de cincuenta metros por largo, da un total de mil quinientos metros. De los treinta largos, veinte fueron con “pull” (especie de pequeño flotador en forma de ocho que se pone entre las piernas para trabajar sólo el tren superior) y diez sin él. Para que os hagáis una idea de lo que me cuesta nadar, prefiero hacerlo con pull que sin él, pues así me es más fácil mantenerme a flote. El agua no es mi medio. Tardé un porrón de años en aprender a nadar y estoy convencido de que si la naturaleza hubiera querido que yo me desenvolviera con soltura en el medio acuático, me hubiera dotado de una grandes aletas y una estupendas branquias.

En fin, que dado el consenso general de que nadar es bueno para la espalda, habrá que hacer el sacrificio e ir a la piscina regularmente a hacerse unos larguitos ¡Todo sea por poder seguir corriendo!

Saludos

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martes, 10 de marzo de 2009

La orina del enfermo


No tiene buena pinta la orina del enfermo, no. Retonno a este mi/vuestro blog para dejar constancia de que este invierno no es para mí. Después de que, salvo por una fea tos de pecho de esas de abuelo fumata, pareciera que el virus se estaba alejando, el viernes pasado me levanté con un sospechoso dolor de cuerpo. "Bueno, al currele y fin de semana para descansar" pensé ¡Y un huevo de pato! Ya en el trabajo noté la llegada de escalofríos y la subida de la temperatura ¡No, otra vez no! ¡Me niego! En estas circunstancias da igual que uno se niegue o deje de negarse. De vuelta a casa, 39,4º de fiebre y a la cama.

Pero lo más divertido estaba por llegar. A media tarde comencé con vómitos y diarrea. Lo que viene a ser un “completo”. Cualquier intento de beber líquidos me provocaba nauseas. El resultado fue una deshidratación que me condujo de cabeza a Urgencias, donde tuve una actuación estelar con pérdida de conocimiento incluida. Dos horas y pico después, tras enchufarme dos bolsas de suero fisiológico y Primperan por vía intravenosa y después de radiografíar mi pecho estrecho y maltrecho, salí diagnosticado : bronquitis, gastroenteritis, dos orejas y vuelta al ruedo.

La fiebre desapareció al día siguiente. Las toses menguaron y, aunque no se han ido del todo, ya apenas molestan. Pero la diarrea ¡Ay, la diarrea! Todavía hoy, después de cuatro días, me sigo yendo por las patas abajo. Ayer volví al médico para decírselo y para que me diera la baja. "No te preocupes", me dijo, "es mejor no pararla y que salga todo el virús". ¡Todo el virus mamonazo! ¡Si yo creo que la última vez ya he expulsado el esófago licuado! Si no me debe de quedar nada en el interior. Esto si que es una dieta de vaciado y no la que recomiendan unos días antes del maratón.

En cuanto a lo de volver a correr, pues cuando buenamente pueda que espero sea este próximo fin de semana. De momento tacho la media de Fuenlabrada de mis próximas carreras y sigo confiando en volver a la Universitaria para celebrar mis primeros diez años de corredor populachero.

En fin, que las cosas son moco son. Esperando que la cosa no vaya a mayores y que sea la última entrada invernal dedicada a enfermedades varias, se despide de ustedes el extraordinario y mutante hombre-virus.

- ¡Que los virus sean con vosotros!
- (A coro) ¡Y con tu espíritu!

Podéis ir en paz.

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domingo, 1 de marzo de 2009

El 6290 BCN, no en 2009

Pues no pudo ser. El virus se hizo fuerte y, aunque sabía que a largo plazo caería derrotado, aguantó lo suficiente para chafarme el Maratón de Barcelona. El dorsal 6290 quedó sin ser recogido y esta mañana no está colocado en el pecho de ninguno de los participantes que en estos momentos recorren las calles de la capital catalana. Ahora sólo cabe pasar página y mirar hacia el futuro.

Todavía tendrán que pasar unos días para que pueda empezar a pensar seriamente en próximas carreras y objetivos. Para ello habrá que tener muy en cuenta la evolución del dolor de espalda y piramidal cuando vuelva a retomar los entrenamientos. Si todo fuera bien, parece factible que en el horizonte maratoniano se vislumbre el MAPOMA , previo paso por todos o algunos de los medios maratones de Fuenlabrada, Ciudad Universitaria y Coslada. Si la cosa fuera mal, pues…. ¡prefiero no ponerme la venda todavía!

Ya os contaré cuando tenga un ratillo como evoluciona el tema.

Nota 1: Alguno os preguntaréis ¿Qué coño tiene que ver la foto que ilustra el texto con lo que en él se dice? Pues la respuesta es sencilla y gilipollesca. Resulta que he buscado en san google imágenes relacionadas con el 6290, número que como mencioné antes era el de mi dorsal para el Maratón de Barcelona, y el resultado ha sido que existe un modelo de teléfono Nokia que lleva ese nombre y que ha copado todas las respuestas. Así es que, ahí queda la foto.

Nota 2: Connecting people! Entre la imagén y el título alfanúmerico me ha quedado una entrada más propia de un blog tecnológico que de uno de..., de.... ¿De que carajo iba este blog?

Saludos pelín tristones.

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