lunes, 31 de marzo de 2008

A la sombra del Acueducto

El pasado domingo se celebró la segunda edición del Medio Maratón Ciudad de Segovia. Ambientazo, mucha animación, perfil duro, buena organización y recorrido muy bonito puden ser unos cuantos retazos que sirvan para resumir una prueba que tuvo como ganadores a Clement Coech en hombres y a Malika Asahsaah en mujeres. Estas fueron mis impresiones.

Agradecimientos varios. Cuando yo era un tierno infante, aprendí aquello de que de bien nacidos es ser agradecido. Por esta razón quiero empezar mi crónica de lo sucedido con un ¡GRACIAS SEGOVIANOS! Gracias por dejarnos tomar las principales arterias de vuestra bella ciudad, por permitirnos correr a la sombra del Acueducto y del Alcázar, por animarnos con vuestros vítores y aplausos, por volcaros con nosotros, por llenar el recorrido con vuestra presencia, por llevarnos en volandas en los tramos más difíciles. Gracias por crear un ambiente magnífico, por conseguir emocionarme en algunos momentos, por acogernos y mimarnos. En definitiva, gracias por hacernos pasar una mañana dominical inolvidable.

Con estos cimientos extraordinarios, el resto de los elementos necesarios para construir la segunda edición del Medio Maratón Ciudad de Segovia quedan en un segundo plano, aunque no por ello son menos importantes.

Dura y bella. Si atendemos al trazado, se podría considerar esta carrera dura, muy dura, y bella, muy bella. El perfil refleja a las claras la orografía de Segovia. Haciendo un rápido repaso mental, no recuerdo en todo el recorrido ningún tramo llano. Las largas cuestas, sobre todo las que son hacía arriba, constituyen el leiv motiv de esta carrera. Destacan por su dureza y longitud las que conducen desde la Alameda hasta los pies del Acueducto (km 7,5 al km 9,5 aproximadamente) y desde el casco antiguo hasta la zona denominada como Nueva Segovia (km 11,3 al km 14). Quien pretenda buscar una buena marca en la distancia que se olvide de encontrarla en esta carrera.

Pero como digo, la dureza está acompañada de una indudable belleza. La salida, llegada y paso intermedio por el Acueducto, el tránsito por el casco viejo de la ciudad subiendo desde el famoso monumento romano hasta la Catedral y descendiendo de nuevo hasta la entrada al Alcázar, la travesía junto al rio por la Alameda y la subida a espaldas del Alcázar hacen de esta carrera una de las más bonitas en las que he participado. Además tiene la ventaja de que, en las dos ocasiones en que el trazado conduce hacia las afueras de la ciudad, casi desde cualquier punto puede apreciarse una bella panorámica del centro histórico coronado con sus monumentos más representativos.

Voluntariosa y mejorable. Con estos adjetivos se podría calificar la organización de la carrera. Vaya por delante que el deseo de agradar de los organizadores es claro, como demuestra el elevado número de voluntarios (fácilmente reconocibles por su forro polar naranja) que se volcaron en atender todas las necesidades de los participantes antes, durante y después de la carrera. Sin embargo hay aspectos que en mi opinión deberían corregirse en próximas ediciones para que el Medio Maratón siga creciendo en calidad. Hagamos un repaso de lo mejor y de lo mejorable.

La salida:
- La recogida del dorsal, del chip y de la bolsa del corredor se pudo hacer de forma ordenada y rápida.
- Se echó de menos una alfombrilla de lectura de chips que permitiera obtener el tiempo neto empleado en completar la prueba, alfombrillas que si estaban presentes en los kilómetros 15 y 18 al objeto de controlar el paso de los corredores por esos puntos.
- La zona de salida no estaba acotada para los corredores, de forma que en el barullo formado junto al Acueducto mientras caían los paracaidistas y esperábamos la señal de inicio, convivíamos revueltos participantes y viandantes. Esto entrañaba un peligro de caída para los corredores y de ser arrollados para los viandantes.

La llegada:
- Gran cantidad de avituallamiento para reponer fuerzas: bollos preñaos, bocadillos de chorizo, bollos con crema y surtido de bebidas.
- Buen servicio de fisioterapeutas que aliviaban los maltrechos músculos
- Servicio de duchas. Según he leído en algún foro, el agua caliente se acabó muy pronto.
- Distribución un poco caótica. Al acabar se entregaba el chip y se ascendía por las escaleras ubicadas bajo el Acueducto para disfrutar del avituallamiento final. Para abandonar el recinto debías bajar y salir por un espacio estrecho situado justo en la zona donde de entrega los chips, de forma que se juntaban los participantes que volvían de disfrutar de los alimentos reponedores con los corredores que entraban en meta. Además el pequeño espacio para salir estaba atestado de gente esperando a los participantes

Otros aspectos:
- Bolsa del corredor generosa que incluía forro polar, camiseta técnica, calcetines, mochila, zumo y galleta energética. Que conste que yo no soy partidario de este tipo de bolsa pues a final de temporada te juntas con quince mochilas, siete chubasqueros, cuatro forros polares…., pero he de reconocer que esta estaba muy bien (hasta los calcetines sientan bien a mis pies del 47)
- Gran idea la de poder reservar mesa en muchos restaurantes y disfrutar de un menú típico segoviano por un precio de 20 eur.
- Otro factor positivo fue la celebración del concurso de fotografía. Se pudo ver a numerosas personas del público cámara en mano haciendo fotos a los participantes.

Recomendaciones:
- Una idea para próximas ediciones. Si se retrasa la línea de llegada unos metros y se coloca una vez cruzado el Acueducto, se podrían obtener fotos de la llegada de los participantes con la gran construcción romana emblema de la ciudad como fondo.
- Por favor, mantened el número máximo de participantes en la cifra de este año. Un número mayor de corredores supondría una excesiva masificación y no poder correr en algunos tramos del casco histórico

A pesar de los aspectos a mejorar, que casi seguro han de achacarse a la juventud de la prueba y que en ningún caso afectan a lo puntos esenciales de lo que debe ser y debe cumplir una carrera de este tipo, agradezco al C.D Sporting Segovia y al Excelentísimo Ayuntamiento de Segovia la organización y celebración de esta gran fiesta del atletismo popular.

Civismo. No quiero dejar de expresar mi admiración por los conductores que atrapados en un gran atasco alrededor del kilómetro 16 de la prueba, lejos de hacer sonar el claxon de sus coches e increpar a los voluntarios y corredores, descendieron de sus vehículos y se pusieron tranquilamente a ver la carrera e incluso a hacer fotos con sus teléfonos móviles.

Esta muestra de civismo contrasta con la mala educación de muchos corredores, manifestada de manera patente en el avituallamiento de la meta. Daba vergüenza ajena ver como muchos participantes (no uno ni dos) cogían cajas vacías o se hacían bolsas improvisadas con los plásticos que encontraban, cajas y bolsas que rápidamente llenaban de todo lo que podían rapiñar (bebidas, bollos, bocadillos…) sin pensar en ningún momento en todos aquellos que aun quedaban por llegar.

Yo, mi, me, conmigo. Mi intención era la de tomarme la carrera como un rodaje largo y tranquilo, sin tiempos, disfrutando del recorrido. Así lo hice. Acabe con buenas sensaciones y con un tiempo neto por mi reloj unos cuatro segundos por debajo de los 110 minutos. A pesar de ello, llevo un par de semanas que las piernas me flaquean y me encuentro cansado, no en vano mi cuerpo ha soportado bastante tralla durante los últimos meses (seis medios maratones en apenas sesenta días). En cualquier caso y como me va la marcha, me he inscrito a última hora en el Medio Maratón de Madrid, prueba con la que cerraré el calendario de carreras previas al Mapoma.

Hasta entonces, ¡Buenas noches y buena suerte!

martes, 18 de marzo de 2008

Fuenlabrada me pone (a 13,34 km/h)

En este inicio de año de reencuentros (Getafe y Fuencarral) y descubrimientos (Latina y Villalba), el domingo tocaba reencuentro. Había faltado a mi cita con Fuenlabrada los dos últimos años y esperaba con cierta impaciencia la llegada del día en que volviéramos a coincidir. Anteayer reanudamos nuestra relación por todo lo alto. Y es que la Media de Fuenlabrada me pone.


Nuestra relación comenzó allá por el año 1.999, en las postrimerías del siglo XX. Éramos muy jóvenes. Ella sólo contaba dos ediciones y yo era un corredor popular recién nacido. Fue mi segunda media maratón (tras la Universitaria) y, como ocurre con los primeros amores, las primeras carreras nunca se olvidan. Desde entonces ha llovido mucho aunque no tanto como debiera. En este tiempo he conocido muchas otras carreras, pero siempre que he podido he acudido a mi compromiso anual con Fuenlabrada (o Fuenla como la conocemos sus amigos). En cuanto a ella, he sabido que tuvo un hermanito que ya va por su quinta edición (la carrera para niños), y que este año ha estrenado un nuevo novio del que dicen que es un “superdotado”, pues no en vano le llaman el 6km para la mujer. De esta forma ha conseguido atraer a las familias atléticas, pudiendo cada uno de sus miembros disfrutar de una carrera a su medida.

A pesar del tiempo transcurrido, la Media de Fuenlabrada se conserva muy bien. He de reconocer que no es un monumento, pero mirada con cariño se puede afirmar que es resultona, que tiene un “algo”. Quizás sea el suave contoneo de sus calles, sus cuestas turgentes, las sinuosas curvas de sus rotondas, no sé…Su perfil podría describirse a grandes rasgos como sigue: seis kilómetros iniciales que pican hacia arriba, seguidos de tres mil metros más o menos llanos con los que se alcanza la zona de Loranca y, ya allí, otro kilómetro y medio de suave bajada que lleva hasta el punto más alejado de la carrera desde el que comienza la ansiada vuelta. Este camino de regreso, al discurrir prácticamente por las mismas calles que la ida, puede dibujarse justo al contrario: kilómetro y medio de suave subida, tres mil metros más o menos llanos y seis kilómetros finales que pican hacia abajo.


En lo fundamental y realmente importante la Media de "Fuenla" es muy eficiente y correcta. Reparte sin esperas innecesarias los dorsales, tiene unos avituallamientos abundantes y bien atendidos, no permite que aparezcan coches en su recorrido y siempre se agradece su fabuloso final de fiesta en el polideportivo. Por buscarla algún defecto, podría decir que es poco detallista y muy tradicional en algunos aspectos. Ya le he comentado que para tomar los tiempos se ponga chips en vez de lectores de códigos de barras, que resalte más sus indicadores de los puntos kilométricos (pase por algunos sin verlos) y que cambie su clásica camiseta de algodón por una de material técnico. Echo de menos aquellos trofeos con los que me obsequiaba y que ahora lucen en una de mis estanterías, pero siempre agradezco que me reciba con los brazos abiertos, con buenas temperaturas y días soleados que anuncian la ya próxima llegada de la primavera.

Por todo esto, la Media de Fuenlabrada me pone. Tanto es así, que llevo cuatro corridas y dos de ellas han sido las más rápidas de mi vida. Fue en la tercera edición (2000) cuando paré el crono en 1:32:21 y cinco años después cuando conseguí el que hasta ahora es mi mejor tiempo en la distancia: 1:30:59. Desde entonces la atonía, las lesiones y la falta de estímulos me habían alejado de esas marcas. Pues bien han tenido que pasar tres años y veinticuatro medios maratones para que volviese a Fuenlabrada, reviviera sensaciones olvidadas y recorriera los 21.097 metros en 1:34:56.


En definitiva, que a tenor de todo lo que he explicado no es difícil deducir que esta carrera es para mi muy especial y que siempre que pueda acudiré puntualmente a su celebración. Muchas gracias al Club de Atletismo Fuenlabrada por hacerla posible.

Tras este feliz reencuentro, la próxima cita prevista es Segovia. Allí la idea es no exprimirme, acumular kilómetros para el MAPOMA y aprovechar el día para volver a redescubrir por enésima vez la ciudad del acueducto.

¡Esto es todo amigos!

Nota: Las tres imagenes que ilustran esta crónica son gentileza del Club Atletismo Fuenlabrada.

domingo, 2 de marzo de 2008

La Tragamillas: ideal para hacer "marca"

Esta mañana se ha celebrado con éxito de crítica y público la segunda edición del Medio Putadón de Collado Villalba, más conocido como "La Tragamillas". Se trata de una prueba ideal para hacer "marca". De hecho a mi me la ha hecho (la “marca” digo) en el soleo, en las lumbares e incluso en el hombro izquierdo. Estas son las impresiones de un corredor orgulloso de superar veintiún mil noventa y siete metros echándole mucho coraje y poco sentido común.

I. La jodienda con encanto. Podría definirse este medio maratón como una carrera exigente con tramos por asfalto y por tierra. Esto sería lo sencillo y lo cómodo, pero quizás llevaría a equivocos en cuanto a lo que es realmente. Trataré de explicar en las próximas líneas por qué para mí ha sido de los medios maratones más duros que he corrido.

Tres razones creo que han sido determinantes en mi conclusión: la acumulación de kilómetros, el desconocimiento y, sin duda la más importante, el perfil del recorrido. En el último mes y medio he participado con la de hoy en los “10 Kilómetros Distrito de Usera” y en los medios maratones de Getafe, Fuencarral, Latina y Collado Villalba. Esta acumulación de competiciones y de kilómetros por asfalto han fatigado considerablemente los músculos de mis piernas. Posiblemente haya llegado ya un poco tocado a la carrera de esta mañana.

La segunda razón ha sido mi desconocimiento de la prueba. Al tratarse de la segunda edición y de mi primera participación en ella, no disponía de muchas referencias sobre la carrera. Así, mi intención primera era la de participar con la idea de hacer un rodaje largo con dorsal, sin pretensiones, sin machacarme en exceso. Esperaba sufrir lo mínimo posible y acumular kilometros de cara al MAPOMA. Craso error.


Pero sin duda alguna el factor más importante ha sido el recorrido. El que la carrera comenzara con una subida de alrededor de quinientos metros que volvía a bajarse inmediatamente después no era algo casual, era una declaración de intenciones en toda regla. Cuando en anteriores crónicas he mencionado que tal carrera o tal otra eran continuos toboganes rompepiernas es porque no conocía “la Tragamillas”. Esta SI que es un verdadero ROMPEPIERNAS. De hecho creo que si buscas en el diccionario las acepciones de la palabra rompepiernas una de ellas reza del siguiente modo: “Dícese del Medio Maratón celebrado en la madrileña localidad de Collado Villalba”. La carrera es una sucesión de subidas y bajadas, pero no de cuestas largas y tendidas, sino de desniveles cortos en longitud pero de gran pendiente.

Y ¿Qué decir de los tramos de tierra? Yo pensaba que eran más o menos llanos y bien nivelados. Otro craso error. Eran tramos que nada tenían que envidiar a los de las más duras pruebas de cross. Destacar entre ellos los aproximadamente dos kilómetros que transcurren por “El Coto”, sin duda alguna los más duros (también los más bellos) de toda la prueba. Es este un trozo digno de una carrera de montaña, con caminos estrechos, llenos de piedras, con firme irregular, con cuestas cortas pero con un inclinación de no te menees y del que uno tarda un buen rato recuperarse. Sólo ha faltado que saliera un jabalí de entre la maleza y me hubiera dado por el culo (perdón por la expresión).

Refuerza mi idea sobre la exigencia del recorrido los comentarios que he leído de otros participantes en los distintos foros de atletismo y, sobre todo, una prueba palpable e indiscutible: durante los últimos tres mil metros he adelantado por lo menos a siete u ocho participantes que iban andando (uno incluso estaba vomitando) , circunstancia que no recuerdo haber visto en ningún medio maratón (si en maratones) y menos cuando se trataba de corredores que llevaban un tiempo para acabar en la parte media de la clasificación.



En cualquier caso, y a pesar de la dureza, el recorrido tiene una gran belleza. El propio Coto, la Dehesa, la travesía por el centro del viejo Collado Villalba y las vistas de las cumbres cercanas con sus picos coronados por pequeñas manchas blancas de nieve son claras muestras de ello.

Conclusión: Recorrido muy exigente, con gran belleza natural en algunos tramos y con encanto en otros. Recomendable para aquellos que no les importe sufrir y que busquen una carrera diferente a las clásicas urbanas.

II. Los jodientes eficientes. La organización de la carrera merece un notable alto. La recogida de dorsales y chips se ha hecho de forma rápida y sin colas. La presencia de voluntarios ha sido muy amplia y eficaz. Gran animación en la salida y en la llegada (música, exhibición de los bomberos y presencia de las “triunfitas” Edurne y Verónica). Asistencia en carrera a través de voluntarios en bicicleta. Puntos kilométricos bien señalizados. Bolsa del corredor bien surtida con camiseta técnica incluida. Final de lujo en la moderna pista de atletismo, con césped para poder quedarse un ratillo estirando los maltrechos y doloridos músculos.

Para llegar al sobresaliente creo que deben mejorarse algunos aspectos. Quizás el más importante sea que, dada la dureza de la carrera y las altas temperaturas de esta mañana (alrededor de 20º), el número de avituallamientos ha sido escaso. Hubiera sido mejor haber situado puestos de agua cada cinco kilómetros y no sólo en los kilómetros siete, quince y ¿dieciocho?. Aunque de menor importancia, también sería buena idea la instalación de alfombrilla para la lectura de chips en la salida, lo que daría la posibilidad de conocer el tiempo neto empleado.



Aunque es posible que ya sean incidencias ajenas a la organización, pienso que debería mejorarse el firme en algunos tramos muy concretos (acceso al túnel que cruza la A6) para evitar posible torceduras o caídas que puedan dar lugar a lesiones no deseadas, y que sería preferible que la parte que transcurre por el nuevo Collado Villalba fuera recorrida en los primeros kilómetros de la carrera, evitándose así el desagradable espectáculo de los desesperados conductores encarándose con los esforzados voluntarios (sobre todo si el domingo es de apertura de los comercios, como ha sido hoy el caso).

Mención especial para los animadores que estaban ubicados en la entrada del túnel ofreciendo un avituallamiento muy peculiar, consistente en una gran oferta de bebidas alcohólicas. No sé a ciencia cierta si pertenecían a la organización, pero si no es así, deberían pensarse si meterlos en nómina.

Conclusión: Teniendo en cuenta que se trata de una prueba que está en sus primeros años de vida, la organización puede considerarse como muy buena. Hay algunos aspectos mejorables que posiblemente se deriven de la juventud de la carrera y que, gracias a la buena predisposición de los organizadores, seguro que son solventados en próximas ediciones.

III. El jodido pero contento. Pues esta puede ser la definición que más se acerque a mi estado físico y de ánimo. La carrera me ha dejado bastante tocado. Tengo el soleo derecho más tieso que la mojama, las lumbares me chirrían y siento que los músculos de las piernas tienen la intención de dilatarse hasta explotar. En cualquier caso estoy seguro de que los dolores desaparecerán y quedará la satisfacción de haber finalizado unos muy duros veintiún kilómetros en un tiempo muy digno (1:46:50), de haber vencido a un duro adversario consiguiendo una nueva muesca en la culata de mi revolver, de haberme encontrado bien de pulmones y de ánimo, de que después de tanto tiempo corriendo sigo descubriendo nuevas sensaciones y nuevas carreras.


Los próximos objetivos pasan ahora por visitar Fuenlabrada y Segovia para sumar dos nuevos medios maratones antes del MAPOMA. Queda en el aire el de Madrid, aunque a día de hoy tiene muy pocas posibilidades. Seguiremos informando.

domingo, 24 de febrero de 2008

Puedo prometer y prometo

Pues si, por si alguien no se había enterado todavía, estamos en campaña electoral. Miles de carteles con las jetas de los principales políticos llenan las calles de nuestra ciudad. El distrito de Latina, donde está mañana he corrido la tercera edición de su Medio Maratón, no es una excepción. Esta es la crónica de otro de los mítines de la carrera electoral que me llevará hasta la cita cumbre el último domingo de Abril: el MAPOMA 2008.

Puedo prometer y prometo que el principio de año atlético está siendo casi perfecto. Si comencé con el rápido y animado Medio Maratón de Getafe y continúe con el épico y bello Medio Maratón de Fuencarral, hoy he descubierto que el Medio Maratón de Latina no tiene nada que envidiarles.

Llama la atención que con sólo dos ediciones celebradas con anterioridad (la de hoy ha sido la tercera), haya alcanzado un nivel organizativo tan bueno. Desde primera hora de la mañana, voluntarios apostados en las distintas entradas del polideportivo de Aluche te indicaban donde recoger los chips o donde encontrar el ropero y el vestuario. La entrega de los chips se ha hecho de forma ágil. El recorrido estaba correctamente señalizado y medido. Los avituallamientos han estado abundantemente surtidos de agua y de bebida isotónica. La alfombrilla de lectura de chips tanto en la llegada como en la salida han permitido conocer el tiempo neto de los participantes. La surtida bolsa del corredor (camiseta técnica, bebidas y alimentos) se ha repartido ordenadamente y sin esperas innecesarias. En resumen, la organización de esta prueba es de las mejores que he visto en los casi diez años que llevo corriendo ¡Chapeau A.D. Corebo!


Mire “usté”, el trazado discurre en sus primeros once kilómetros y en sus últimos tres por las calles del madrileño barrio de Aluche. Los aproximadamente siete mil metros restantes atraviesan parte de la Casa de Campo que, con la fina lluvia que caía esta mañana, era un marco incomparable para disfrutar de nuestro deporte. La llegada tiene lugar en la pista de atletismo del Polideportivo de Aluche, hoy con las gradas casi vacías debido a las adversas condiciones meteorológicas.

El perfil del recorrido está muy lejos de la llanura getafense y más cercano a los dientes de sierra de Fuencarral. Así, la carrera está salpicada de continuos toboganes, de subidas y bajadas, de cortas rampas con gran pendiente que te van cargando las piernas pero que hacen más amena la competición. Por consiguiente se puede decir que la carrera es exigente, bonita en la parte que atraviesa el principal pulmón madrileño y divertida por los cambios de ritmo a los que obligan las abundantes cuestas.

En lo colectivo, mencionar la alta participación a pesar de la lluvia, con 2.045 corredores llegados a meta. En categoría masculina se ha impuesto Solomon Lorenge con una marca de 1:09:26, mientras que entre las mujeres la ganadora ha sido Beatrice Toroitich quien ha parado el crono en 1:15:23.

Ya en el plano individual, mi idea era exprimirme un poco e intentar acercarme a los cien minutos, tiempo del que no bajaba desde el Medio Maratón de Alcorcón en Noviembre de 2006. En principio el día lluvioso y con viento no acompañaba (funciono mejor con calor), asi es que me he enfundado el chubasquero y la gorra, me he colgado los auriculares en las orejas, he subido el volumen de la música y… ¡Zapatero a tus zapatos! Los primeros dos kilómetros los he hecho a cinco minutos y, a partir de ahí, la inercia, la música y la intención de no mojarme en exceso me han hecho rodar el resto de los kilómetros siempre alrededor de 4:40, hasta acabar con un tiempo neto de 1:38:55. Objetivo más que cumplido y sin esforzarme al máximo. Creo que con un recorrido llano y sin lluvia podría haber bajado un minutillo más mi tiempo.

Sólo un punto negro que me tiene con la mosca detrás de la oreja: el dolor en la zona derecha del pubis. Lo arrastro desde principios de diciembre y su intensidad varia según el día y el esfuerzo. Tengo cierto miedo de que me dé un susto y me trunque este inicio tan bueno de 2008. Veremos.


En cuanto al futuro próximo, pasa por descubrir el domingo que viene el Medio Maratón “La Tragamillas” de Villalba. Esta vez iré sin pretensión de marca y con la intención de acumular kilómetros de cara al MAPOMA. ¡Que luego no digan que me rajo y que soy un “baldao”!

Saludos y hasta el domingo que viene.

lunes, 11 de febrero de 2008

¡Volver a Fuencarral!

Pues está siendo este un comienzo de año de reencuentros. Si hace apenas quince días volví a Getafe después de dos años de ausencia, ayer le tocó el turno al Medio Maratón de Fuencarral - El Pardo en el que no participaba desde el año 2000. Esperaba con ilusión que el volver a tomar la salida después de tantos años, fuera una especie de viaje en el tiempo, una vuelta al pasado que me permitiera revivir las sensaciones de aquella época. En cierto modo así ha sido.

El Medio Maratón de Fuencarral tiene algo especial. Quizás sea su ambiente de carrera de barrio, de carrera cercana. No en vano durante muchas de sus ediciones estuvo organizada con mucho esfuerzo por los propios vecinos de Fuencarral, quienes en los últimos años vieron tambalear su celebración debido a la falta de patrocinadores. Menos mal que MAPOMA y Elipse Iniciativas decidieron entrar a formar de la parte organización, dando un impulso vital al proyecto e impidiendo la desaparición de una de las carreras populares más longevas del calendario.

Quizás sea la belleza. La carrera discurre en gran parte por las carreteras que unen Fuencarral con El Pardo. Se trata de calzadas rodeadas de naturaleza que atraviesan el Monte de El Pardo, de carreteras silenciosas en las que lo único que se oye son las pisadas y las respiraciones de los corredores (y algún coche despistado bien escoltado por la policía). Se respira un aire fresco, limpio y perfumado. Desde las partes más altas del recorrido y en días despejados como el de ayer, pueden verse las cercanas cumbres con sus picos emblanquecidos por la nieve.

Quizás sea su dureza. Se trata de uno de los Medios Maratones más duros de nuestra Comunidad. Hasta el kilometro doce el perfil, aunque con algunos desniveles, es llevadero. Sin embargo, a partir de “la curva de El Pardo”, la carretera se empina en una primera cuesta de unos setecientos metros (alrededor del 7% de desnivel) a la que, tras un breve descanso, le sucede otra interminable de casi dos kilómetros de largura (con desniveles de hasta el 8% y el 9%). Tras estas, un breve llano desemboca en una bajada de vértigo que acaba de destrozarte las piernas. Ya entrando en Montecarmelo el trazado vuelve a picar hacia arriba, con unos mil metros finales que hacen las veces de descabello.

La carrera está muy bien organizada. Con la ayuda del Distrito de Fuencarral - El Pardo y desde la irrupción el año pasado de Elipse Iniciativas y la dirección técnica de MAPOMA, la carrera ha vuelto a cobrar el protagonismo que le corresponde y que había perdido en los últimos años. Se han introducido algunos pequeños cambios que creo que han colaborado positivamente a mejorar la carrera: 1) El adelantar la salida alrededor de medio kilometro ha permitido suavizar un poco los últimos metros, subiendo al principio de la carrera lo que antes se hacía al final, 2) Finalizar la carrera dentro de las instalaciones del IMD Santa Ana permite recorrer los últimos metros sobre el tartán de la pista de atletismo y estirar (si el día es bueno como ayer) los músculos sobre el césped y 3) El control con chip y con alfombrilla de paso tanto en la llegada como en la salida, hacen posible obtener el tiempo neto empleado en completar la prueba.

Añadir además la entrega ágil tanto del chip en la salida como de la bolsa de la corredor en la llegada; bolsa por cierto muy bien surtida con alimentos reponedores, bebida isotónica y camiseta técnica (lástima que fuera talla única y me quede tan ajustadita que me corta la respiración).

Y yo en mi línea. Pues eso, como siempre. Salí mal, despacio y falto de ritmo. Todo el mundo me adelantaba. Parecía como si me faltará un poco el aire y me pesaran las piernas (quizás el asma y la mierda de aire que respiramos estos últimos días en la capital). Ya entrando en la carretera de Fuencarral a El Pardo apreté un poco la marcha y fui encontrándome mejor, no parando ya de adelantar gente hasta la meta. Al final paré el crono en un tiempo neto de 1:46:56, muy lejos de los 1:40:38 del año 2.000. En cualquier caso me llevo un buen sabor de boca pues, como decía en el encabezamiento, volver a correr está prueba me ha permitido revivir sensaciones casi olvidadas, diferentes a las que tengo ahora, pero quizás ni mejores ni peores. ¡Volveré!

Posdata 1: Además de las sensaciones, un día después también he vuelto a revivir el dolor de lumbares que me dejaron tantas y tan pronunciadas cuestas.

Posdata 2: Para entender en todo su significado el título de esta entrada, debe leerse con el acento de la actriz que entregó el Oscar a Garcí por la película "Volver a empezar" y cuyo nombre no recuerdo.

Saludos a tutti

lunes, 28 de enero de 2008

Cantando las cuarenta en la capital del sur

La madrileña localidad de Getafe acogió ayer la IX edición de su Medio Maratón. El buen tiempo, la gran participación, la casi perfecta organización y unos cuantos gorrones de turno marcaron el desarrollo de una prueba que en la categoría masculina tuvo como ganador a Hose Cogei (1:02:51), mientras que entre las mujeres el triunfo fue para María Abel (1:13:46).

El reencuentro.- Pues si, después de estar ausente por lesión en las últimas dos ediciones, ayer volví a Getafe para participar por tercera vez (ya lo había hecho en los años 2004 y 2005) en su Medio Maratón. Con gran ilusión me reencontré con la que posiblemente sea la mejor y la más rápida carrera sobre 21.097 metros de las que se celebran en toda la Comunidad de Madrid. En este retorno encontré algunos grandes cambios con respecto a las ediciones en las que había participado. El primero, supongo que coyuntural (con el permiso del tan traído y llevado cambio climático), hace referencia a las condiciones meteorológicas. Recordaba haber corrido esta prueba abrigado hasta las orejas, muerto de frio y soportando un viento bastante incomodo para la práctica del atletismo. Sin embargo el día de ayer amaneció inmejorable teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos: soleado, fresquito (que no gélido) y sin rastro del molesto viento.

El segundo cambio que me llamó la atención fue el “tamaño” del evento y la sensación de que la carrera ha alcanzado su madurez. Ayer debíamos ser alrededor de 2.800 corredores los que tomamos la salida, cifra muy superior a la de hace dos o tres años, y no digo ya si la comparamos con la de las primeras ediciones (por aquel entonces creo que se celebraba a principios de Abril). El incremento del número de corredores se ha acompañado de un aumento proporcional del número de voluntarios, patrocinadores y demás personas que hacen posible su celebración. Este volumen la coloca sólo por detrás del Medio Maratón de Madrid en cuanto a participación y despliegue en lo que a carreras sobre esta distancia se refiere en nuestra Comunidad.

Lo que continua invariable es el trazado. Consiste en dar dos vueltas a un circuito completamente llano que en gran parte recorre el centro y la via principal (C/Madrid) de la localidad, lo que facilita que un gran número de espectadores arropen a los participantes con sus gritos de ánimo y sus aplausos.

La organización.- Como todos los años, la organización corrió a cargo del Club de Atletismo Artyneon y puede calificarse como muy buena: la entrega de chips se hizo de forma agil y rápida, la megafonia informaba continuamente de la ubicación del ropero y los vestuarios, los kilómetros estaban bien medidos y perfectamente señalizados, el control de los tiempos se hizo mediante chips y la existencia de alfombrilla de salida permitió obtener tiempos netos, todos los cruces y salidas de vehículos estaban vigiladas por policias, los avituallamientos estaban bien surtidos y había un gran número de esforzados y sufridos voluntarios.

El único punto negro que emborronó todo la labor de la organización fue la entrega de la bolsa de la corredor. No es posible canalizar a todos los llegados en una sola fila. Aunque el mostrador de entrega de la bolsa era largo y con un buen número de voluntarios atendiéndolo, los llegados a meta tendimos a agolparnos al inicio del mostrador provocando grandes retenciones (alrededor de diez minutos de espera para recibir la preciada bolsa). Mención aparte merecen los gorrones, ruínes y egoistas participantes que decidieron hacerse con más de una camiseta aprovechando el descontrol y dejando a los últimos clasificados sin ella. Por lo que he podido comprobar, la organización ha respondido rápido y ha facilitado en su web un número de contacto para que los afectados puedan solicitar su camiseta.

Cantando las cuarenta.- En cuanto a mi, la IX edición del Medio Maratón de Getafe supuso alcanzar las cuarenta participaciones en pruebas sobre esta distancia. Las primeras cuarenta, pues espero que vengan bastantes más. Sali a ritmo de 5:10 min/km esperando poder acabar cerca de 1:45:00. Sin embargo me fui encontrando mejor según avanzaba la carrera (mi motor diesel otra vez) y fui incrementando el ritmo hasta llegar a hacer los ultimos kilómetros en marcas proximas a los 4:20 min/km. Al final conseguí un tiempo neto de 1:42:13 y, lo más importante, acabar con muy buenas sensaciones. Si puedo mantener la continuidad en mis entrenamientos espero volver a bajar de 1:40:00 en próximas carreras.

Ahora a pensar en la próxima, que todo parece apuntar a que será el Medio Maratón de Fuencarral-El Pardo, otro viejo conocido.

¡Hasta otra!

domingo, 20 de enero de 2008

Por las calles de Usera

Comenzó la temporada 2008. En principio mi idea era que la primera competición del año fuera el Medio Maratón de Getafe. Sin embargo el hecho de no haberla corrido nunca y que un amigo y mi hermana se hubieran inscrito en estos diez kilómetros, me han llevado a inaugurar el año atlético trotando por las calles del madrileño distrito de Usera.

¿Cómo describir esta carrera para todos aquellos que no la conozcan? Pues se puede decir (que no se me enfade nadie) que es una carrera de “las de andar por casa”, sin grandes pretensiones. Satisfará a todos aquellos que se conformen con el disfrute que supone tomar el asfalto por unos minutos, a aquellos que les llene el transitar corriendo por calles otrora llenas de vehículos, a aquellos que tengan la ilusión de sentirse como atletas de élite recorriendo los últimos metros sobre el tartán de la pista de atletismo. De igual modo defraudará a los que esperen una distancia bien medida, a los que esperen una gran bolsa del corredor y a los que exijan una clasificación acorde con el orden de entrada en meta y una marca que refleje de manera exacta el tiempo empleado (no hay chip; la clasificación se hace mediante la recogida de dorsales en meta y el tiempo se otorga a ojímetro).

No existen en todo el recorrido cuestas de gran pendiente. La carrera comienza junto al polideportivo de Orcasitas y, tras una vuelta de alrededor de dos kilómetros de distancia por las zonas aledañas, vuelve al punto de inicio. Este primer tramo discurre por calles estrechas, lo que unido al gran número de corredores, provoca que si no se ha cogido un puesto delantero en la línea de salida se haya de soportar no pocos tapones y la imposibilidad de coger un ritmo continuo. Tras el regreso al polideportivo, las calles más anchas y la dispersión gradual de los participantes permiten correr el resto de la prueba sin apreturas. Desde este punto comienza una gran vuelta consistente en ir hasta la Glorieta de Cádiz y volver desde allí por el mismo trazado. Los últimos metros tienen lugar sobre la pista de atletismo de la instalación deportiva de Orcasitas.

Llamar la atención y agradecer a la organización (Club Ciclista Cortés) la celebración de varias carreras para categorías inferiores antes de la prueba para los mayores. Está bien inculcar en los niños el espíritu deportivo y enseñarles que existen otros deportes más allá del futbol.

En resumen, carrera agradable para pasar la mañana y para ir retomando el pulso atlético tras los excesos navideños.


¡Hasta la próxima!